LABORAL
Proyecto Fénix: vuelta al trabajo en Campofrio
El comité de empresa espera que la ampliación de la Nueva Bureba sirva para que se amplíe en el futuro la plantilla y se cree más empleo
Jairo Manzano observa las obras de la nueva planta de Campofrío.-ICAL
La calle Bureba de Burgos es una de las más transitadas desde hace meses por los camiones y los cerca de 600 trabajadores de distintas subcontratas de toda España que operan desde primera hora del día para que la nueva planta de Campofrío, la denominada ‘Nueva Bureba’, sea una realidad en el menor tiempo posible. El frenético ritmo que llevan las máquinas y los operarios desde hace apenas una semana presagia el fin de unas obras que harán posible la construcción de la planta más puntera de la multinacional cárnica en Europa y buena parte del mundo, y que devolverán a la rutina laboral a casi mil personas; los trabajadores de la planta arrasada por el fuego hace ahora dos años.
Hilario Sancho será uno de ellos. El presidente del comité de empresa de Campofrío cuenta las horas que restan para volver a su puesto de trabajo. Ha entrado ya en las potentes instalaciones de la Nueva Bureba que entiende como un «sueño cumplido» después del «susto y el temor» que pasaron aquella fría mañana de noviembre de 2014 cuando vieron arder toda la fábrica. «Ahora lo que queda es que empecemos a trabajar y seamos capaces de controlar toda la maquinaria nueva», explica en declaraciones a Ical, la cara visible del comité de empresa que rubricó hace apenas unos días el acuerdo que formaliza la aportación del salario base a todos los empleados de la planta burgalesa a partir del próximo miércoles, 16 de noviembre.
La construcción de la nueva planta además de un sueño cumplido será un reto profesional para la plantilla que habrá de adaptarse a la tecnificación y mejora de buena parte de la maquinaria que ha cambiado, en algunos casos, el modo de proceder o de trabajo. De ahí que la empresa haya empezado la la formación de una parte de los 850 empleados directos de la Nueva Bureba para poder arrancar cuantos antes el trabajo de forma directa en Burgos. Sancho afirma que «no ha empezado» con la formación, pero reconoce que otros colegas llevan ya días en cursos formativos de 20 horas, como se puntualizó en el acuerdo firmado entre la dirección y el comité, mientras que una parte de la plantilla trabaja en las pruebas de la maquinaria.
De forma paulatina
Si bien es cierto que una parte de la plantilla ya se encuentra preparada para iniciar tareas en la planta burgalesa, Sancho destaca que la incorporación de todos los trabajadores será «paulatina» conforme a las necesidades de trabajo que se vayan produciendo en los próximos meses. «No vamos a entrar todos a la vez, sino que la fábrica irá funcionando a medida que traigan producciones y haga falta mano de obra», resalta el veterano, que entiende que «lo bueno» es que «todos saben que desde el día 16 ya pagará la nómina Campofrío».
Atento al calendario que les han presentado los responsables de la planta, Sancho confía en que la Nueva Bureba esté «a pleno rendimiento» en el mes de junio, una vez se llegue a producir en la capital burgalesa lo que después del suceso obligó a llevar a 28 centros de producción de toda Europa. «El pleno empleo estará a mediados de mayo o de junio», aseveró el responsable del comité.
A la vanguardia
El Proyecto Fénix, que es así como ha bautizado Campofrío a la construcción del nuevo complejo fabril ubicado en el mismo lugar en el el que durante décadas se situó la planta calcinada, es un moderno complejo a la vanguardia tecnológica e industrial. La empresa ha ido desgranando el devenir de las obras en un blog corporativo creado para informar a la plantilla y a la sociedad de los avances en la construcción de la nueva planta.
De este modo, hace apenas unos semanas la compañía confirmó la finalización de los acabados interiores de la mayor parte de los edificios, así como de todos los saneamientos de la planta, «preparados ya para su enganche a la red pública». Avances a los que se han sumado en los últimos días el acabado del pavimento industrial y buena parte del panelado, así como el cierre del edificio 3 y del espacio de control de accesos.
En las próximas jornadas, las labores se concentrarán en la instalación de toda la maquinaria de la planta tres así como de la instalación de los sistemas de protección contra incendios, además de ejecutar los trabajos de urbanización y puesta en funcionamiento de la depuradora y los sistemas de frío y calor ubicados en el edificio de servicios generales.
En este escenario previo a la llegada masiva de los moradores de la planta, los empleados, continúan remates en los edificios 1 y 2 donde se continúan instalando equipos y donde a medida que pasan las jornadas se realizan pruebas en la maquinaria. Una de las últimas ha tenido lugar en la zona de cocción y enfriamiento, y pronto comenzarán en la zona de secaderos. Una zona esencial de la que salen los famosos embutidos de Campofrío.
El próximo miércoles, 16 de noviembre, se cumplirán dos años del incendio que calcinó la planta burgalesa de La Bureba. De toda la producción de Campofrío en España, el 80% dependía de la planta inaugurada en el polígono de Gamonal-Villayuda en 1993 por el Rey Juan Carlos. De ahí que una de las primeras decisiones de los responsables de la cárnica fuera estudiar «el traslado» de la línea de cocidos a puntos cercanos como Soria, Valencia o Extremadura.
De este modo, comenzaron a producirse las primeras recolocaciones de más de un centenar de empleados de Burgos en distintos puntos de España al tiempo que desde la dirección se aseguró el «mantenimiento de todos los puestos de trabajo». De forma paralela se gestionó un Expediente de Regulación Temporal de Empleo para asegurar la supervivencia de la ‘familia Campofrío’ en Burgos.
En total, de los 891 puestos directos de La Bureba, apenas tres días después de la tragedia se había conseguido recolocar al 13%, 118 trabajadores. Hoy hay 159 empleados distribuidos en las plantas de Madrid, Torrente (Valencia), Ólvega (Soria) y Torrijos (Toledo), además de en el matadero de Carnes Selectas de la capital burgalesa.