GINÉS CLEMENTE, PRESIDENTE DE FUNDACIÓN CAJA DE BURGOS
«El acuerdo con los bancos me parece una buena solución para el consorcio»
El empresario mirandés se marca el reto de ganar recursos para seguir invirtiendo en la sociedad
Ginés Clemente, presidente de Fundación Caja de Burgos-ISRAEL L. MURILLO
Entusiasta y vital, dispuesto a arrimar el hombro y orgulloso de poder representar a una institución socialmente muy valiosa y de encabezar una plantilla muy preparada y entregada. Así comienza su mandato Ginés Clemente como presidente de la Fundación Caja de Burgos, que compagina con sus responsabilidad al frente del potente Grupo Aciturri. Su llegada abre una nueva etapa que sucede a la que se caracterizó por nacimiento de la propia Fundación tras su pasado como entidad financiera. Ese paso estuvo conducido por José María Leal, que ya era presidente de la Caja y su director general, Rafael Barbero, que sigue gestionando la Fundación, ahora con otros criterios fruto de su conversión.
Clemente era parte del patronato de la Fundación por lo que conoce al detalle su funcionamiento y, por tanto, su elección no supondrá una pausa en la estrategia que sigue la entidad. El empresario mirandés, tras la etapa previa de consolidación, está llamado a liderar la del crecimiento, tanto en recursos como en actividades sociales a los que dedicarlos. Tan optimista como dispuesto a encarar cualquier dificultar por su ‘Caja’ -se define a sí mismo como un hombre de la Caja, dada la estrecha vinculación empresarial que siempre ha mantenido con la institución- declara no estar preocupado por las polémicas en torno a la participación de la Fundación en los consorcios del ferrocarril y Villalonquéjar. Está convencido, de hecho, de que la situación se solventará pronto de forma positiva para la ciudad.
Pregunta.- ¿Qué puede aportar Ginés Clemente a la Fundación como presidente?
Respuesta.- Este mandato quiero que sea el de la cercanía, sobre todo hacia la plantilla. Lo que puedo aportar yo podría haberlo dado cualquier otra persona. Ilusión y trabajo. Quiero dar las gracias a mis compañeros del patronato por permitirme presidir esta institución que para mí, en lo personal, es una gran satisfacción. Mucha de la culpa de que yo sea el empresario que soy la tiene Caja de Burgos. Darme la oportunidad de devolver a esta casa, con toda su plantilla, parte de lo que me ha dado es para mí una gran satisfacción.
P.- ¿Qué retos se marca?
R.- El reto es crecer. Mejorar los índices de satisfacción de nuestros empleados y nuestros usuarios. Nuestras encuestas internas de satisfacción nos dan 4,7 puntos sobre cinco en el caso de los usuarios y 7,8 sobre diez en el de la plantilla. Ese es nuestro reto, apasionante y dificilísimo, crecer. Somos la institución social que más gasta en la provincia y casi de la Comunidad y nuestro reto es mantener ese nivel de inversión social y seguir obteniendo más recursos para emplearlos en ese fin. Es difícil hacerlo mejor que los predecesores, pero Caja de Burgos se distingue por tener una plantilla entregada y seremos capaces de mantener el mismo nivel de compromiso para dar el nivel de servicio a nuestros usuarios.
P.- Fundación Caja de Burgos despliega la mayor obra social de la comunidad y gestiona un patrimonio significativo. ¿Qué orientación le gustaría que tuviera la inversión de la entidad durante su mandato?
R.- El reparto actual me parece ajustado. No tenemos identificada ninguna actividad en la que podamos aflojar. Tenemos la vocación de reforzarlas todas y destinar más recursos si cabe. Como todo empresario intento ser generador de recursos y ese es el objetivo de la Fundación, obtener recursos para destinarlos a más actividad.
P.- La Fundación ha especializado parte de su labor hacia el desarrollo empresarial, el fomento y asistencia a emprendedores y su formación. Como empresario ¿cómo valora estas ayudas y qué planes tiene en este campo?
