EMPRESAS

Sénior al rescate del emprendedor novato

El Programa de asesoramiento Secot acompañó en la creación de más de una veintena de empresas durante el pasado año

Josefa García, Ángel Santodomingo, Francisco y, arriba, José Antonio Larrañaga, José Manuel Cantera, (coordinador), Pedro Sáiz de Baranda y Jesús López-ECB

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MARTA CASADO
Burgos

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Sénior españoles por la cooperación técnica (Secot) es un organismo a nivel nacional que se encarga de asesorar a futuros empresarios. Esta organización de voluntarios, con una larga trayectoria como directivos en grandes empresas o bancos o empresarios, son la muleta para aquellos que quieren emprender con garantías. Tienen sede en Burgos, aunque dependen de la oficina de Valladolid. Un total de 11 ex directivos o empresarios se encargan de acompañar y tutorizar la gestación de una empresa a un emprendedor. En ese proceso está Iván Alonso Gil. Tras años de experiencia y labor profesional en el grupo Vega Sicilia y con un lanzamiento empresarial lleno de casualidades hoy se asegura que cada nuevo paso de su futura Bodega sea lo más seguro posible. «Yo ya tuve una experiencia emprendedora con una cerveza artesana en la que me embarqué más por hobbie que por otra cosa pero encontré mercado y salió adelante aunque al final se paró todo», recuerda Gil. La posibilidad ahora es «más seria y más meditada». Por eso quiere apuntalar su empresa con «unos cimientos serios». Arrancó su formación en la oficina del Plan Emprende donde se inició en cursos para cubrir lo que reconoce que son sus lagunas «la empresa, el marketing y las ventas que es lo que no conozco». Allí conoció el programa Secot. «Yo tenía idea de hacer un plan de empresa pero no sabía como se hacía. Aquí me están explicando cómo se hace, te dan pautas te informan de donde puedes ir a pedir subvenciones, donde ir a hacer gestiones etc».

Para que su bodega en San Román de Hornija, denominación de Toro, donde su familia posee viñas, sea una realidad, Iván Alonso ya está dando sus primeros pasos con el apoyo de los voluntarios de Secot. «Volveré si hace falta, o les llamaré si tengo alguna duda, es una ayuda saber que puedes contar con alguien que te va a asesorar porque lo que busco es que este segundo proyecto empresarial tenga unos cimientos seguros e ir paso a paso», señala.

Este acompañamiento se ha realizado a lo largo del año pasado en 28 ocasiones. Aunque, desde que se puso en marcha en 2011 ha habido años de frenética actividad. Así lo recuerda Josefa García. «En el meollo de la crisis había muchas asesorías y consultas porque todo el mundo se veía en el paro y para tener actividad acudían a la capitalización del paro para montar algo, lo veían como una salida». Reconoce que ahora el emprendedor tiene más idea de donde se mete, «ahora son más profesionales del emprendimiento, tienen la idea más clara y la vocación más decidida». Para José Antonio Larrañaga se ha aprendido la lección «el emprendimiento siempre ha sido una alternativa pero al principio de la crisis parece que lo hacía todo el mundo y ahora se piensa muy mucho antes de lanzarse a algo porque la realidad se ha impuesto no todo es una buena idea y no todo prospera y puedes perder mucho por el camino».

Para evitar negocios ruinosos o un emprendimiento mal entendido los once voluntarios de Secot en Burgos tratan de abrir los ojos a quien acude a su oficina. Para ello hay dos pasos necesarios que deben dar todos y en los que ejercen un proceso de tutorización. «Tienen que tener sí o sí un Plan de Empresa para definir qué van a hacer y como y un plan de viabilidad económico-financiero a medio plazo de uno a tres años», resume Ángel Santodomingo. En estos dos procesos ellos son la muleta del empresario que aún está en pañales. Cuando lo elaboran «se lo revisamos, se lo criticamos para ver donde tiene lagunas y se puede arreglar». Si la idea es inviable, «les avisamos que hay que cambiar el proceso», aseguran.

Son consejos que se pueden seguir o no. Pero emprender no ha sido, hasta hace poco, una asignatura del colegio con lo que la tutorización se hace más que necesaria. Son como una especie de pepito grillo que trata de llevar una idea o canalizar un posible empresario por el camino más seguro. Algo que han aprendido a lo largo de su larga trayectoria como directivos de empresas de primera línea de la ciudad, como trabajadores de la banca o como empresarios. «Simplemente les hacemos preguntas del estilo de ¿cómo hacer viable el proyecto?, ¿cómo conseguir clientes?, ¿cómo debes darte a conocer o dar a conocer tu producto? Y tratamos de ayudarle a darle respuesta, ayudarle a pensar en voz alta a reflexionar sobre los pasos que va a dar», señala Pedro Sáiz de Baranda.

El objetivo es evitar un fracaso empresarial que pueda liquidar sus ahorros. Pero «el fracaso también te ayuda para levantarte y volver a empezar corrigiendo aquello en lo que se falló». Pero «el éxito es para disfrutarlo pero para no dormirte en él. Tienes que seguir en el día a día para que sea continuado, llevar la empresa en el día a día en los objetivos y mejorar, eso es el éxito que hay que saber gestionar», sentencia. Del fracaso también se aprende porque «el que es emprendedor es emprendedor siempre. Se ha pegado la leche, y vuelve con otra cosa. Y también es cierto que se llega al éxito a través del fracaso. Muchas ideas no funcionan a la primera», reflexiona Jesús López.

Acuerdos

El servicio de asesoramiento senior al emprendedor tiene su sede física en la Casa del Empresario, sede de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE). Desde allí ofrecen asesoramiento a emprendedores jóvenes y pymes y están a su disposición a demanda. Después «cuando te ven en algún evento de empresarios y te cuentan que les ha ido bien, que al final no hicieron aquello por lo que fueron a la oficina pero les sirvió para tener otra idea y salir adelante... es una gran satisfacción que, al final, es nuestro sueldo», señala Josefa García.

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Para estar cerca de los emprendedores desde Secot Burgos mantienen convenios de colaboración con el Ayuntamiento de Burgos, dentro del Plan Emprende, con la Universidad de Burgos tanto en el espacio de emprendimiento como la participación o asesoramiento en programas específicos como el Startup Weekend de hace unos días. Y con FAE tienen el acuerdo de desarrollar apoyos a las empresas que están dando sus primeros pasos a cambio de contar con una sede aunque aseguran que «es la mejor carta de presentación que podemos tener».