Un año sin trenes atravesando la ciudad
«Aún miro a los lados antes de cruzar la vía»
La noche del domingo 14 de diciembre pasó el último tren por las vías del centro de la ciudad / Desde entonces la barrera ferroviaria se ha permeabilizado mientras la obra del bulevar está ya en ciernes
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R. G. U. / Burgos
Hace un año entró en servicio la variante ferroviaria de Burgos. Exactamente en la medianoche del domingo 14 al lunes 15 de diciembre. Han pasado doce meses desde que el último tren circulara de punta a punta por el trazado ferroviario del centro de la ciudad pero los vecinos de la zona sur aún miran a derecha e izquierda antes de cruzar la vía. Es una costumbre que no han perdido después de convivir toda una vida con las barreras ferroviarias, con el paso del tren y sus servidumbres.
Hoy, con la desafección del dominio público de los terrenos por las autoridades ferroviarias coincidiendo con el primer aniversario de la apertura de la variante, la ciudad está a punto de iniciar las obras para transformar la herida del ferrocarril en la principal avenida del Burgos del siglo XXI.
Pero el hombre que pilota ese fenomenal proyecto urbanístico asegura que «aún miro a un lado y a otro antes de cruzar», varias veces al día, las vías del tren. Como cientos de sus vecinos.
El concejal vecino
El concejal de Fomento del Ayuntamiento de Burgos, Javier Lacalle, ha vivido toda su vida junto al paso a nivel de la calle Madrid. Como miles de vecinos de la zona sur ha padecido la servidumbre de las vías y como tantos se asomó a la fría noche del domingo 14 de diciembre para despedir al último tren que vería pasar bajo su ventana.
«Fue una sensación agridulce», recuerda, al rememorar cómo vio a través de la cámara de vídeo cómo se desvanecía vías abajo el tren hotel Francisco de Goya con destino a París. Por un lado, como muchos vecinos, algunos vinculados por trabajo con la estación y el ferrocarril, sintió cierta nostalgia a decir adiós a la convivencia de tantos años con el tren. Una sensación que le duró hasta la mañana siguiente cuando retomó su tarea política para lograr, desde el Ayuntamiento, «un giro de 180 grados» a una ciudad que ha vivido de espaldas al tren durante la mayor parte de los 150 años que han transcurrido desde que el primer convoy llegó a Burgos.
La evaluación de estos primeros doce meses sin tren es muy positiva para Lacalle, aún con el proyecto del bulevar aún en fase de tramitación. Por un lado se ha logrado permeabilizar la barrera ferroviaria con pasos de peatones y vehículo que comunicaran ambas márgenes de la vía en tanto Adif completaba la retirada de materiales y la desafección del terreno. Una solución provisional e incompleta pero muy práctica y valorada por los vecinos que ya no tienen que dar rodeos para salvar las vías. Además, como realización estrella se ha completado la obra del hangar, que ya funciona como centro de creación musical, y el parque que lo rodea.
Si Adif comunica formalmente el lunes que el terreno está desafectado, el Ayuntamiento podría aprobar el viernes la expropiación del terreno, después formalizar las actas de ocupación y autorizar a la contrata a empezar las obras. Las máquinas abrirían la primera zanja a principios del mes de febrero de 2010 y trabajarán cerca de un año.
Lacalle es optimista y confía en que «antes de que acabe esta legislatura estaremos paseando por el nuevo bulevar». Tiene hasta mayo de 2011 para hacer realidad su pronóstico. Nueva geometría urbana: bulevarEl alcalde se refiere ahora a las zonas urbanas que miran al ferrocarril como «primera línea de playa». Juan Carlos Aparicio cuenta con que pasarán de vivir de espaldas a la vía a formar parte de una avenida de 12 kilómetros de longitud que articulará Burgos de este a oeste como eje de una nueva geometría urbana. El bulevar paralelo al río será, además, una salida natural a toda la zona sur que ahora está estrangulada entre la autovía de ronda y el trazado del ferrocarril. Lacalle coincide en esa idea y añade que el bulevar modificará la gravedad del tráfico de este a oeste de la ciudad comunicando los dos extremos. En la primera fase de las obras, con dos tramos entre El Carmen y Fuente El Prior, no se verá en su totalidad este efecto pero sí se apreciará el en tráfico de la zona más céntrica. El nuevo puente en Capiscol será la clave del cierre de la circunvalación interior.