José Antonio de Saja enciende la mecha de las fiestas patronales

El pregonero hizo un llamamiento a la unidad para hacer frente a los problemas

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Burgos

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GABRIEL DE LA IGLESIA / Miranda

Miranda ya está de fiesta. Ayer, la plaza de España se vestía de gala para acoger el pregón inaugural de los festejos en honor a la patrona, la Virgen de Altamira. Un pregón cuya lectura recayó en esta ocasión en José Antonio de Saja, una de las personalidades más ilustres y a la vez desconocidas de esta tierra.

No en vano, su fama no se debe a dar patadas a un balón o a gestionar administraciones o empresas punteras. Lo suyo es la ciencia. Y más concretamente la física, disciplina en la que ha sido reconocido en varias ocasiones como una de las mentes más brillantes del país. Así lo demuestran los numerosos galardones recibidos a lo largo de su carrera profesional, como el Premio de Castilla y León de Investigación Científica y Técnica en 2010 o el nombramiento como doctor honoris causa en la Universidad de Galati (Rumanía).

Pero ayer, de Saja se vio obligado a apartarse por un momento del mundo científico y echó mano de los recuerdos de la juventud para animar el inicio de la fiesta. «Aquí (a la plaza de España) veníamos todos los chavales de 15 a 17 años las tardes de los domingos a bailar, mejor dicho, a echar un baile», que no es lo mismo. Luego, entre «valses y pasodobles»,  recordaba, «íbamos a la calle de La Fuente a beber un porroncillo de chacolí (escrito con CH, no con TX). Era el local de un tal Pildorita, que nos lo vendía diciendo que un ilustre mirandés, el Profesor Cantera, había demostrado que su recinto había sido una antigua sinagoga judía».

Y así, entre recuerdos de juventud, de Saja mandaba un mensaje a los mirandeses: «durante 4 días, fuera noticias que no sean las de las fiestas de Miranda. Tenemos que olvidarnos en estos días de ese eclipse económico, de esa crisis prácticamente mundial que nos amenaza» y recuperar el espíritu de un pueblo del que el pregonero se siente especialmente orgulloso. «Un orgullo que he paseado como a mi sombra por todo el mundo, muchas veces hasta hacerme pesado. Ser de Miranda es un privilegio, aunque a veces no nos entiendan», aclamaba.

Pero si el pregón de este año tuvo un claro mensaje, éste fue el de la unidad. «Cuando nos proponemos juntarnos en un proyecto común, creedme: los mirandeses podemos ser imparables». Por eso, desde la balconada municipal, de Saja invitó a retomar la ilusión por el futuro de la ciudad una vez pasadas las fiestas. «Tengo que pediros que dejemos un espacio a la imaginación para pensar, programar y pelear unidos por nuestro pueblo. En Miranda hay muchas cosas urgentes que hacer entre todos, unidos como en la romería de San Juan del Monte, para que Miranda sea lo que merece ser».

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Pero eso será a partir del martes. Antes habrá que disfrutar un poco de la fiesta, ¿no?