R.- Mejor no lo puedo valorar. Nos podemos sentir orgullosos de muchas cosas. Cuando hemos sabido que Burgos es la provincia con menos paro de España seguro que algo tiene que ver el apellido Caja de Burgos. En el ADN de la Fundación siempre ha estado la ayuda al desarrollo empresarial, que es una forma estupenda de hacer labor social. Esa línea estratégica la tenemos que favorecer, pero no en detrimento de otras, para lograr que nuestras empresas crezcan, que los proyectos emprendedores terminen en empresas. Eso es algo que sabemos hacer muy bien. Hoy estoy tomando posesión, pero mis antecesores lo han hecho toda la vida. Una de las mejores formas de ayudar a la sociedad burgalesa es colaborar para crear empleo, hacer sostenibles a las empresas en el tiempo favoreciendo su crecimiento. Pero con los pies en el suelo porque tenemos la capacidad que tenemos, aunque contamos con un entusiasmo a raudales y una ambición desmedida por lograr los mejores resultados para nuestra provincia en materia de creación de empleo y más y mejores actividades sociales. Esa es, además, nuestra garantía de sostenibilidad en el tiempo. Si queremos que la Fundación siga viva dentro de cien años necesita crecimiento.
P.- Su perfil como empresario tiene una proyección notable en la comunidad y también más allá. ¿En qué puede beneficiar a la Fundación esa condición?
R.- Uno sabe de lo que habla. Mi experiencia para desarrollar esta línea no será lo que más empuje sino el conocimiento y el trabajo de la plantilla. Soy un empresario que tiene la suerte de haber pasado por todas las etapas. Empecé con un trabajador y ahora somos 1.400. Por eso digo que el objetivo de cualquier pyme es dejar de serlo. Para competir en el mercado tienes que crecer, hay que tener una talla y recursos. La mejor forma de mantener el empleo es hacer la empresa sostenible a largo plazo. Ayudarles no es dar dinero sino aconsejarles en la gestión, disponer las mejores prácticas… Nuestra plantilla tiene una experiencia heredada de la gestión anterior que debemos aprovechar.
P.- ¿Está conforme con la actual composición de los órganos de gobierno? ¿Habría que realizar cambios de algún tipo?
R.- La constitución de la Fundación es muy reciente. Tiene que evolucionar, pero yo no visualizo ningún cambio. Tiene una magnífica estructura, muy ajustada a las necesidades que tenemos, muy ilusionada con el proyecto. Tenemos un patronato que somos una piña encabezado hasta la semana pasada por José María Leal, que no tengo ninguna duda que va a estar detrás de mí, y una gran plantilla liderada por su director general. La Fundación genera sus recursos, cumple sus presupuestos y está muy bien armada. Las cosas que funcionan es mejor no tocarlas, sabiendo que -evidentemente- estamos en el mundo de los cambios. Nosotros tenemos la oreja bien pegada al suelo para detectar esos cambios e ir adaptándonos.
P.- La Fundación Caja de Burgos tiene una relación muy especial con CaixaBank ¿está satisfecho con los acuerdos que existen con la entidad financiera y con la representatividad que les ha otorgado en sus órganos de gobierno?
R.- La cantidad que recibimos por nuestras acciones es la que nos corresponde en función de los dividendos y es muy buena. Y tiene que ser todavía mejor. Soy un ‘hombre Caixa’ y en lo que pueda voy a facilitar la relación, pero no veo ahora mismo ningún roce en el que echar aceite. Nuestro anterior presidente, el director general y el director territorial de ‘la Caixa’ se han ocupado siempre de que esas relaciones estén bien engrasadas. Además, el éxito de ‘la Caixa’ es nuestro éxito, es nuestra mayor inversión y cuanto mejor les vaya más nos beneficia.
Estamos representados en el consejo de administración de ‘la Caixa’ en base a los acuerdos a través de Caja Canarias, pero, además, tenemos otra representación en una empresa señera de ese grupo que es ‘CaixaVida’. Podemos ver la botella medio vacía o medio llena. Yo la veo así, medio llena, y estoy convencido de que todo está donde tiene que estar.
P.- La Fundación está representada a través de Caja Canarias pero a lo mejor le hubiera gustado tener una voz propia en ese consejo...
