La cadena burgalesa Sportia crece con la compra del gimnasio Discóbolo

Con una inversión próxima al millón de euros, Emilio Lozano incorpora el histórico centro de Vadillos a su red, que en total alcanza los 3.200 metros cuadrados de superficie deportiva. El objetivo es sumar 1.500 socios, empeño que requerirá contratar a ocho trabajadores más

Instalaciones del futuro Sportia Dsicóbolo 9, en pleno barrio de Vadillos.SANTI OTERO

Publicado por
Burgos

Creado:

Actualizado:

La cadena burgalesa de gimnasios Sportia, liderada por Emilio Lozano, refuerza su presencia en la ciudad con la incorporación del histórico centro Discóbolo, ubicado en el corazón de Vadillos, que tras una profunda renovación pasará a denominarse Sportia Discóbolo 9. 

Esta operación añadirá 1.500 metros cuadrados a la red de instalaciones que la marca ya tiene en Burgos, con un total de 3.200 metros cuadrados de superficie deportiva. Este empeño, en pleno auge del sector, evidencia el apego de Lozano a su ciudad, una decisión con claro componente emocional. "Podría ser más sencillo crecer en Valladolid, Vitoria -lugares donde ya está presente- o incluso Madrid, pero esta es mi casa y apuesto por ella a pesar de las resistencias que encuentro en el mercado local, un tanto complejo", desliza el empresario, para subrayar que, sin contar las franquicias, Sportia es una de las firmas que más ha invertido en el casco urbano en los últimos años.

El nuevo proyecto contempla un desembolso cercano al millón de euros, de los cuales más de 400.000 se han destinado a maquinaria tecnológica de última generación importada desde Estados Unidos. Esta renovación permitirá transformar unas instalaciones que, según Lozano, acumulaban años sin mejoras significativas y habían quedado obsoletas para competir en un sector en auge y, por lo tanto, cada vez más exigente. La inauguración tendrá lugar a finales de noviembre, un poco más tarde de lo previsto inicialmente, a causa del retraso en los plazos de entrega del equipamiento.

El propietario de Sportia destaca como elemento diferencial de su cadena el desarrollo de un modelo propio, denominado Smart Premium, que brinda servicios de alta calidad. "No vamos a competir por precio, pero sí en lo que ofrecemos, que es más espacio, más clases y más tecnología al mismo coste. Es una propuesta de valor bastante diferente en realidad, porque apostamos por equipamiento premium combinado con un trato más personal, con presencia constante de entrenadores en sala. En concreto, en el Discóbolo queremos replicar lo que ya ofrecemos en Vitoria y en Valladolid: un gimnasio muy grande y muy enfocado al barrio", detalla. 

En esencia, la idea es acercar una experiencia de entrenamiento "personalizada, tecnológica y cómoda, en unas instalaciones que eviten la saturación típica de otros centros". Tal propósito no es baladí, pues Lozano estima que llegarán a cien clases colectivas a la semana. 

En la actualidad, Sportia suma 4.300 socios en sus cuatro centros en funcionamiento. La meta es que las nuevas instalaciones atraigan otros 1.500 a la cadena burgalesa. Ese es el objetivo de su propietario, al menos. Este crecimiento repercutirá lógicamente en la plantilla, de los 42 empleados actuales pasarán a 50.

Tras el nuevo Discóbolo, Lozano ya planea otras aperturas, posiblemente en Logroño e incluso en Madrid. También contempla a medio plazo aumentar su presencia en la capital burgalesa, posiblemente en la zona sur, donde aún detecta carencias de oferta deportiva de gran formato. 

Coincide su expansión con el boom que vive el sector del fitness, que, a juicio del empresario burgalés, tendrá aún largo recorrido y tiene la preocupación por la salud como origen, en gran medida, dada la curva demográfica del país, con una abundante franja de población con más de 50 años deseosa de prolongar su bienestar. "A ellos se suman los jóvenes, quizá más por tendencia, pero también con ganas de llevar una vida saludable", añade.

Señala Lozano que grandes cadenas internacionales llevan cinco o seis años aterrizando en España. Solo en 2025 desembarcaban dos más, dispuestas a abrir miles de centros. "Vamos a tener gimnasios en todas las esquinas de todos los barrios", reconoce, aunque niega burbuja alguna: "Ahora mismo, no. Puede que llegue a existir un exceso de oferta, pero se autorregulará, como pasa en todos los mercados", augura, convencido de que en ese momento la calidad y el valor añadido marcarán la diferencia.

Cargando contenidos...

Más caduco ve el fenómeno de los espacios de entrenamiento personal que florecen por doquier, alimentado, a su juicio, por el narcisismo que impera en redes sociales.