EL VALOR DE LAS PYMES
El valor de la educación
Más de 125 años de historia en Burgos avalan la labor educativa de los hermanos Maristas en Burgos. Hoy, con cerca de 1300 alumnos, el colegio Liceo Castilla apuesta por un proyecto global para formar a hombres y mujeres del futuro que ‘cambian el mundo’
Imagen de la celebración de las fiestas del centro.-RAÚL G. OCHOA
La clave para que el Colegio Liceo Castilla entre en las listas de las mejores instituciones educativas en el ámbito nacional es educar con un proyecto basado en los valores y en el acompañamiento constante por parte de los profesores. Pero los resultados no son sólo el fruto del trabajo que se hace en las aulas, sino también fuera de ellas.
Como explica su director, Jesús Martín, la labor del docente ha cambiado en los últimos tiempos. Ahora el ‘colegio no se puede limitar a transmitir contenidos porque eso ya lo pueden hacer los escolares con las nuevas tecnologías. Los profesores se han convertido en herramientas que enseñan a ser críticos con los contenidos que tienen al alcance de un dedo’.
En este contexto, el equipo de profesores de Liceo Castilla se implica de manera activa para que todos los alumnos puedan desarrollar su potencial académico, pero también para conocer sus necesidades y las circunstancias de cada uno de ellos. ‘A veces atenderles no es sólo darles clase, es ese acompañamiento que es marca de la casa’.
Este es el trabajo de muchos años y de un proyecto de educación global que tiene en la figura del tutor una pieza fundamental para el desarrollo de los alumnos. Son ellos los que están pendientes en todo momento de que los jóvenes tengan cubiertas sus necesidades desde el punto de vista académico, y también emocional. Les acompañan y propician que los mismos escolares sean los que confíen en el profesor para transmitirles sus inquietudes, sus dificultades y se dejen aconsejar. Ese conocimiento del alumno por parte del profesor es lo que a la larga añade valor a la forma de educar de esta institución.
Precisamente el trato familiar y cercano que se ofrece a los alumnos y que está en el ADN de esta institución, hace que el Colegio Liceo Castilla se retroalimente con hijos de antiguos alumnos. Casi el 50% de los padres de los alumnos de los cursos de infantil han pasado por las aulas de Maristas, algo que avala la calidad educativa que ofrece el centro.
La institución marista da cobertura a otras muchas actividades que se convierten en parte fundamental para la formación de los más jóvenes y en elemento diferenciador de su labor docente. El deporte y los valores que se generan como son el trabajo en equipo, la deportividad o el juego limpio son, además de algo fundamental para el desarrollo de los más jóvenes, parte esencial de la forma de educar de este colegio.
Precisamente dentro de su importante labor por el fomento del deporte, cerca de 1000 atletas y monitores participaron el pasado mes de abril en las olimpiadas organizadas por el Colegio Liceo Castilla. Esta actividad, que tiene su origen en los colegios maristas de Portugal, se viene desarrollando desde hace 26 años y ha sido la segunda ocasión en la que esta actividad ha salido de las fronteras lusas, como apunta Jesús Martín. Este año, como novedad, crearon una tarjeta blanca para premiar las acciones de juego limpio que se producían en el transcurso de las competiciones, así como las actitudes positivas de la afición o el entrenador.
Asociado al deporte, el Colegio Liceo Castilla desarrolla otras actividades como el Grupo Scout Arlanzón, con más de 120 jóvenes, y el Grupo MarCha que cuenta con 170 alumnos y 15 monitores vinculados a la institución académica.
Como destaca Jesús Martín, estos grupos son fundamentales para la convivencia del propio centro. ‘Se nota mucho cuando hay chavales que pertenecen a estos grupos en las clases porque sin querer favorecen la convivencia. Es gente especialmente educada en valores de fraternidad y eso se nota en las clases’.
Como el propio Martín apunta, conseguir una buena convivencia es la clave del éxito educativo. ‘Si los propios alumnos tienen la capacidad de dialogar y entenderse desde el respeto, el clima es agradable y se pueden hacer cosas. Los resultados, si se trabaja, se consiguen. Pero lo relevante es que los chicos y las familias perciban ese clima de cercanía y tranquilidad, de comodidad en la expresión de las ideas’
Pensando en esas personas que están destinadas a mover el mundo, el Colegio Liceo Castilla desarrolla el programa Talentia en el que alumnos de bachillerato del centro desarrollan diferentes actividades enfocadas a hacerles conscientes de los aspectos fundamentales que les pueden llevar a escoger un futuro profesional u otro. A su vez, este programa pretende cumplir el objetivo de hacerles crecer como personas para enseñarles que ‘hay más elementos a parte del conocimiento’.
Con esta filosofía de trabajo, el lema de su alma mater, San Marcelino Champagnat, se ha actualizado y ya no sólo se busca ‘formar buenos cristianos y honrados ciudadanos’ sino que esos hombres y mujeres del futuro deben ser el instrumento que cambie el mundo. Pero para ello es necesario poner a su alcance las herramientas necesarias para que no sean unos meros espectadores, sino los protagonistas de sus propias vidas.