LA ESPUELA / Mikel Aurreko, portero del Burgos CF y profesor de Educación Infantil
«Estoy en el infierno y en el cielo del entredicho siempre»
Bilbaíno, extrovertido y fanfarrón. Lleva doce temporadas en el club blanquinegro y cuando se quita los guantes se pone el babi para dar clases de Infantil en el María Mediadora, hacer prácticas de Primaria -que cursa en la UBU- en Jesuitas, estudiar inglés en la Unipec y desvivirse por sus dos hijos, Eneko y Mikel, de 8 y 6 años.
Mikel Aurreko.-Raúl Ochoa
Pregunta- ¿Más fanfarrón de Bilbao o castellano recio burgalés?
Respuesta- Fanfarrón de Bilbao. Siempre me he caracterizado por hablar más de la cuenta y es verdad que en ciertos momentos es mejor callarse, pero al final soy como soy y como el que habla se equivoca a veces me he equivocado.P.- ¿Qué gol encajó mal?
R.- Los goles mal encajados son oportunidades de mejora, para aprender, esto se lo digo a los niños míos y lo utilizo en la vida diaria. El error me enseña mucho, por lo menos a ver cómo no tengo que hacerlo, el acierto, poco.P.- ¿Cuándo no le gustó estar bajo los palos?
R.- Cuando las cosas van mal y hay mucha crítica a nadie le gusta, no sé si te terminas acostumbrando, igual sí, y cada vez te lo tomas con otra filosofía, pero en los malos momentos es cuando más cuesta estar en la portería.P.- Los vítores del público son comparables a...
R.- A un concierto. Te sabes la canción, porque sabes lo que ocurre en el escenario, pero a veces no escuchas la letra.P.- ¿Y cuando escucha esa letra le gusta?
R.- Hay que asumir la letra que te gusta y la que no. Somos profesionales. Siempre que tú hagas lo mejor posible las cosas nadie te puede recriminar nada y aunque lo diga tu conciencia tiene que estar tranquila. Esa es mi filosofía: dar lo mejor de mí por el club, por la gente que nos ve y por mí mismo. Nunca me podrán reprochar que no lo he dado todo.P.- Y a qué suena el runrún de una clase de niños...
R.- Me suelen decir ‘¡qué valiente!’ y yo contesto ‘no, ¡qué bonito!’. A mí entrar en mi clase, cuando hay malos momentos en tu rutina diaria, que los hay, me hace cambiar a positivo. Ese runrún son cantos de sirena. ¿Ruido? Claro que hacen mucho, son niños, 27, y tienen que jugar, divertirse y chillar y, siempre dentro de un orden y una disciplina, tienes que tomártelo como una melodía. Ya no te cuento cuando nos juntamos las tres clases de Infantil... ¡Eso es una orquesta sinfónica!P.- Dicen que es el jugador más querido por la afición blanquinegra. ¿Hay amores que matan?
R.- No sé si es cierta esa afirmación, pero si lo es, encantado. Me siento muy querido por el aficionado burgalés y de la misma manera intento que sea recíproco. Hay que cuidarle porque se lo merece, se han pasado años malos, buenos y siempre ha estado ahí y esa fidelidad hay que retribuirla.P.- Osea que la sangre nunca llega al río...
R.- Es normal que haya críticas. Cuando una persona se equivoca y está en un trabajo público como el nuestro criticar a veces es más fácil que alabar y nosotros lo asumimos. Sabemos que esto existe en el deporte y más cuando, acostumbrados a ver todos los días partidos de grandísimos futbolistas, ves a jugadores que no son tan buenos. Las comparativas son odiosas.P.- ¿Cuál es el piropo que le dibuja la sonrisa más grande?
R.- Cuando llego a casa y veo a mi mujer y a los niños.P.- ¿Cuándo le sale el maestro que lleva dentro en el vestuario?
R.- Sé diferenciar bien cada sitio en el que estoy e intento si soy el capitán en el vestuario dar ejemplo y si estoy de profe en el cole, también. Al final los valores que pueda tener como capitán y jugador de fútbol son muy similares a los de un docente. Van muy de la mano, trabajo cooperativo, mucho respeto hacia los demás... Se complementan bastante bien.P.- ¿Por qué tienen los porteros fama de cotillas?