R.- No hace falta. La representación en el consejo es importante, claro, pero hay unos acuerdos y hay que cumplirlos. Le aseguro que el no tener un consejero no impide para nada llegar a la máxima figura de responsabilidad de ‘la Caixa’ y plantear nuestras cuestiones como accionistas que somos. Qué cosa mejor se puede ser en una entidad financiera que accionista. ‘la Caixa’ nos cuida y nos respeta como tales y nos da el sitio que nos corresponde.
P.- Uno de los problemas más preocupantes para la Fundación es el papel que se ve obligada a jugar en los consorcios en los que participa junto al Ayuntamiento en representación de la Caixa, que por su condición de Banco está excluida. Para el Ayuntamiento de Burgos éste es la mayor amenaza a la estabilidad de sus finanzas. ¿Cómo lo ve desde la Fundación?
R.- Me preocupa, pero entiendo que cuando se puso en marcha el consorcio del ferrocarril el consistorio lo hizo pensando que era la mejor forma de defender los intereses de los burgaleses y ajustándose a una condiciones. La situación económica cambió y afectó a la forma de financiar esa inversión a través la venta del suelo, cuyo valor no cubre hoy la deuda. Pero dentro de diez años no sé qué valor tendrán. La bajada del paro es un buen indicador y nadie me asegura que dentro de diez años esos suelos no vayan a tener el valor que se preveía inicialmente y puedan reportar los ingresos para pagar la deuda.
Me hubiera preocupado más que no existiera una solución, pero la hay y la que está puesta encima de la mesa a mí me parece una buena solución porque compramos tiempo para que el Ayuntamiento pueda hacer frente a lo que tiene que hacer frente. A mí no me tiene que parecer ni buena ni mala, le contesto porque usted me lo ha preguntado. A quien le tiene que parecer bien es al Ayuntamiento y la Fundación estará siempre a su lado. ¿Qué decide que es una buena solución con tal o cual matiz? Nosotros estaremos ahí. Pero la solución que hay encima de la mesa responde perfectamente, según mi criterio, a los intereses que en este momento hay que defender que son los de la ciudad de Burgos.
P.- ¿Qué efectos puede tener la polémica abierta entre los grupos municipales, tanto para la ciudad como para la Fundación?
R.- Todas la polémicas pueden acarrear interpretaciones. Es un problema de cierta magnitud pero no me cabe ninguna duda que el Ayuntamiento en el ejercicio de su derecho y de su obligación tomará la decisión que mejor convenga a los intereses de la ciudad. Por eso le digo que me hubiese preocupado más si no hubiera una solución sobre la mesa.
P.- ¿Cómo ha recibido la Fundación la aclaración en el informe jurídico de Jiménez Blanco de que es en el Ayuntamiento en quien recae exclusivamente el pago de la deuda del consorcio del ferrocarril en caso de disolución?
R.- No le niego que queremos que se arregle este asunto cuanto antes porque tenemos muchísimas cosas a las que dedicarnos y no a resolver polémicas. El informe coincide plenamente con las evaluaciones internas que realizó la Fundación. Las conclusiones de Jiménez Blanco no han sido una sorpresa, pero sí que dejan las cosas meridianamente claras. Pero no creemos una tormenta en un vaso de agua cuando existe una solución buena sobre la mesa. Aunque no es Caja de Burgos quien ha de decirlo, repito que estaremos al lado del Ayuntamiento.
P.- En el caso del consorcio de Villalonquéjar el papel de la Fundación es diferente, ya que tiene encomendado la gestión de la venta de las parcelas. ¿Qué expectativas tiene de que se pueda cumplir con los pagos, por parte del Ayuntamiento?
R.- Lo que Burgos necesita es tiempo para que ese diseño que se hizo se haga realidad. Una cosa son las negociaciones de las entidades financieras, el ICOal final también es eso, pero al final se llegará a un acuerdo porque los bienes están ahí y tenían un valor en su momento. Necesitamos tiempo para que la economía se recupere y Burgos tiene buenos síntomas. Si estuviéramos a la cola del paro estaría más preocupado, pero nos tenemos que ilusionar con esto, con la recuperación que llega para Burgos.