«Es la propia psicología humana la que favorece la difusión de noticias falsas»
David Javier Santos, jefe del gabinete jurídico de la AEPD, asegura que el ansia por la «inmediatez» pone en riesgo la información «veraz»
El militar y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), Federico Aznar, abordó la relación existente entre la posverdad y la seguridad nacional.-ISRAEL L. MURILLO
«Tú haz los dibujos y déjame a mí la guerra». Algo así le dijo el magnate de la prensa William Randolph Hearst a uno de sus ilustradores, a finales del siglo XIX, para justificar ante la opinión pública la intervención norteamericana en Cuba. Nada tenía que ver lo que sucedía en el país caribeño con el relato de los medios, pero la realidad no debía estropear aquellos buenos titulares con intereses económicos detrás. El fenómeno no era nuevo ni de lejos por aquel entonces. Las fake news existen «desde siempre». Por lo menos desde el siglo VI, cuando Procopio de Cesarea, historiador oficial de Justiniano, sacó a relucir falazmente una serie de «trapos sucios» con una clara intención «desestabilizadora». El problema, tal y como señalaba ayer el jefe del gabinete Jurídico de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), reside en que la «guerra informativa» en los tiempos que corren se libra con la baza de la intimidad de millones de personas que desconocen hasta qué punto pueden ser manipuladas.«Es la propia psicología humana la que está favoreciendo la difusión de noticias falsas». Partiendo de esa premisa, Santos precisó que la propagación de bulos o informaciones tergiversadas responde a dos objetivos fundamentales: «ganar dinero» aprovechando que «vivimos en el mundo del click» y «atacar nuestros intereses ideológicos manipulándonos en la toma de decisiones». Sin embargo, ambos fines suelen estar interrelacionados. Por ejemplo, cuando se descubrió a grupos de apoyo a Donald Trump que operaban desde Macedonia con la única motivación de obtener miles de euros al día.Antes de la intervención de Santos en las Jornadas de Derecho, Política y Defensa de la Universidad de Burgos (UBU), el analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), Federico Aznar, insistió en la necesidad de «fomentar el pensamiento crítico» porque «la gente en el siglo XXI no piensa, se informa». En este sentido, remarcó que por culpa de la posmodernidad «lo efímero se vuelve norma» y «la emoción prima sobre la razón», de tal manera que al final «nos polarizamos y consideramos que solamente existe una única verdad». Así pues, el «relativismo» que envuelve a la posverdad se ha instalado en un «ecosistema» en el que «somos prisioneros de la selección de informaciones que hacen para nosotros». Y claro, al final «vemos solo la información que nos gusta», lo que se traduce en una mayor «polarización»y «radicalización» de posturas.Sobre esta misma cuestión reflexionaba el jefe del gabinete jurídico de la AEPD al apuntar que, por regla general, «nos limitamos a ver los titulares». Para que captar la atención y que se compartan, lo ideal es que «sean novedosos y generen emociones». Obviamente, prima la «inmediatez» y «los medios a veces se despreocupan de que la noticia sea veraz». Pero ojo, porque «en ocasiones la sátira y la parodia también pueden producir los efectos de una noticia falsa».¿Qué papel juegan nuestros datos personales? Pues mucho. Y es que a pesar de las normativas europeas de protección, los grandes gigantes tecnológicos saben mucho más de cualquiera que su entorno más íntimo. No solo porque damos permiso al aceptar las políticas de privacidad, sino también en base a los likes que se dan en redes sociales.