"Todavía hay personas que se mueren de hambre en el mundo y no podemos cerrar los ojos"

Manos Unidas de Burgos lanza su campaña 66 enfocada en la riqueza de compartir y aspira a superar los 15.000 participantes en la tradicional Operación Bocata, que en esta ocasión apoyará un proyecto que facilitará la educación de menores con discapacidad en Zambia

Imagen que ilustra la campaña número 66 de Manos Unidas.ECB

Publicado por
Burgos

Creado:

Actualizado:

Corren tiempos extraños para la solidaridad. Con formaciones políticas y líderes en contra de las organizaciones que la abanderan, lo nunca visto, las entidades tienen que recuperar argumentos que creían consolidados para explicar su razón de ser. La presidenta de Manos Unidas en Burgos, Cristina Romano, rehúye entrar en polémicas, porque tiene muy claro que las cifras son "bastante elocuentes", pero subraya que "todavía hay personas que mueren de hambre en el mundo y no podemos cerrar los ojos". Así de obvio, así de sencillo.

Considera además Romano, de larga trayectoria en este ámbito, que el proceso de ayuda ha mejorado mucho. "Antes llevábamos camiones de comida y ahora participamos en un acompañamiento que no solo pretende cubrir necesidades básicas, sino que aspira a mejorar la vida de las personas. No es caridad, se trata de justicia", subraya, convencida de que, "aunque cada cual tenga sus prioridades en función de unos valores, que todas las personas tengan una vida digna es una responsabilidad compartida".

En esa idea se inspira el lema elegido para la campaña contra el hambre que la entidad impulsa este año, la número 66: "Compartir es nuestra mayor riqueza". Encierra esta frase, de hecho, la clave del éxito del trabajo de la entidad, pues "gracias a la solidaridad de los españoles, y de los burgaleses en particular, en la última década hemos invertido más de 100 millones de euros en proyectos que han transformado la vida de más de 5 millones de personas". 

Y aun así, "queda mucho por hacer": "Los datos nos dan una bofetada de realidad, pues sabemos que más del 70% de la población mundial hace frente en su vida a una desigualdad cada vez mayo, más de 700 millones de personas pasan hambre, 1.200 millones están en situaciones de pobreza, existe el trabajo infantil y hay 250 millones de menores sin escolarizar". 

Lejos de amedrentar a Romano, el desolador panorama que esbozan los números citados a modo de ejemplo la confiere más fuerzas: "Tenemos que seguir creciendo en solidaridad para ser verdaderamente prósperos como sociedad".

A ello invita Manos Unidas de Burgos en todas las actividades que promueve y esta misma semana toca una de las más 'sonadas' y participativas, la tradicional Operación Bocata. Espera la portavoz de la organización en la provincia, como poco, revalidar la respuesta obtenida el curso pasado, cuando 15.000 estudiantes burgaleses demostraron su compromiso a mordiscos y 'apuntalaron' con lo recaudado la reapertura de una decena de escuelas devastadas por la guerra en Etiopía.

La Operación Bocata del año pasado financió la reconstrucción de escuelas en Etiopía.ECB

Cuatro mil kilómetros al sur del cuerno de África pone en esta ocasión el foco la iniciativa. Viaja hasta Zambia y mira a una realidad particularmente compleja en aquellas latitudes: la discapacidad. "Bien por tradiciones ancestrales, bien por falta de formación, lo cierto es que los niños con necesidades especiales, en la forma que sea, suelen estar muy discriminados y ser los últimos de los últimos. Por supuesto, la escasez de colegios preparados para atenderlos convierte su vida en doblemente difícil", explica Romano, ilusionada por contar para la ocasión con la colaboración del Centro de Educación Especial Fray Pedro Ponce de León, que albergará, a las 11.30 horas, el acto central de la jornada que tendrá lugar el viernes 14 de febrero.

En suma, el alumnado de "unos cincuenta" colegios e institutos se confabulará para -a razón de 3 euros por cabeza, como donativo orientativo- reunir la mayor cantidad posible con la que contribuir a que los niños y niñas con discapacidad de Zambia puedan mejorar su calidad de vida y tener la formación que merecen.

El Seminario se convierte en el centro de operaciones de la jornada solidaria del viernes.ECB

Manos Unidas proporciona los bocadillos, que elabora en las instalaciones del Seminario, desde donde los reparte a los centros participantes de Infantil, Secundaria, Formación Profesional y Bachillerato, tanto de la capital como de la provincia. "También facilitamos material de sensibilización específico para que los jóvenes conozcan el destino de su aportación, el fin del proyecto. Los profesores suelen trabajar con ellos el tema. Tenemos suerte porque la comunidad educativa está muy involucrada", señala Romano. El reto que se ha marcado la delegación burgalesa es llegar a 50.000 euros para sumar a esta causa, una cantidad que reconocen muy ambiciosa. 

Cargando contenidos...

Sin descanso, al tiempo que enfilan la recta final para este evento, vislumbran ya en el horizonte la inauguración de su también habitual mercadillo, que regresará a mediados de marzo al claustro del Monasterio de San Juan. "Esta cita, además del componente de divulgación de nuestra labor y de concienciación, nos permite también apostar por la economía circular", comenta la representante de Manos Unidas, que la significa además por servir de punto de encuentro entre colaboradores y voluntarios, el rostro visible de la organización.  

Los detalles del proyecto al que contribuirán escolares de medio centenar de centros burgaleses

Según indica la página web de la ONG Manos Unidas, el proyecto al que contribuirá la Operación Bocata burgalesa, cuya vigesimosexta edición se celebrará el viernes, se localiza en Solwezi, una de las ciudades importantes de Zambia, país que ha basado su desarrollo en la minería del cobre. La mayor parte de la población de la provincia no trabaja en las minas por falta de cualificación y depende de la agricultura de subsistencia. 
La escolarización es escasa y se hace tarde, y la higiene y la salud son muy deficientes. En Zambia hay unos dos millones de niños con discapacidad, y en los 7 distritos cercanos al proyecto hay censados 1.791 niños sordos o ciegos. 
Desgraciadamente, debido al desconocimiento y a la 
superstición, los niños con estos problemas son vistos como portadores de mala suerte y son escondidos o abandonados por sus familias. Todo ello, unido a que las escuelas públicas no cuentan con instalaciones especiales ni con profesorado preparado, hace que estos chicos se vean abocados a no recibir ninguna formación. 
En la ciudad de Solwezi existe una escuela fundada hace 10 años por la Congregación India de las Hermanas del Sagrado Corazón, socia de Manos Unidas que trabaja sobre el terreno desde hace 30 años. 
Esta escuela acoge a menores con discapacidad, la mayoría en régimen de internado, y de familias pobres que van a la escuela en régimen de día. Con la ayuda del Obispado y de Manos Unidas, las instalaciones se han ido ampliando y mejorando, pero con el incremento de alumnos y la falta de escuelas especiales, precisan construir un nuevo bloque con 4 aulas para la escuela secundaria. 
La población local se hará cargo del equipamiento y parte de los costes de la construcción, lo que supone un 26% de coste total, Manos Unidas, el 74% restante. Con este proyecto se beneficiará directamente a los 200 alumnos que utilizarán estas aulas, e indirectamente al profesorado, al resto del alumnado y a sus familiares. El tiempo de ejecución será de 12 meses.
El proyecto se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4, Educación de calidad, y con el número 10, Reducción de las desigualdades.