Burgos trata de contener la crisis del cereal pese a perder 30.000 hectáreas en un año
La Junta de Castilla y León activa el adelanto de ayudas directas de la PAC para que los agricultores puedan iniciar la campaña de siembra con «mayor optimismo»
El director de Política Agraria Comunitaria, Ángel Gómez Rivero, en el primer Foro del Cereal celebrado en Burgos.
La «incertidumbre» planea sobre el cereal desde hace varios años por diferentes motivos. El factor económico pesa, cada vez más, y los agricultores de Castilla y León han ido reduciendo paulatinamente la superficie mientras se decantan por otros cultivos e incluso el barbecho. En el caso de Burgos, sin ir más lejos, se han perdido 30.000 hectáreas respecto a 2025. Una merma del 8,3% que, sin embargo, es menor a la de la Comunidad en su conjunto.
Sobre esta situación alertaba este miércoles el director de Política Agraria Comunitaria de Castilla y León, Ángel Gómez Rivero, durante la primera edición del Foro del Cereal, promovido por Bayer, en el Fórum Evolución. Estadística en mano, remarcó que la región ha menguado su superficie cerealística casi un 12% de un año a otro. En cuanto a Burgos, cuya resistencia se demuestra mayor pese a la crisis que atraviesa el sector, se han dejado por el camino 45.000 hectáreas desde 2020.
Mientras tanto, el barbecho ha ganado terreno este año al aumentar un 20%. «Que se pierda superficie productiva no es una buena noticia», advirtió Gómez Rivero pese a ser consciente de la «preponderancia» del girasol, cuya presencia se ha incrementado un 40% en relación al pasado ejercicio, y el tímido avance de las leguminosas con un repunte del 4%; fruto, en gran medida, de la «flexibilidad de los ecorregímenes».
No se puede obviar, como es lógico, el factor inflación. Tomando como referencia los datos de Eurostat correspondientes al segundo trimestre de este mismo año, los costes de producción subieron un 4,7% en comparación con el mismo periodo en 2025. La energía, para sorpresa de nadie, se erige como el gasto que más quebraderos de cabeza generó al sector al encarecerse un 22%. Mientras tanto, el precio de los fertilizantes se elevó un 13,4% en términos interanuales.
De acuerdo a las cifras que maneja Eurostat, los precios agrícolas descendieron un 5,8%. Tres trimestres consecutivos de caída que se traducen, tal y como apuntó Gómez Rivero, en un «10% de pérdida de rentabilidad en un año». Por no hablar, además, de unas condiciones meteorológicas cambiantes que pueden poner en jaque cualquier campaña a las primeras de cambio.
Medidas excepcionales
La sequía no invita al optimismo de cara a la próxima campaña. El sector, por su parte, no oculta su malestar y las organizaciones profesionales agrarias (Opas) ya han dejado clara su intención de salir a la calle. Este malestar, según el director general de Política Agraria Comunitaria, es «perfectamente entendible». No en vano, aseguró que el Gobierno autonómico está tratando de poner «todos los medios» con el fin de paliar una situación a todas luces «complicada».
Pinta mal el panorama, tanto en España como en el resto de Europa. Hasta el punto de que se hayan tenido que aprobar medidas excepcionales desde Bruselas mientras prevalece el «revuelo» a costa de la futura PAC 2028-2034 que, previsiblemente, atravesará un periodo de transición con «normas antiguas y presupuesto nuevo». Es decir, «arquitectura actual con unos fondos que desconocemos».
El caso es que la Comisión Europea decidió impulsar «medidas hasta ahora nunca vistas». Por ejemplo, una reserva de crisis. 540 millones de euros en total, 50 para España y, dentro del reparto a nivel estatal, 10 para Castilla y León. No en vano, la Consejería de Agricultura se comprometió esta misma semana a incrementar en un 200% dicho importe, hasta rondar los 30 millones, siguiendo los criterios establecidos por la propia Comisión.
Tampoco pasó por alto el director general de Política Agraria Comunitaria el adelanto, efectivo desde ya, de ayudas directas de la PAC por parte de la Junta por valor de 575,9 millones de euros. Con 48.638 agricultores y ganaderos esperando el pago, máxime cuando «las necesidades de circulantes son muy elevadas», Gómez Rivero se mostró convencido de que el sector afrontará la próxima campaña de siembra con «mayor optimismo».
A pie de campo, el agricultor burgalés Nacho Tobalina (ponente en una mesa redonda del Foro del Cereal junto a Irache García, técnica del Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias, y Carlos Garrachón, de la Asociación Vallisoletana de Agricultura de Conservación), reiteró que el cereal se encuentra ante una «situación límite» en términos de rentabilidad. No obstante, quiso ir más allá del factor precio al incidir en la necesidad de «tomar decisiones»; principalmente, en lo relativo a la búsqueda de «cultivos alternativos con menos inputs».
En clave provincial, Tobalina recordó que «Burgos es el granero de España y lo ha sido toda la vida a nivel de hectáreas y de rendimientos». De ahí la esperanza de que se pueda «mantener la actividad bien», aunque sin perder de vista que «existen parcelas dentro de cada una de las explotaciones con potenciales de rendimiento bajo». Hete aquí, precisamente, donde «la cuerda se tensa». Así las cosas, indicó que la próxima campaña no solo estará marcada por la climatología, sino también por «la evolución de los precios que se perciban en los próximos 15 o 20 días».