SANIDAD
La mitad de las recetas ya se dispensan vía electrónica
Desde la implantación total de este sistema el pasado año casi 100.000 burgaleses lo han activado
Imagen de una lector de receta electrónica en un centro de salud.-ECB
Apenas un año después de la implantación en el conjunto de la provincia -proceso que culminó en junio de 2016 en la capital-, la receta electrónica es un sistema consolidado de acceso a los medicamentos cotidianos para aquellos pacientes con enfermedades crónicas cuyo tratamiento exige visitas reiteradas a la farmacia.
Las cifras evidencian la expansión de este nuevo procedimiento a través del cual hasta el pasado mes de junio se habían dispensado 3,276 millones de envases.
Según los datos facilitados por Sacyl en la actualidad el número de pacientes incluidos en Recyl (que así se denomina la red) asciende a 97.062. Esta cifra supone casi el doble de los registrados en septiembre del año pasado, poco más de un mes después de que Sanidad diera por finalizada la puesta en marcha en la provincia de este modelo de atención, cuando 53.400 apostaban por la ‘e-receta’.
Con todo, tal y como la propia Administración reconocía entonces, la meta no es ni mucho menos llegar al 100% de las personas con tarjeta sanitaria, pues buena parte de ellas no acude al centro de salud o si lo hace es de forma puntual y esporádica, sin necesidad de adquirir fármacos con una periodicidad determinada. La comparación más significativa, aquella que da la medida del grado de aceptación del sistema, es la de pacientes ‘electrónicos’ respecto al total de aquellos a los que se les han dispensado medicamentos en el periodo en cuestión. Pues bien, Sacyl detalla que en la provincia estos ya suponen el 54,2% de los casos y que también más de la mitad de las recetas, un 55, 18% en concreto, son electrónicas.
Cabe señalar que en el conjunto de la región, en el mismo plazo, los 749.999 pacientes incluidos en Recyl han adquirido 31,8 millones de envases. El porcentaje de recetas supera el 60%, cifra que desde Sacyl se valora como «positiva» y prueba de la «aceptación del sistema como una herramienta que agiliza y facilita el acceso a medicamentos».
Para usar la receta electrónica no basta con presentarse en la farmacia con la tarjeta sanitaria en la mano. El médico de Familia debe registrar en la historia clínica del paciente la medicación que necesita para que el farmacéutico pueda dispensarla. Así, en la consulta se entrega la hoja de medicación con la información sobre el tratamiento. Este documento se renovará con los cambios que sean oportunos y el paciente solo tendrá que conservar la última ‘versión’ facilitada en el centro de salud, que deberá llevar cuando acuda a otro médico, al hospital o a la farmacia.
El boticario comprobará el historial en el ordenador y dispensará el medicamento. Así de sencillo. Es preciso que la banda magnética de la tarjeta funcione. Si no, es necesario solicitar una nueva. Y no, no hay que acudir siempre a la misma farmacia si no se desea. Todas las de Castilla y León están conectadas a esta red. Fuera de la región hay que llevar las recetas en papel, que siguen siendo válidas.
El despliegue de la ‘e-receta’ en Burgos comenzó en diciembre de 2015 en el centro de salud de Treviño, al que acudieron para destacar la importancia de activar esta herramienta los presidentes de las organizaciones profesionales de médicos y farmacéuticos, que la definieron como «un reto que exigía la estrecha colaboración de ambos colectivos sanitarios». Casi ocho meses después -y sin apenas incidencias- el de Santa Clara remataba una lista que priorizaba las consultas rurales y dejaba para el final las urbanas.
INTEROPERABLE
La mejora más reciente de este sistema es la posibilidad de emplearlo también fuera de Castilla y León. Y es que desde el pasado mes la región se sumaba a la receta electrónica interoperable, de la que ya forman parte Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, La Rioja, Navarra y la Comunidad Valenciana. Esta red «tiene como objetivo principal que un ciudadano pueda recoger con su tarjeta sanitaria la medicación que le ha sido prescrita en su centro habitual en cualquiera de las farmacias de las comunidades citadas», relataba la Junta en la presentación de este avance, reclamado por los usuarios desde el inicio de la ‘e-receta’.
Así, la ventaja fundamental de este sistema, según incidía el comunicado de prensa difundido al respecto, es que «los usuarios podrán desplazarse por las regiones implicadas sin necesidad de llevar medicamentos para periodos largos ni acudir a centros de salud de sus destinos para que les faciliten recetas».