A la espera de la noche más mágica del año

Miles de niños llenaron las calles de Burgos para recibir a los Reyes Magos

Un grupo de niños saluda a L’Oiseau, un extraño pájaro articulado al que le gusta colar su cabeza en balcones cercanos.-ISRAEL L. MURILLO

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V. MARTÍN
Burgos

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Como cada 5 de enero la ilusión de los más pequeños inundó las calles de la capital burgalesa. Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron acompañados de sus pajes para entregar miles de regalos a quienes se han portado bien durante todo el año y un poquito de carbón a los más pillos. Los Reyes fueron puntuales a su cita y partieron desde la Real y Antigua de Gamonal para acabar su trayecto en el Teatro Principal, donde entregaron el oro, el incienso y la mirra al Niño Jesús y dirigieron unas palabras a los pequeños burgaleses.Las primeras en partir fueron las dotaciones de Policía, Bomberos y Protección Civil, que acompañados de algunos pastorcillos, llevaban sus vehículos plagados de juguetes. Se abrieron paso tras ellos, los Emisarios Reales. Después de recibir a los niños burgaleses en el Teatro Principal y en la Casa de Cultura de Gamonal, los emisarios de los Reyes acudieron a la Cabalgata para recoger las cartas de los más rezagados.No faltaron a la cita los pastorcillos del Grupo de Danzas María Ángeles Sáiz, que pusieron la nota tradicional y de folklore a una cita llena de colorido y criaturas fantásticas y animales majestuosos. Precisamente, desde Francia, la compañía Remue Menage volvía a Burgos con un nuevo montaje luminoso. Una gran manada de enormes ciervos blancos y cuernos dorados bailaron al son de una melodía de cuento acompañados de un grupo de seres guiados por farolillos y saltimbanquis.El primero de los magos hacía su aparición en ese momento, Melchor saludaba a mayores y niños mientras su pajes lanzaban caramelos. Tras el Rey Mago llegaban las princesas Disney, en una carroza elaborada por la Peña Real yAntigua de Gamonal y los pastores de Danzas Burgalesas Justo del Río y del Grupo de Danzas Nuestra Señora de las Nieves deleitaban a los asistentes con diversas danzas al son de la dulzaina.Tres campanas doradas gigantes aparecieron en escena acompañadas de un gran elefante blanco y de un grupo de bailarinas que quisieron llevar a niños y mayores a los cuentos de ‘Las Mil y una noches’. Fue la propia Sherezade quien guió el caminó desde su alta torre.Los pajes del Rey Melchor precedieron a una familia de lo más terrorífica y es que la familia Adams se coló entre la fantasía y la alegría de una noche mágica para poner una nota espeluznante. Llegaron en una carroza realizada por la Peña Antonio José.También desde el país vecino llegaban un camello y un extraño pájaro domado por Monsier Pif, que era más cómplice que domador. Las dos marionetas gigantes bailaron al son de melodías indias y transportaron a los presentes al Oriente más lejano. Tras los animales fantásticos llegaban las Luciermagas de Bamabalúa Teatro. Fieles a la cita, el Profesor Chispero y sus compañeras sorprendieron de nuevo con reacciones imprevisibles y la interacción con los más pequeños de la casa. Tras ellas, el Rey Gaspar llegaba acompañado de pajes y muchos regalos.La fantasía siguió de la mano de ‘Lola la Ballena divertida’, un cetáceo gigante con una estética que recordaba a las aventuras de Julio Verne. Llegó acompañada de los componentes de Burgosalsón, que animaron al público con sus divertidos bailes.Cal y Canto volvía a aparecer en la cabalgata con un colorido espectáculo de cometas con forma de raya y un dragón chino que se colaba en sus vuelos entre los presentes. Los animales voladores dieron la bienvenida al último de los magos. Niños y mayores coreaban el nombre de Baltasar con el objetivo de que les cayera algún que otro caramelo y mientras tanto, las Danzas Castellanas Diego Porcelos y el Grupo de Tradicionales Los Zagales daban paso a la carroza de pajes y regalos del rey Baltasar.La carroza de la Peña Chamarileros sobre Stars Wars era la última en aparecer en una cabalgata cargada de fantasía e ilusión. Junto a ella, decenas de bailarines de Burgosalsón movían coloridas espadas láser al ritmo de la banda sonora de la famosa saga cinematográfica. Como cada año, el último en llegar fue el Duende Carbonero, quien tomó buena nota de todos los que este año no han sido todo lo buenos que debieran y a quienes los Reyes Magos dejarán una bolsita de carbón «de la última mina del Bierzo», tal y como aseguró.Una vez los Magos llegaron a la Plaza del Mío Cid, los Danzantes les acompañaron hasta el pesebre ubicado frente a la Diputación, donde sus majestades entregaron al Niño Jesús oro, incienso y mirra. Después de haber dejado los presentes, sus Majestades subieron al balcón del Teatro Principal para realizar sus discursos.El primero fue Melchor quien aseguró que «todos lo niños están ya impacientes porque se hagan realidad sus deseos». Por su parte Gaspar les recordó que «hay que irse pronto a dormir» y que no vale despertarse a medianoche porque de ser así, no encontrarán los juguetes que han pedido. También se acordaron los magos de los niños que «no pueden disfrutar de regalos» y que «no lo están pasando bien». La noche terminó como era de esperar, todos dormidos temprano.

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