SOCIEDAD

Los cielos, profundos y hermosos desconocidos

La Asociación Astronómica de Burgos inauguró ayer ‘30 años en imágenes’, un repaso de sus mejores fotografías y la reivindicación de una ciencia que aporta «conocimiento a la humanidad»

Eclipse solar captado en Rumanía en 1999.-ECB

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D. S. M.
Burgos

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Pudiera decirse que la Asociación Astronómica de Burgos inició ayer su etapa 3.0 a través de un intenso viaje visual hasta sus orígenes. Bajo el título ‘30 años en imágenes’, el colectivo inauguró ayer una selecta muestra fotográfica que anima plantearse nuestra insignificancia dentro del universo. «La mayoría son fotos de cielo profundo, galaxias, nebulosas...», explicaba el presidente de la asociación, Daniel Martínez, minutos antes de la presentación oficial en la sala de exposiciones del Teatro Principal, a la que se sumó el alcalde de la ciudad, Javier Lacalle.

Al margen de llevar los 30 con orgullo, Martínez aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje a todo aquel que esté dispuesto a abrir los ojos y los oídos. Y es que al igual que sus compañeros, un buen día descubrió «de forma especial» que un mero «hobby se puede convertir en un conocimiento» capaz de transmitirse por diversas vías «a la humanidad». Precisamente, ese era el «reflejo» fundamental que AstroBurgos pretende inculcar a los visitantes de una muestra que permanecerá abierta hasta el 2 de octubre.

Martínez también advirtió que la fotografía astronómica no es, ni mucho menos, coser y cantar. De hecho, aparte de requerir «conocimiento técnico» y «astronómico», también hace falta «mucha paciencia», pues tal como detalló, «una foto de estas puede tardar una o dos horas en tomarse». Y encima sin tener en cuenta «el trabajo en casa adicional», ya que «el resultado exige tener el objetivo abierto bastante tiempo, saber dónde están los objetos, saber manipular la instrumentación y manejar el software apropiado».

Volviendo a los cielos profundos, Martínez señaló que suelen constituir la foto más «difícil» de plasmar con acierto. Además, hay que tener en cuenta que no todos los lugares son idóneos para ello. Por ejemplo, en Burgos resultaría muy complicado, de ahí que la asociación tenga su propia sede de operaciones en Padilla de Arriba, enclave elegido por sus socios para levantar un observatorio en 1991 con aportaciones propias y la colaboración del Ayuntamiento de la localidad. El municipio, situado a tan solo 40 kilómetros de la capital, permite sortear con mayores garantías la «contaminación lumínica». Así pues, en vista de los resultados expuestos en la muestra del Principal, solo cabe considerar que acertaron de pleno.

Aún con todo, el presidente de la Asociación Astronómica de Burgos reconoció que «no tenemos muchos medios». Dicho esto, agradeció el apoyo del Consistorio capitalino por la cesión del espacio y el apoyo prestado, sobre todo si nos atenemos al hecho de que incluso «cuesta bastante (...) poder enmarcar las fotos, hacerlas grandes, imprimirlas...». Al mismo tiempo, aseguró que el trabajo de uno de sus socios, «una persona de reconocido prestigio en el mundo de la fotografía astronómica con varios premios» -en definitiva, «un crack»- ha sido determinante para ofrecer una pequeña pero intensa selección que bien requiere una observación al detalle.

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Y ojo al detalle del cartel, quizá sea una interpretación personal o un mensaje subliminal, pero la presencia de un infinito conformado por estrellas sobre la capital de Burgos invita a pensar que los integrantes de AstroBurgos continuarán trabajando y difundiendo sus hallazgos durante muchos años. Como mínimo, otros 30.