Impulso a la investigación y estudio agroalimentario
La Fundación Caja Rural y la UBU suscriben un acuerdo para diez becas de estudio en Ingeniería Agroalimentaria por un importe total de 6.000E
Ramón Sobremonte y Manuel Pérez Mateos, en el momento de la firma del convenio.-RAÚL G. OCHOA
El sector agroalimentario en Burgos supone el 12% del PIB de la provincia, dos puntos porcentuales más que la media de Castilla y León. Este dato da idea del peso que la industria agroalimentaria, vinculada a la producción, la innovación y como nicho de empleo, tiene la provincia.
En ese contexto de promoción y de generación de empleo, la Universidad de Burgos y Cajaviva Fundación Caja Rural renovaron ayer el convenio de colaboración que mantienen desde hace seis años para facilitar el acceso al grado de Ingeniería Alimentaria que imparte la institución docente.
En este sentido, el convenio suscrito entre el director de la entidad financiera, Ramón Sobremonte, y el rector de la UBU, Manuel Pérez Mateos, permitirá que los estudiantes de nuevo ingreso en el Grado de Ingeniería Agroalimentaria en esta Universidad puedan beneficiarse de diez becas de hasta 600 euros cada una.
Dicho convenio nació y tiene su origen en la dificultad para conseguir alumnos de este grado y con el objetivo de conseguir una demanda adecuada que consiguiera la viabilidad futura de impartir estos cursos en la Universidad. «Lo hemos conseguido con notable alto», aseguró Sobremonte, esperando que el programa vuelva a ser un éxito.
El director general de CajaViva Caja Rural reconoció la «enorme satisfacción» que supone la renovación de este programa de fomento de los estudios de grado de Ingeniería Agroalimentaria para la entidad financiera y destacó la importancia que supone este convenio tanto para la Universidad de Burgos como para la economía de la ciudad, ya que permite a la industria y a la empresa contar con profesionales del sector que faciliten el relevo generacional en el campo y el mantenimiento del entorno rural.
Manuel Pérez Mateos, por su parte, mostró su agradecimiento por el apoyo de CajaViva Caja Rural.
El acuerdo supone la concesión por parte de la entidad financiera de diez becas con un valor total de 6.000 euros para estudiantes de primer curso en el grado de Ingeniería Agroalimentaria.
La concesión de las becas dependerá del expediente académico del alumno y de la renta de los solicitantes; además es condición que estos sean socios o hijos de socios de CajaViva Caja Rural con una antigüedad de al menos dos años, frente a los cinco que en anteriores convocatorias se requerían, por lo que se ‘relajan’ las condiciones para la concesión de la ayuda.
El rector aprovechó para explicar la oferta académica que ofrece la Universidad en torno al estudio de la alimentación y del sector agroalimentario, contando con cinco titulaciones que, de manera complementaria, abordan los diferentes aspectos relacionados con la producción de materias primas, su transformación y todos los procesos relacionados con la industria. La oferta de la Universidad consta de dos grados, uno en el entorno de la ingeniería y otro en el de la ciencia y la tecnología de los alimentos, además de tres másters, uno en el ámbito de la seguridad bioalimentaria, el segundo sobre la cultura del vino y el enoturismo y el último, que se estrena este año como complemento al grado en Ingeniería Agroalimentaria, centrado en los procesos de transformación, teniendo muy en cuenta la sostenibilidad y los nuevos procedimientos tecnológicos y científicos que se utilizan con cada vez mayor frecuencia en el entorno agrario.
«Es un grado de especial interés que, unido a estas ayudas y convenios que tenemos para la realización de prácticas, entendemos que puede resultar muy atractivo para los estudiantes», concluyó Pérez Mateos.