EDUCACIÓN
La Junta oferta 3.291 plazas para alumnos de tres años
El Padre Manjón y el Fernando de Rojas pierden una línea tras varios años con baja demanda
Imagen de una madre y su hijo camino del colegio.-ISRAEL L. MURILLO
Superado el Carnaval, con la primavera a la vuelta de la esquina y las vacaciones de Semana Santa en el horizonte, algunos ya miran incluso más allá del verano. Ajenos aún al calendario escolar marcado por estos hitos, los burgaleses que en este año cumplen tres (la gran mayoría, aunque no es obligatorio) calientan ya motores para dar el salto al cole. Será en septiembre, claro, pero su familia tiene labor por adelantado. Y es que el plazo de presentación de solicitudes arranca este jueves y se prolongará hasta el 3 de abril.
La Dirección Provincial de Educación daba a conocer esta semana el número total de vacantes de los centros educativos de Burgos: 3.291. Más de la mitad de las plazas, 1.836 en concreto que suponen un 55%, se concentran en la capital.
Si bien la suma apenas varía respecto a cursos anteriores, un vistazo detenido a la reciente resolución permite comprobar que dos instalaciones públicas pierden una línea, es decir, el número de puestos equivalente a un aula. Ocurrirá en el Padre Manjón, que presta servicio en el barrio de San Julián, y en el Fernando de Rojas, ubicado en pleno corazón de Gamonal. En el primero se pasa de 69 vacantes para tres años a 46 y en el segundo caen de 125 a 92, dato que, con todo, se mantiene como el mayor de la provincia.
Tal decisión tiene el único objetivo de adaptar la oferta a la demanda. Así lo señala el responsable del área en Burgos, Juan Carlos Rodríguez Santillana: «Ambos llevan ya unos años perdiendo matrícula, sin repunte, y es procedente ajustar su estructura a la realidad. No obstante, si hubiera peticiones claramente por encima procederíamos a reponer esas unidades, salvo que hubiere terceros gravemente afectados».
La razón del descenso de solicitudes en estos centros no es otra que la caída general de la natalidad, ‘agravada’ quizá en particular en sus entornos urbanos al contrario que en otras zonas en expansión de la ciudad.
DISTRIBUCIÓN
De vuelta a los números, cabe señalar que las 3.291 plazas citadas se distribuyen en 103 centros, 41 de ellos en la capital, 9 en Miranda, 8 en Aranda y 45 en pequeños municipios de la provincia. La gran mayoría pertenecen enteramente a la Junta, 74 para ser exactos, mientras que los 29 restantes son concertados, es decir, de titularidad privada pero con financiación pública. De ellos, 23 se ubican en la ciudad de Burgos, donde superan a los 18 públicos también en número de plazas aunque por menor diferencia, con 939 vacantes frente a 897, respectivamente.
En Aranda y Miranda la distancia se incrementa. La capital ribereña oferta 372 plazas para alumnos de tres años, el 60% públicas. La ciudad del Ebro, por su parte, suma 351 puestos para esta misma edad, el 70% en centros de la Junta.
La presencia de concertados en el resto de la provincia es residual. De hecho se limita a uno, en Roa, que cuenta con 15 vacantes para el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil, que así se denomina esta etapa, mientras que en suma, los espacios públicos del ámbito rural alcanzan 717 plazas. Se trata, eso sí, de centros en su mayoría pequeños, con aulas para tres años con una decena de puestos, a lo sumo 23 (en localidades como Belorado, Briviesca, Espinosa de los Monteros, Fuentespina, Ibeas de Juarros, Lerma, Salas de los Infantes...) y en muy contados casos 46 (Medina de Pomar, Villarcayo y Villagonzalo). A ellas se añaden algunos enclaves con 5 plazas.
Tampoco se contemplan cambios en este ámbito, principalmente porque en él el listado de vacantes, que se establece fundamentalmente para fijar límites frente a un exceso de demanda, es casi una formalidad: «El ámbito rural no tiene novedad porque en los pueblos y cabeceras de comarca no se ofertan vacantes como tal, toda vez que hay que admitir a todo el que solicite plaza», confirma el director provincial de Educación al respecto.
Con todo, Rodríguez Santillana reconoce que incluso en estos centros la previsión de plazas debe amoldarse a la realidad de la zona. «Es cierto que especialmente en los pueblos ajustamos las cifras para no mantener ficciones. Por ejemplo, si en uno de ellos, sistemáticamente, durante años, no ha subido de 14 alumnos en un grupo o nivel, ¿qué sentido tiene mantener la ficción administrativa de 25 vacantes? Se podría hacer pero para qué. Sobre todo porque si, por un azar imprevisto, llegarán esos 25 o más, no habría inconveniente en matricularlos», añade, tras relativizar la evolución de los datos globales en los últimos ejercicios que, por otra parte, han registrado mínimos cambios.