R.- ¿De cotillas? Por la serie de Aquí no hay quien viva y... Puede ser, puede ser que seamos un poco cotillas.
P.- ¿Cómo se lleva con esa señora llamada soledad?
R.- Psicológicamente te hace fuerte. Empiezas desde pequeño y es un aprendizaje más. Aprendes a vivir con esa soledad de la portería y cuando llegas a adulto te puede ayudar a afrontar los problemas de otra manera. Ha sido una relación positiva.P.- ¿Alguna vez ha hecho buena la reputación de juerguistas de los futbolistas?
R.- Claro, claro, como cualquier otro futbolista aunque diga lo contrario. Somos jóvenes. Yo ahora tengo 35 pero hay chavales con 19 y 20 años. El que diga lo contrario o se está perdiendo una cosa que debe de vivirla o está mintiendo. Evidentemente, yo he salido como cualquier otro y es que hay que hacerlo, pero hay gente que no lo entiende y el que sí estará de acuerdo conmigo en que hay que hacerlo cuando se debe. Eso es lo que un profesional tiene que saber diferenciar. Porque una cosa no quita la otra.P.- ¿Cuáles han sido los 90 minutos más largos de su carrera?
R.- Creo que no fueron 90, pero no pude ni cronometrarlos. El primer parto de mi mujer. Hubo muchas complicaciones y, aunque al final salió todo bien, se hizo largo.P.- ¿Y los más cortos?
R.- Cuando las cosas te salen bien y te ocurre algo increíble, que han sido muchas veces, se te hace cortísimo. Desde que he sido padre se me está pasando a velocidad de vértigo y te das cuenta de que los años pasan y yo estoy feliz y espero que sea así mucho tiempo más.P.- ¿Cancerbero, de qué infierno estuvo a las puertas?
R.- Estoy en el infierno y en el cielo del entredicho siempre. Para bien y para mal. A punto del infierno porque siempre te están valorando y apuntando. Y a punto del cielo porque de la misma manera que te señalan de forma negativa lo hacen de manera positiva. Siempre he estado en el límite.P.- Si el Athletic le dijera ven...
R.- Le digo adiós.P.- ¿Es más de divisiones o multiplicaciones?
R.- De multiplicaciones. Todo lo que vivas es valor añadido.P.- ¿Los valores del deporte cotizan al alza o a la baja?
R.- Cotizan al alza por varias razones, por mayor formación por parte de todos, directivos, entrenadores y jugadores, y, además, ahora los valores están más arraigados porque el nivel económico ha bajado. Antes la gente, al tener mayor poder adquisitivo, iba más por su camino y ahora, como somos meros trabajadores, no hablamos de Primera División, los valores de compañerismo y respeto están al alza.P.- ¿Qué hay más duro que sentarse en el banquillo?
R.- La mala salud, las lesiones, la falta de alguien.P.- ¿El capitán siempre es el último que debe saltar del barco?
R.- Debería de ser así.P.- ¿También en el fútbol?
R.- También. Puedes ser capitán del equipo, de tus niños, de tu casa, de tu puesto de trabajo, y siempre hay que dar ejemplo. Si lo eres es porque tienes unos valores, una filosofía, una manera de pensar, el capitán no es solo el que lleva la batuta, el brazalete, sino el que demuestra que sabe hacerlo.P.- ¿Ha estado alguna vez a punto de colgar los guantes?
R.- Sí, sí, al final hay momentos duros que te preguntas si merece la pena tener que asumir esto y también en ciertas circunstancias como lesiones o cuando estás lejos de la familia te replanteas tu vida.P.- Al final siempre ha ganado el césped...
R.- Ha ganado siempre el amor a lo que haces.P.- ¿Fumando qué espera?
R.- Que la vida continúe su camino, que yo siga haciendo lo que me gusta y siempre esté con los que quiero. A todo el que venga y me pueda aportar algo esperaré y al que no me sirva lo consumiré.