El turismo rural pierde fuelle y los viajeros caen un 15% entre enero y septiembre respecto a 2024
Las pernoctaciones descienden en menor medida y la estancia media ronda al final del verano ronda los 2,3 días / 100.811 visitantes optaron por estos alojamientos en los primeros nueve meses del año, frente a los 119.437 en el mismo periodo del año pasado
Turistas realizando rutas por la localidad de Torrecilla del Monte.
El turismo rural muestra un cambio de tendencia en el presente ejercicio. Así, tras enlazar alzas continuadas y romper en reiteradas ocasiones su techo de viajeros en la provincia, enfila la recta final de 2025 con una evidencia estadística clara: la demanda de estos alojamientos denominados extrahoteleros pierde fuelle. Sin suponer una debacle, pues la actividad aún supera la de 2022 y también la previa a la pandemia, la comparativa con las cifras de 2024 no deja lugar a dudas, tanto la correspondiente a septiembre como el total acumulado en los primeros nueve meses muestran descensos pronunciados en comparación con los mismos periodos del año pasado.
En concreto, entre los meses de enero y septiembre de 2025, los establecimientos de turismo rural en la provincia de Burgos registraron una caída interanual significativa en el número de viajeros, tras dos años consecutivos de crecimiento notable. Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística reflejan que el total de visitantes pasó de 119.437 en 2024 a 100.811 en los tres primeros trimestres del ejercicio presente, lo que supone una reducción del 15,6%. Esta bajada rompe la tendencia positiva observada el año anterior, cuando el sector había crecido un 8,3% respecto a 2023, que en ese plazo sumó 110.294 turistas, que a su vez disparaban más de un 30% los 82.822 del 2022.
En cuanto a las pernoctaciones, también sufren un retroceso, aunque más moderado. Y es que en los primeros nueve meses de 2025 se contabilizaron 236.268 noches 'ocupadas' en alojamientos rurales, frente a 257.142 en el mismo periodo de 2024, lo que equivale a una disminución del 8,1%. En 2024, las pernoctaciones habían aumentado un 9% frente a 2023, que a su vez 'firmó' un incremento superior al 25% respecto al año anterior, lo que confirma el citado cambio de tendencia este año.
Respecto al origen de los visitantes, cabe destacar que el descenso de 2025, aunque generalizado, se concentra principalmente en el mercado nacional. Los viajeros residentes en España bajaron un 16,7% hasta septiembre, pasando de 103.499 a 86.233, mientras que los residentes en el extranjero se redujeron en menor medida, un 8,5%, al bajar de 15.938 a 14.578. Las pernoctaciones de españoles registraron una caída del 7,8%, frente a un descenso del 10,7% entre los extranjeros.
Así, cabe inferir de tales datos que el turista nacional tiró menos de alojamiento rural en la provincia, pero el que vino optó por estancias algo más largas que en ocasiones anteriores. Compensaba de esta forma parcialmente la pérdida de volumen total de demanda. Por su parte, el visitante extranjero, en cambio, redujo tanto su número como la duración de sus estancias, lo que sugiere un ajuste más fuerte. En conjunto, el turismo rural burgalés mantiene su dependencia mayoritaria del mercado doméstico, lo que determina su evolución general.
Más pronunciadas son las diferencias que arroja la comparativa de los datos específicos de septiembre, cuando este tipo de establecimientos recibían 12.205 clientes, lo que representa una caída del 22,6% respecto al mismo mes de 2024. La disminución interanual en este caso fue similar entre los nacionales, con una caída del 22,1%, al pasar de 12.883 a 10.033, como entre los extranjeros, con un 24,7% menos, de 2.884 a 2.173.
Sin embargo, el número de pernoctaciones apenas varió, al registrarse 28.301 en septiembre de 2025, frente a las 28.824 de un año antes, lo que implica una ligerísima rebaja del 1,8% que permite concluir que los que vinieron se quedaron más noches.
Al tiempo que la estadística evidencia un retroceso claro, también se aprecia una contracción de la oferta, con 600 plazas estimadas menos en septiembre de 2025 que un año antes. Vuelve el total, de hecho, a ubicarse por debajo de las 4.000, umbral que superaba ampliamente en los tres ejercicios anteriores, con más de 4.500 puestos, tras superar el bache vinculado al coronavirus en los años 2020 y 2021, cuando la cifra rondó las 3.800. En 2017, 2018 y 2019 también se rebasaban las 4.000. El grado de ocupación, no obstante, se mantiene en un rango elevado en comparación con fechas pasadas y alcanzaba en 2025 un 30% por habitaciones y un 40% los fines de semana. Cae, sin embargo, el personal empleado en el sector, al compás del manifiesto enfriamiento. Los 646 puestos de trabajo de septiembre de 2024 disminuían un año después hasta 579.
Los apartamentos ganan fuerza entre los visitantes extranjeros
Los apartamentos turísticos ganan fuerza como opción para los visitantes extranjeros. Los datos así lo señalan y muestran que estos viajeros ya copan un 35% de las plazas ocupadas. En concreto, en septiembre de 2025, este tipo de alojamiento extrahotelero registraba en la provincia de Burgos un total de 1.244 usuarios de origen internacional, de 3.485 en conjunto.
Se consolidaba así la proporción sostenida observada durante el conjunto del verano, al acumularse entre junio y septiembre 19.045 viajeros, de los que 6.817 eran extranjeros. El crecimiento respecto al mismo mes del año anterior es especialmente notable. Sube en casi un 50%, al pasar de 834 en septiembre de 2024 a los citados 1.244 en 2025.
Este repunte se acompaña además de un extraordinario aumento en las pernoctaciones, que alcanzan las 2.952 noches de clientes de fuera de España, un 108% más que las registradas hace apenas dos años. Este auge eleva el total a 8.027, récord absoluto en septiembre.
En términos generales, la estadística mensual ofrecida por el INE sugiere que los visitantes internacionales, además de ser, paulatinamente, más numerosos, permanecen más tiempo en la provincia. Tanto es así que la estancia media reciente, de 2,30 noches, es una de las más elevadas desde 2022, cuando la recuperación de la pandemia disparó este indicador. Más contenido desde 2023, solo dos meses, enero de 2024 y junio de 2025, superan el reciente.
En respuesta, la oferta de apartamentos crece. En el último año, el número de establecimientos estimados pasaba de 245 a 254 apartamentos, con 980 plazas disponibles, lo que supone, además de un incremento de la capacidad, una subida del empleo asociado al sector, que suma ya 115 personas.
Campings
Por su parte, los campings burgaleses emprendían una estabilización tras el boom posterior a la irrupción del coronavirus. Las cifras de septiembre así lo indican y ubican los visitantes entre los 7.000 y los 8.000, dato habitual antes de 2020, frente a los casi 11.000 que se alcanzaron en 2022.