Los productores de Caderechas aspiran a obtener la IGP

Este marchamo completaría las Marcas de Garantía y el distintivo ‘Tierra de Sabor’

Burgos

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GERARDO GONZÁLEZ / BriviescaEl proyecto iniciado hace ocho años por parte de los productores asociados del Valle de las Caderechas para lograr la Indicación Geográfica Protegida, IGP, para las cerezas y manzanas se mantiene activo.Según fuentes de la asociación, actualmente el largo y exhaustivo trámite necesario para la concesión del marchamo se encuentra en la segunda fase.Una de las cuestiones sobre las que ahora mismo se está trabajando es en la recopilación de documentos históricos que avalen la implantación de los cultivos en el valle.Esto supone una ardua tarea en documentos que se remontan a hace casi un milenio ya que una de sus principales fuentes de datos son los archivos del Monasterio de San Salvador de Oña.Igualmente, queda por determinar la viabilidad económica futura, punto este que, con un aumento de la cifra de productores asociados, incrementaría las posibilidades de obtener este marchamo al aumentar el volumen de producción y superficie cultivada.La obtención de la IGP vincularía ya de forma definitiva el producto al Valle de las Caderechas lo que no solo supondría un beneficio para el mercado frutal sino también para el turístico.Esto sería de especial relevancia en la promoción del valle en el ámbito tanto nacional como internacional dado que cerezas y reinetas están representadas dentro de la marca alimentaria ‘Tierra de Sabor’ con presencia muy amplia en eventos y mercados.Sumar las marcas de garantía y el etiquetado de ‘Tierra de Sabor’ con la IGP convertirían a las cerezas y manzanas de Caderechas en un auténtico producto de lujo de la comarca burebana.El primer paso para este objetivo ya fue dado por la asociación de productores con el estudio de fertilidad y suelos.Su utilidad es muy elevada ya que permite a los productores conocer con exactitud las necesidades nutricionales de cada árbol en su lugar de desarrollo. Dadas las estrictas limitaciones al uso de abonos o productos fitosanitarios que establecen las marcas de garantía este conocimiento es fundamental.En esta línea las estaciones agrometeorológicas y de avisos de plagas son un elemento más que ayudan a los productores a desarrollar técnicas más compatibles con el medio ambiente.Lógicamente tanto la técnica de producción tan rigurosa como la calidad exigida a los frutos certificados reduce el volumen de producción en cada finca.Esto hace que para lograr una rentabilidad sea necesario aprovechar al máximo la calidad resultante de las técnicas naturales de producción en los mercados por ello la importancia de la IGP.Actualmente en el Valle de las Caderechas alrededor de 22.000 cerezos producen cerezas certificadas lo que en un año totalmente positivo podrían llegar a producir más de 200.000 kilogramos de este fruto.En la primera fase par la obtención de la IGP la documentación recogió los amplios estudios realizados sobre la cereza de Caderechas tanto sobre el suelo, fruto como la climatología.Otro añadido reciente es el proyecto encaminado a la recuperación de las numerosas tierras en desuso existentes en el valle para la producción de cereza y manzana certificada.Incluso en algunos de estos ‘perdidos’ aún resisten cerezos que con un adecuado proceso de saneamiento reducirían notablemente el tiempo necesario para la rentabilidad productiva del terreno.  Una de las ventajas con que cuentan las cerezas de las Caderechas es su tardía producción respecto al resto de las zonas de España lo que las permite disponer de un amplio mercado dentro del hueco de productos certificados.     

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