Un detenido en Burgos en una macrooperación contra el hachís con 10,8 toneladas incautadas
La Policía Nacional arresta a 86 personas y localiza en Marruecos al líder de una de las mayores organizaciones criminales dedicadas en el tráfico de esta droga
La Policía Nacional, en una intervención contra esta organización destinada al tráfico de hachís.
La Policía Nacional ha desarticulado una de las mayores organizaciones criminales dedicadas al tráfico internacional de hachís. Entre los 86 detenidos, figura una persona afincada en Burgos. La investigación, en marcha desde principios de 2025, ha permitido incautar 10,8 toneladas de esta droga y desmantelar siete puntos de almacenamiento en Madrid, Guadalajara y Valencia. A raíz de esta macrooperación, 18 de los arrestados ya han ingresado en prisión.
La red introducía en España grandes cantidades de hachís procedente de Marruecos para trasladarlo hasta Madrid, donde lo almacenaba antes de distribuirlo por distintos puntos de la península y otros países europeos. Según la investigación policial, la organización podía mover miles de kilos de droga al mes y contaba con una estructura logística para coordinar los transportes, custodiar la mercancía y repartirla entre distribuidores de menor escala.
La organización contaba con una fuerte presencia en la capital del país, donde se han producido 65 detenciones. Aparte, cabe destacar 10 arrestos en Guadalajara, cinco en Valencia y tres en Málaga. Aparte de en Burgos, también había implicados que residían en Almería y Girona.
Las pesquisas permitieron localizar siete inmuebles utilizados por la organización para guardar la droga antes de distribuirla. Los responsables empleaban viviendas de alquiler y propiedades situadas en urbanizaciones residenciales como almacenes clandestinos, conocidos en el argot policial como «guarderías».
Uno de los primeros golpes llegó en diciembre de 2025, cuando los agentes intervinieron más de 2,1 toneladas de hachís en una vivienda del barrio madrileño de Las Tablas. El inmueble estaba gestionado por socios del principal responsable de la organización.
En marzo de 2026 se produjo una primera oleada de detenciones contra integrantes de la cúpula. Sin embargo, el presunto líder logró escapar y permaneció en paradero desconocido, lo que llevó a los investigadores a centrar sus esfuerzos en la red de proveedores, transportistas y lugares de almacenamiento que sostenían la actividad criminal.
A finales de junio, la Policía desmanteló otros dos puntos de almacenamiento en Madrid. En uno de ellos, situado en las afueras de la capital, se incautaron más de 960 kilos de hachís y más de 12 kilos de cogollos de marihuana. En una vivienda de Sanchinarro, los agentes localizaron otra tonelada de hachís.
La investigación condujo después hasta una nave industrial de Silla (Valencia), donde se intervinieron 4,6 toneladas de hachís que iban a ser trasladadas a Madrid. También se descubrió un ático en el barrio madrileño de El Cañaveral utilizado para almacenar droga, en el que se encontraron 2,1 kilos.
La última fase incluyó 33 entradas y registros: 23 en Madrid, siete en Guadalajara, dos en Málaga y una en Valencia. En estos operativos, se completó el desmantelamiento de los puntos de almacenamiento identificados durante las pesquisas.
Entretanto, el principal responsable de la organización, fugado desde marzo, fue detenido el pasado 8 de octubre en Tánger (Marruecos) en virtud de una orden internacional de detención. Su arresto fue posible gracias a la cooperación policial y judicial entre ambos países. Actualmente, se encuentra en prisión en el país norteafricano mientras se tramita su extradición a España.
Según los investigadores, el detenido dirigía la logística de la red, desde las negociaciones con los proveedores marroquíes hasta la planificación de los transportes marítimos y por carretera. También coordinaba la adquisición de vehículos e inmuebles para almacenar la droga y organizaba a las personas encargadas de recogerla, trasladarla, custodiarla y distribuirla.
La investigación ha permitido asimismo reconstruir los mecanismos empleados para introducir en el circuito legal los beneficios obtenidos con el narcotráfico. La organización recurría presuntamente a créditos fraudulentos, testaferros, facturas falsas emitidas a través de empresas pantalla y nóminas ficticias, amén de invertir en propiedades inmobiliarias y vehículos de lujo.
Entre las prácticas detectadas figura la percepción de nóminas mensuales superiores a los 5.000 euros netos por parte del líder, que aparecía como empleado de una empresa de artes gráficas sin desarrollar, según la investigación, una actividad laboral efectiva.
El balance de la operación incluye, además de los 10.800 kilos de hachís, más de 21,8 kilos de marihuana, dos armas largas, cuatro armas prohibidas, 25 vehículos, 15 relojes de lujo y cerca de 466.000 euros en efectivo.
De las 86 personas detenidas, 18 han ingresado en prisión. La investigación permanece abierta y la Policía Nacional no descarta nuevas detenciones ni incautaciones.