Sin coche ni hotel: por qué el viaje de ida y vuelta a las playas del norte consolida su éxito en Burgos
Este tipo de escapadas de una sola jornada tienen cada año mucho tirón entre los burgaleses. Cada vez más familias se suman a este tipo de viajes veraniegos. Para estancias largas, los burgaleses apuestan especialmente por la Costa Blanca y la Costa del Sol
Varias personas hacen fila frente a la agencia Solinieve para apuntarse a los viajes de un día
Los desplazamientos de ida y vuelta en el mismo día hacia la costa cantábrica continúan consolidándose este verano de 2026 como una de las alternativas de ocio más demandadas por los burgaleses. Nacida en la década de los sesenta, esta modalidad de viaje ha sabido adaptarse a los tiempos manteniendo intacta su esencia. «Conectar la capital burgalesa con el mar en una sola jornada», explica Gema Alonso, al frente de la agencia de viajes burgalesa Solinieve.
«Es una fórmula que se ha mantenido viva durante décadas porque responde a una necesidad constante, pero este año la demanda está siendo especialmente alta», añade. Aunque durante los últimos años el perfil del usuario se centraba en «jóvenes sin vehículo propio y personas de la tercera edad», ahora «cada vez más familias completas optan por el autocar por pura comodidad».
La fórmula es sencilla. «Salir de la provincia, llegar directamente a la playa sin el estrés de conducir ni perder tiempo buscando aparcamiento en plena temporada alta es un valor al alza», añade Alonso.
Agencias como Solinieve articulan esta demanda semana a semana. «Los lunes y martes abrimos las reservas para las excursiones del fin de semana», comenta la profesional. El éxito de convocatoria es inmediato y las colas al inicio de semana se repiten cada verano, siempre condicionadas por las previsiones meteorológicas en el norte del país.
En el contexto económico actual y «tras incrementos acumulados en los precios del alojamiento que han superado el 20% en ejercicios recientes», pasar una semana en la costa se ha convertido en «un desembolso significativo para muchas personas». «Hoy en día, una estancia de siete días para una familia de cuatro personas en destinos tradicionales como Salou difícilmente baja de los 2.500 euros, una cifra que se dispara aún más si se opta por la costa gaditana o la onubense», detalla Alonso.
La situación en el norte peninsular tampoco dista mucho y es que la menor capacidad hotelera de las localidades costeras del Cantábrico limita la oferta y eleva las tarifas. «Por eso el viaje de día a las playas de Cantabria, Asturias o el País Vasco triunfa tanto porque permite disfrutar del mar sin comprometer el presupuesto del mes».
Ante este escenario de precios elevados, el comportamiento del viajero burgalés también cambia. «Cada vez más familias optan por congelar sus tarifas reservando con meses de antelación, durante febrero y marzo, mientras que otras combinan las escapadas de jornada en autocar con períodos de vacaciones más reducidos», apunta la profesional
En cuanto a los grandes viajes de la temporada 2026, las preferencias de los burgaleses se dividen entre el litoral nacional y las escapadas internacionales. En España, «destinos como Peñíscola, Gandía, Benidorm y Torremolinos siguen liderando las peticiones de larga estancia», mientras que en el ámbito internacional ganan terreno las conexiones hacia Cabo Verde, Turquía, Malta, Madeira y el archipiélago de las Azores.