RELIGIÓN
Savia nueva para la Iglesia local
La Catedral alberga hoy la ordenación de tres jóvenes sacerdotes: Isaac Hernando, Diego Luis y Pablo Andrés Rodríguez
BURGOS
Tres jóvenes darán el sí quiero hoy a partir de las 11 horas en la Catedral. Un sí quiero ‘diferente’ a los que suele acoger cada fin de semana el templo, aunque los protagonistas y testigos de ambos compartan emoción y trajes de gala. Este, en concreto, se dirige a Dios, directamente. Pues a él entregan su vida Isaac Hernando, Diego Luis y Pablo Andrés Rodríguez, desde esta mañana nuevos sacerdotes y relevo para las parroquias burgalesas.Si bien esta triple ordenación es llamativa por el número no es insólita en sí misma. Y es que el goteo de vocaciones, aunque lejos de los abundantes ‘caudales’ de otros tiempos, es continuo en esta Diócesis. La media, según calculan en el Arzobispado, es de una o dos al año. La misma institución -a través de la Delegación de Comunicación- presume de fichajes y comparte en su web el testimonio de estos «nuevos sacerdotes para nuevos tiempos».El texto difundido a modo de anuncio relata las experiencias de los tres jóvenes. Abre la ronda Isaac Hernando González. Estudiante Magisterio, entró en el Seminario de San José tras participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid en 2011 y sus 15 meses de diaconado han supuesto una experiencia muy enriquecedora: «Una etapa en la que el Señor, a través de la parroquia en la que sirvo, me ha ayudado a conocer la realidad pastoral con las personas que la forman», asegura. Durante este tiempo ha impartido clases de religión, que ha compatibilizado con sus estudios de Teología, y ha prestado servicio pastoral en la zona de Salas de los Infantes, pero en este momento no se inclina por ninguna pastoral concreta, sino que se manifiesta abierto a lo que Dios le pida a través de del pastor diocesano y dispuesto «a servir allá donde haga falta».Diego Luis Diez comparte trayectoria. «Burgalés como él, también estudió Magisterio y entró en el Seminario diocesano a su regreso de la JMJ. Y ambos recibieron el diaconado el mismo día, el 17 de marzo de 2018», relata la página www.archiburgos.es. Luis tiene idéntica percepción sobre esta última etapa de su camino hacia el sacerdocio: «Ha sido un tiempo muy enriquecedor en muchos aspectos. Personalmente he ido siendo más consciente de mi proceso vocacional y asumiendo una vida célibe y en obediencia, intentando que sea también austera, e interiorizando la dimensión del servicio a todas las personas y a la Iglesia. Es un proceso del día a día, con pequeños descubrimientos, en el que poco a poco se va aprendiendo mucho». Tampoco él se ha hecho ninguna idea de algún lugar o pastoral concreta. «Sí que me gustaría poder estar bien acompañado de sacerdotes, ‘hermanos mayores’ que me puedan ayudar a ir aprendiendo a vivir y ejercer el sacerdocio», matiza.Pablo Andrés Rodríguez fue uno de los cinco jóvenes que estrenó el Seminario Redemptoris Mater en 2009. Nacido en Chile hace 33 años, se ordenó diácono en noviembre del pasado año y asegura que en estos meses se ha sentido realizado en su servicio a la parroquia y, «aunque las cosas nunca son lo que uno espera o se imagina», no se arrepiente del paso dado. «Creo que sé muy pocas cosas y me falta mucho por aprender», reconoce. Por el momento no muestra ninguna inclinación por una pastoral concreta: «No conozco más que una que es llevar el Evangelio a todos aquellos que lo quieran recibir», aclara, «y esto se puede hacer de muchas formas. Y la verdad es que también hay mucho que aprender. No tengo ningún apego a ningún sitio. Donde la Iglesia quiera».El relato prosigue y subraya cómo Hernando confiesa que muchas veces hasta ahora ha soñado con su ministerio: «Imagino una gran aventura en la que Dios se sirve de nosotros como instrumentos para acercar a otros a Él con los sacramentos, oración y testimonio». Para él, ordenarse sacerdote «es un gran regalo que Dios por medio de la Iglesia, y por lo tanto un don y una tarea importante». «Me gustaría que el mío fuese un ministerio de entrega y misión en el que no me reservase nada egoístamente para mí. Imagino que habrá momentos muy buenos y momentos muy difíciles, y espero que en todo momento pueda estar cerca del Señor, fiel a mi vocación y a las pequeñas llamadas que vaya haciéndome», asegura Luis. Por su parte, Rodríguez es muy expresivo: «Uf. Se me ponen los pelos de punta. Sobre todo el pensar en que ya empezaré a administrar el sacramento de la Misericordia. Es un regalo inmenso».ESCASEZ DE VOCACIONES
Los tres abordan en esta presentación en sociedad el peliagudo tema de la falta de vocaciones, de la que sus casos, claro, se desmarcan. Mientras que Hernando sostiene que «el Señor sigue llamando, y lo seguirá haciendo, sin embargo a veces los miedos, las incertidumbres, pueden echar para atrás. Por ello, tenemos que hacer todo lo posible aquellos que desarrollamos algún ministerio dentro de la Iglesia por acompañar a estas personas. Especialmente señalo el acompañamiento de nuestros adolescentes y jóvenes», Diego Luis deduce que esa falta de vocaciones es consecuencia del contexto actual: «Hoy en día cada vez hay menos personas creyentes, incluso menos personas que dan importancia a su dimensión espiritual. Es difícil descubrir tu vocación ‘espontáneamente’. Por eso, si las personas que cultivan su relación con Jesús en una comunidad son cada vez menos, cada vez menos personas descubren su vocación, sea cual sea. Porque descubrir y vivir la vocación es el proceso natural de quien sigue a Jesús en una comunidad. Si esto no se da, es difícil descubrir tu vocación. Aunque no imposible, ya sabemos que no hay nada imposible para Dios».En opinión de Rodríguez, se debe a que «hay pocas familias que se abren a la vida y porque quizá tanto religiosos, como pastores y laicos no damos un testimonio transparente y verdadero del amor de Cristo en nuestras vidas. Y se podrían decir muchas más razones».Tras su ordenación los dos nuevos curas burgaleses celebrarán eucaristías de acción de gracias, también conocidas como ‘cantamisas’. Isaac Hernando lo hará mañana a las 12.30 horas en la parroquia de El Salvador y el 17 a las 19 horas en la iglesia de Santa María de Salas de los Infantes y Diego Luis, mañana domingo a las 18 horas en la parroquia de San José Obrero.