SEGURIDAD CIUDADANA
La Guardia Civil pierde 70 efectivos por traslado y se cubren unos veinte
Varias de estas solicitudes, normales en esta época, tienen su origen en el malestar entre algunos agentes por el trato que reciben. Una situación que se agudiza desde hace un par de meses
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J. F. CORCUERA / BurgosLa plantilla de Guardia Civil en la provincia de Burgos perderá setenta agentes por traslados a otras provincias y se cubrirán por este sistema alrededor de dos decenas de las vacantes. La marcha de los números de la Benemérita será efectiva antes de que concluya el año, según informa la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).Burgos es, desde hace años, una provincia ‘exportadora’ de guardias civiles mientras que, por el contrario, recibe un número de agentes insuficiente para cubrir esas vacantes. Los concursos de traslados que se convocan en la Administración y el hecho de que Burgos no es una provincia que genere guardias civiles ni tampoco un destino atractivo para quienes optan por abandonar otros destinos, reiteran como argumento para justificar esta situación desde la AUGC.La asociación profesional mayoritaria en la Guardia Civil advierte, sin embargo, que en la solicitud de traslados a puestos en otras provincias influye el «giro de tuerca» que aplican algunos oficiales sobre la tropa desde hace un par de meses. Un hecho que, desde la AUGC, se achaca a la situación anómala que se vive en el Cuerpo por los trastornos que el atentado con una furgoneta bomba causó por la destrucción de la Casa Cuartel de Burgos y que obligó a reorganizar las fuerzas de la Comandancia en la provincia.De hecho, la asociación profesional mayoritaria en la Benemérita confirma que ha recibido al menos una docena de quejas por las «malas formas» que algunos mandos emplean con los guardias. Situaciones que se generan, sobre todo, al pasar a diario revista a los guardias que entran de servicio. «Los examinan como si fueran reclutas en los tiempo de la ‘mili’ obligatoria», aseveran las fuentes consultadas en la AUGC. Una imagen que consideraban «ya superada».Estas actuaciones desmedidas según la asociación profesional se aplican con mayor asiduidad entre los agentes de los Núcleos de Servicios y de Reserva. Ambas son las unidades de la Benemérita en la provincia de Burgos con un número mayor de agentes al superar el centenar. «Son métodos», señalan las fuentes de la AUGC consultadas, «ya caducados y, sobre todo, irrespetuosos con los guardias y otras escalas, desde sargento hacia abajo».Desde la AUGC se reconoce que, al menos por el momento, todo se ha quedado en amonestaciones verbales sin sanción. Pero insisten en que, en pleno siglo veintiuno, en ningún caso «se debe perder el respeto por los guardias». Y agregan: «La Guardia Civil es respetada por la sociedad por el trabajo de los guardias de base».«Mejor formar y no reprimir»«Desde la Asociación_Unificada de Guardias Civiles pedimos a los oficiales en la Comandancia de Burgos que no paguen sus frustraciones con los guardias». Ese es el mensaje claro que se envía desde la organización profesional mayoritaria en el Instituto Armado con un número de afiliados superior a los 30.000 y con nueve representantes en el recién creado Consejo de la Guardia Civil.La AUGC achaca esta crispación entre los oficiales a la mala gestión que se ha desarrollado desde que ETA intentara volar la Casa Cuartel de Burgos. Y, también, aseveran que «los malos gestos y las malas formas» se detectaron desde que este periódico publicara que más de medio centenar de guardias civiles se cambiaban en los vestuarios de uno de los inmuebles afectados por la explosión en el recinto de la Casa Cuartel de la Avenida de Cantabria rodeados de puntales para evitar derrumbes y sin que de esta situación tuvieran conocimiento tanto la Subdelegación del Gobierno en la provincia como la Delegación en la Comunidad.«Desde luego», subrayan a este periódico las fuentes consultadas, «desde la AUGC estamos por las iniciativas para la formación de los guardias en vez de por la represión».