UNIVERSIDAD
El aliado silencioso de la humanidad
La Universidad de Burgos, a través de su Oficina Verde y el grado de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural, se suma a la iniciativa ‘People4soil’para reclamar leyes europeas comunes de protección de los suelos, tan vitales como amenazados
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«Los suelos no tienen voz», señalaba ayer Juana López, docente del grado de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural de la Universidad de Burgos. Ejercía así, junto a su compañera de área Belén Alonso y el responsable de la Oficina Verde de la institución educativa (UBUVerde), Luis Marcos, de megáfono de ese «aliado silencioso de la humanidad» para concienciar de las amenazas que lo acosan y aceleran su degradación con motivo del Día Mundial del Suelo (Soil Day).Para ‘celebrar’ esta jornada señalada como tal por la ONU en 2013, la UBU daba a conocer la iniciativa People4Soil, una campaña de recogida de firmas -en la página web www.people4soil.es/es- a la que ya se han adherido más de 400 entidades de todos los países europeos -50 españolas y, de ellas, dos universidades- para exigir normas europeas comunes de protección del suelo.
López, Alonso yMarcos animaban a la ciudadanía burgalesa a sumarse a la reivindicación y recordaban que, «pese a pensemos que es un recurso infinito que además puede parecer muy sólido», el suelo es un recurso tan débil y olvidado como vital: «Es uno de los recursos más estratégicos de Europa, puesto que garantiza la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la regulación del cambio climático por su capacidad como sumidero de carbono, de CO2 y otros gases», explicaron.Eso sí, el cumplimiento de estas misiones esenciales «solo es posible si los suelos están sanos y, según la FAO, el 33 por ciento del total están ya degradados», detalló Juana López, para lamentar que «no es algo que se haya producido de la noche a la mañana», sino que es fruto de décadas de indiferencia acompañada de un aumento de la producción y la población mundial así como de un desarrollo económico que ignora la importancia de garantizar la sostenibilidad de este patrimonio común.Marcos, por su parte, se detuvo en la especial relevancia de esta lucha en Castilla y León, por ser «una de las mayores reservas de suelo de la Unión Europea, con más de 94.000 kilómetros cuadrados de superficie, más de dos millones de hectáreas de cultivo de cereal y cinco millones de hectáreas de suelo forestal, de las que tres millones son arboladas».Indicaba al respecto que los principales problemas de la región son «salinización, falta de materia orgánica, exceso de fertilizantes y plaguicidas y falta de prácticas de gestión sostenible». Esto último se revela, de hecho, como fundamental para «garantizar el recurso a las próximas generaciones».De ahí que además de reclamar políticas que lo defiendan, el concepto tiene el protagonismo debido en los planes de estudio del campus burgalés. A ello se refirió Alonso, para recordar que cuenta con un área de Conocimiento en Edafología y Química Agrícola y un grupo específico de investigación sobre suelos, amén de ofrecer varias titulaciones -grados y máster- relacionadas con el suelo.Además, la Universidad de Burgos lidera dos proyectos europeos (Life+ Integral Carbon e Interreg V Sudoe) «que tienen la sostenibilidad de los suelos como prioridad» en su objetivo de estudio.