SEGURIDAD
Los incendios copan el 30% de las actuaciones del Seprona en verano
Los agentes multiplican sus actuaciones por casos de abandono y de maltrato de animales
Un agente pasa el lector del microchip a un perro.-ISRAEL L. MURILLO
El verano supone un aumento de las actividades al aire libre, lo que inevitablemente se traduce en que se produzcan un mayor número de situaciones que ponen en peligro el medio ambiente y que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil trata de prevenir y, en su caso, sancionar. Los incendios forestales son un claro ejemplo. De hecho, el 30% de las actuaciones que realiza este servicio en verano se centra en la prevención de incendios, según explica el sargento primero Ayala, uno de los responsables del Seprona.
Esta es una de las diferentes y numerosas tareas que desempeña un área de la Guardia Civil que es «multidisciplinar», ya que su trabajo abarca desde el control a los cazadores, pasando por la pesca furtiva o los vertidos a los ríos, hasta la cobertura a los peregrinos. Ahora que ha terminado la cosecha, el trabajo se centra en las máquinas empacadoras. «Ahora ya ha habido cosecha, pero hay campos sin empacar. Las empacadoras pueden provocar una fricción en piedra y prender», explica Ayala. Por ello, es necesario que adopten una serie de precauciones, ya que la principal causa de los incendios es la actividad agrícola.
Cualquier actividad en el campo pasa bajo el control del Seprona, como el uso de motos por zonas prohibidas o la utilización de vehículos no homologados. Es el caso de la pit bike, un tipo de minimoto que no lo está y se compra por internet, que el pasado año causó un incendio que arrasó más de 270 hectáreas de masa forestal en Montes Obarenes. «Son motos que no están homologadas, de baja altura y el tubo de escape está muy cerca del suelo», explica. Y al ser un camino forestal, el cumplimiento de la norma debe ser, si cabe, más estricto, porque un accidente puede provocar un incendio.
Precisamente, el uso creciente de los caminos forestales por motos y cicloturistas ha generado «cierta alarma social» en torno a la supuesta colocación de cuerdas y lazos que representan un peligro para este tipo de usuarios. No obstante, el responsable del Seprona señala que «no hemos encontrado casos. Hemos recibido avisos de ciudadanos, con fotos, pero cuando hemos ido ya no estaban». Este tipo de vigilancia se centra más en el norte de la provincia, donde sí han encontrado casos de caminos cerrados con puertas. Con la quema de rastrojos, al ser controladas bajo el permiso y vigilancia correspondientes de la administración, «no suele haber problemas».Solo surgen cuando se hacen sin permiso.«Ante el miedo de que les puedan denunciar se van del lugar y un cambio de aire puede provocar el incendio», afirma el sargento primero Ayala.
La reciente apertura de la media veda de caza también incrementa la actividad del Seprona, con constantes inspecciones a cazadores. Se vigila que se cumple la normativa y que cuentan con todos los permisos de armas. Así como con los animales. Se dan casos de perros sin el microchip de identificación o sin la vacuna antirrábica, especialmente este año, ya que desde el mes de junio es obligatoria ponerla una vez al año. También hay dueños que sacan varios perros de caza sin identificar y luego eligen el que más les gusta para implantarles el microchip. De igual modo se vigila el número y el tamaño de las piezas cazadas. Junto con la caza también se controla la pesca, en la que la actuación de los agentes que patrullan en moto es fundamental, ya que los accesos a las orillas de los ríos pasan desapercibidos en muchas ocasiones y hay que ir prácticamente a pie. Estas patrullas comprueban si hay algún paso por el río que no es el conocido para comprobar si se ha colocado algún arte de pesca ilegal.