FAE se centrará en atraer inversión en 2017 frente a las trabas políticas

Benavente teme los efectos negativos de la subida de impuestos en el empleo y los convenios

La ejecutiva de FAE presentó el balance anual antes de desplazarse a un hotel donde se reunió la junta directiva de la entidad.-I. L. MURILLO

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R. Gª URETA / BURGOS
Burgos

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Para el empresariado burgalés existen dos prioridades y dos quejas fundamentales que destacar cuando llega el momento de hacer balance del año y detallar las expectativas del venidero. El primero reto es poner en marcha de forma activa la Oficina de Captación de Inversiones, en un principio con sus propios recursos económicos, incorporando, de paso, nuevos integrantes que den su apoyo a este empeño de la patronal burgalesa. De cara a 2017 esperan desplegar «tres o cuatro actuaciones» significativas, según adelantó ayer el presidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos, Miguel Ángel Benavente. En segundo lugar, el líder de la patronal se propone incrementar la participación de los empresarios en las actividades de FAE, bien sean de formación o encuentros empresariales, por encima de los 30 cursos y 60 jornadas impartidas en 2016, además de las 3.000 demandas de asistencia a información por parte de los asociados. En total, pasaron este año más de 4.300 personas por la Casa del Empresario, que se ha convertido en sede de 109 nuevos asociados que reúnen en total 1.500 empleados.

En el apartado de las reivindicaciones es ya un momento clásico que Benavente pida a las administraciones públicas que favorezcan la actividad empresarial o, al menos, no pongan trabas a su quehacer y en este final de 2016 volvió a clamar por la finalización de determinadas infraestructuras necesarias para la provincia -con especial mención al tren directo- y un mayor respaldo a la necesaria transformación digital que debe emprender el empresariado en la ya implacable revolución industrial 4.0. En ese apartado exigió especifícamente que a los polígonos de la provincia llegue la fibra óptica.

Pero Benavente es especialmente crítico con el impacto con las medidas que está tomando el nuevo gobierno empujado por la inestable situación política en la que se sostiene. El presidente de FAE calcula que la elevación del Salario Mínimo Interprofesional, por ejemplo, tendrá incidencia en la negociación colectiva en 2017, con varios convenios de importancia pendientes de consensuar en la provincia que afectarán al 8% de la población laboral burgalesa. A mayores, clamó contra la inseguridad jurídica que emana de decisiones del Ministerio de Hacienda como la del anticipo a cuenta del Impuesto de Actividades Económicas, «que ataca directamente al balance de las empresas» o la subida de impuestos, «la mayor de los últimos años» que maneja el ministro Cristóbal Montoro, de la que temen que pueda traducirse en un recorte de «dos décimas» en el crecimiento del PIB previsto para 2017 que significaría, según calculó el empresario burgalés, que dejarían de crearse 100.000 nuevos puestos de trabajo el año próximo.

La inseguridad jurídica o, como lo denomina Benavente, la práctica de «cambiar las reglas del juego a mitad del partido» pesará a juicio del presidente de FAE en las inversiones exteriores, tanto a nivel local como nacional. En el caso de la capital burgalesa Benavente se congratuló que, pese a la enorme controversia política entre los grupos municipales, se haya podido firmar la refinanciación de la deuda de la variante ferroviaria e hizo votos para que se pueda alcanzar una salida similar para el consorcio de Villalonquéjar, un asunto aún más importante a ojos de los empresarios. En ese sentido demandó a los políticos burgaleses que «sean de miras más amplias y velen por el bienestar de la ciudad y no por intereses partidistas».

Todos estos factores pueden ser responsables de una pérdida de competitividad de la economía provincial que coincide con el mayor aprovechamiento que están realizando otros territorios de forma que Burgos corre el riesgo de quedarse atrás. En concreto, Benavente se aventuró a anticipar que una vez que el año que viene se consuma la inercia positiva que se ha generado en 2016, «volverán los nubarrones» en 2018, coincidiendo con una etapa con «los tipos de interés más altos» y el petróleo y el dólar «más caros».

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«Nos preocupa el descenso en las exportaciones de las empresas burgalesas» en los 9 primeros meses del año, confesó Benavente, que pudo el acento más en el hecho de que se ha facturado en el exterior cerca de 200 millones de euros menos que en el mismo periodo del año anterior, que en la circunstancia de que Burgos haya pasado al tercer lugar en el ranking regional de exportadores por detrás de Valladolid y Palencia puesto que estas provincias, explicó, están muy condicionadas por la buena marcha de las ventas de los modelos de vehículos Renault que se producen en sus fábricas.