El esfuerzo familiar para comprar un piso en Burgos se mantiene desde el covid, pero alquilar es más sacrificado

Mientras que el esfuerzo económico para comprar un piso ha disminuido ligeramente desde 2020, el coste de mantener un alquiler ha aumentado

Anuncios de viviendas en una inmobiliaria burgalesa.©Tomas Alonso

Burgos

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La ciudad de Burgos refleja con claridad la dualidad del mercado inmobiliario español: mientras que adquirir una vivienda resulta hoy incluso un poco más asequible que hace cinco años, alquilarla implica un mayor esfuerzo económico. Según un estudio publicado por idealista, una familia que compró un piso en la capital burgalesa durante el último trimestre de 2020, en plena epidemia del covid-19, destinaba un 12% de sus ingresos al pago de la hipoteca, porcentaje que ha descendido hasta el 11% en la actualidad. Sin embargo, quienes optaron entonces por el alquiler han visto cómo el esfuerzo ha pasado del 19% al 21% de sus ingresos familiares.

A escala nacional, la tendencia es similar aunque con variaciones según el tipo de acceso a la vivienda. El estudio indica que una familia española que compró un inmueble en el cuarto trimestre de 2020 con un tipo fijo dedicaba el 15% de sus ingresos al pago hipotecario. Hoy, ese porcentaje ha bajado un punto, hasta el 14%. En contraste, quienes decidieron alquilar hace cinco años empleaban el 32% de sus ingresos en el arrendamiento, cifra que ha aumentado hasta el 35%.

Esta evolución se explica por la estabilidad de las hipotecas a tipo fijo, que han permitido reducir progresivamente el peso de la cuota en las finanzas familiares, frente a las constantes actualizaciones del precio del alquiler, que no siempre se ven acompañadas por incrementos equivalentes en los ingresos del hogar.

En todas las capitales de provincia —excepto Oviedo—, el esfuerzo de compra ha disminuido en estos cinco años. Las mayores reducciones se han registrado en Málaga, donde pasó del 21% al 18%, y en otras catorce ciudades como Barcelona, Palma, Bilbao o Valencia, con una caída de dos puntos. En Sevilla y Alicante, entre otros grandes mercados, el descenso ha sido de un punto porcentual.

En cuanto al alquiler, el esfuerzo ha aumentado en todas las capitales salvo en Melilla. Los incrementos más marcados se han producido en Palma y San Sebastián, donde el porcentaje pasó del 28% al 32%. Otras ciudades con subidas similares son Bilbao, Las Palmas, Barcelona, Madrid y Málaga. Burgos se suma a este patrón con un aumento de dos puntos, lo que sitúa su tasa de esfuerzo por alquiler por debajo de la media nacional, pero en ascenso.

Idealista señala además que, aunque alquilar resulta hoy más exigente que hace cinco años, cambiar de vivienda podría suponer un esfuerzo aún mayor. “Una familia que salga ahora al mercado deberá destinar el 49% de sus ingresos al pago del alquiler, frente al 34% que estaban destinando desde 2020”, se indica en referencia al caso de Barcelona. En ciudades como Palma y Valencia, esa diferencia alcanza los 13 puntos porcentuales; en Málaga o Segovia, los 11. En Madrid, alquilar una nueva vivienda exige hoy 9 puntos más de esfuerzo que mantener el contrato actual.

Por el contrario, hay tres ciudades —Pamplona, Vitoria y Huesca— donde salir al mercado de alquiler ahora sería, incluso, menos exigente económicamente que continuar con el contrato vigente desde 2020. En otras ocho capitales, la tasa de esfuerzo se mantiene estable.

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La tasa de esfuerzo, clave en este estudio, se define como el porcentaje de ingresos netos anuales del hogar que se dedica al pago de la vivienda. Para el caso del alquiler, idealista/data calcula esta variable utilizando los precios medios de arrendamiento para viviendas de dos dormitorios, actualizados según el marco legal aplicable. Para la compraventa, la tasa considera hipotecas medias en cuanto a tipo de interés y duración, con información del Banco Central Europeo y del Instituto Nacional de Estadística.