Burgos, sin refugios climáticos ante el calor extremo
Un informe de Greenpeace revela que la ciudad de Burgos no cuenta con refugios climáticos operativos, a pesar del aumento de las olas de calor
Imagen de archivo del termómetro de la Plaza España.
La organización ecologista Greenpeace ha publicado el informe Ciudades al rojo vivo. Refugios climáticos y desprotección frente al calor extremo en España, en el que se analiza por primera vez la existencia y calidad de los refugios climáticos públicos en las 52 capitales de provincia y comunidades autónomas del Estado. El resultado es preocupante: Burgos figura entre las ciudades que no cuentan con ningún refugio climático habilitado.
El documento destaca a Valladolid como la única capital de Castilla y León que ha puesto en marcha una red de refugios, con un total de 43 espacios operativos. Burgos, por el contrario, aparece sin ningún espacio habilitado, lo que evidencia una falta de preparación frente a olas de calor cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas.
Una amenaza climática creciente
Según datos del propio informe, las olas de calor en España han causado cerca de 10.000 muertes en los últimos tres veranos, y su frecuencia se incrementa cada década. La cuenca mediterránea —en la que se incluye la península ibérica— se calienta un 20 % más rápido que la media global.
En este contexto, Greenpeace subraya que los refugios climáticos son una medida de adaptación rápida, efectiva y de bajo coste que los ayuntamientos pueden implementar de forma inmediata para proteger a la población más vulnerable: personas mayores, infancia, personas sin recursos o con enfermedades crónicas.
Los refugios pueden ser espacios públicos climatizados, como bibliotecas, centros cívicos, instalaciones deportivas o zonas verdes con sombra, bancos y fuentes, siempre que estén disponibles de forma gratuita, accesible y con horarios ampliados, especialmente durante episodios de alerta por calor extremo.
Burgos: una ciudad sin preparación
Pese a que Burgos ha experimentado en los últimos años veranos cada vez más calurosos y prolongados, el informe pone de manifiesto que el Ayuntamiento no ha habilitado una red de refugios climáticos ni ha publicado información sobre alternativas accesibles a disposición de la ciudadanía. Esta ausencia total de planificación frente al calor extremo sitúa a la población en una situación de clara vulnerabilidad.
De hecho, el informe identifica a Burgos como una de las capitales del norte peninsular que, históricamente adaptadas al frío, no están preparadas para el cambio climático y no han incorporado medidas de adaptación en sus políticas urbanas.