Primer pleito a un banco por revocar una hipoteca tras el fallo del Supremo
Daniel Pérez iba a firmar con Kutxabank su hipoteca pero la entidad anuló la operación
Daniel Pérez.-ECB
«He hecho todo lo que me han pedido y a falta de cinco días me han dicho que no», son las palabras de Daniel Pérez Cornejo, uno de los afectados por el cambio de jurisprudencia del Tribunal Supremo en base al impuesto de las hipotecas dónde después de un controvertido debate y una posterior rectificación, determinaron que es el cliente quién debe abonar el tributo sobre actos jurídicos documentados.Pérez comenzó a ojear distintas viviendas y a consultar hipotecas en diferentes entidades financieras el pasado agosto. Las condiciones de Kutxabank fueron de su agrado por lo que decidió aceptar y el 22 de octubre hizo entrega de los últimos documentos. Paralelamente, el 7 de noviembre el Gobierno anunció que, tras el fallo del Tribunal Supremo, el impuesto de actos jurídicos documentados recaería en la banca. Coincidía con la pretensión de Daniel de cerrar el contrato de arras con el propietario de la que iba a ser su nueva vivienda a la que ya ponían fecha para escriturar el 16 de noviembre.Sin embargo, el 9 de noviembre Daniel recibió una notificación del banco en la que le informaba de que sus condiciones serán alteradas con la subida del diferencial que suponía un incremento de 340 euros al mes y el añadido de una cláusula de un seguro de vida, «que no estaba especificado y me lo querían meter en la vida del préstamo». Asimismo, la provisión de fondos también se vería afectada, puesto que pasaría de 14.000 a 21.000 euros.Cuatro días después, Kutxabank le notifica que «según riesgos ya no cumplo las condiciones» por lo que Pérez decide enviar un requerimiento notarial en el que «les invito a firmar lo pactado el jueves 22 de noviembre», cita a la que la entidad no se presentó. Pérez explicó que el siguiente paso es demandarlos, aunque reconoce que es una vía complicada.Esta serie de sucesos han supuesto un trastorno puesto que «abrí cuentas, pasé viviendas, domicilié nóminas, lo hice absolutamente todo», además del «sobrecoste en abogados y notaría» que ronda los 1.600 euros y todavía «no tengo hipoteca», aunque está a punto de cerrarla con otro banco, lo que le ha permitido ser consciente de que Kutxabank «ha jugado con la información».Es conocedor de que no existe jurisprudencia alguna «por que es algo nuevo y todavía lo estamos mirando» ya que su abogado le ha informado de que es un proceso que puede extenderse hasta «cinco o seis años». Aun así, alienta a que todos los afectados, que «son muchos» actúen aunque no se decidan a hacerlo por «miedo» puesto que «esto es un abuso».Lamenta que «nunca» ha tenido «tanto descontrol y estrés en mi vida, porque pasé de entrar en mi nueva casa a estar en casa de mis padres y mi mujer en la de los suyos» además de un hijo en común. Pérez confía en salir airoso del pleito ya que «esto no hay por donde cogerlo».