El hombre hallado muerto tras 4 años llevaba 30 sin tratar con sus familiares
Los forenses establecen que el fallecido pudo haber sufrido un infarto. La Policía de Valladolid elabora un informe sobre los ‘okupas’ del edificio que encontraron el cuerpo
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L. CORNEJO / Valladolid
Nadie conocía a A.O.H., el hombre de 64 años que llevaba cuatro años muerto en su casa y cuyo cadáver fue hallado la medianoche del pasado sábado, cuando unos ‘okupas’ (una madre con sus hijos) reventaron la cerradura y accedieron al primero c, en el número 1 de la calle Templarios.
El informe preliminar de la autopsia establece que pudo morir de un infarto, ya que el hombre ya sufrió uno años antes, según informaron fuentes del caso. El análisis que hicieron los forenses no puede ir más allá, dadas las condiciones del cuerpo. El hombre, que pudo morir en enero de 2010, según los calendarios que encontró la policía en la casa, estaba junto a una estufa encendida, lo que produjo un fenómeno conocido como corificación. El calor que se acumuló en la estancia y la falta de ventilación hicieron que el cuerpo se quedase prácticamente momificado y con una aspecto similar al cuero.
La Policía contactó en primer lugar con un hermano de la víctima que vive en Miranda de Ebro, y éste, que les manifestó que lleva 30 años sin tener contacto con él, les remitió a una hija con la que tampoco tenía trato. Esta mujer, que reside en Valladolid, se hará cargo del entierro. «¿Cómo puede ser que llevase cuatro años allí y nadie se diese cuenta?», comentaban ayer dos mujeres al pasar por la calle Templarios. Frente al portal otro grupo se preguntaba quién era el fallecido. «Es que no le conocía nadie, no sabemos quién era», señalaron.
Más misterio sobre su identidad había aún en el portal donde vivía. Ni siquiera tenía el nombre en el buzón a pesar de que llevaba más de una década allí. Según explicaron fuentes vecinales, estuvo viviendo en el cuarto piso de la escalera interior (el bloque tiene dos), hasta que la arrendadora falleció, hace siete años, y los herederos no quisieron seguir con el contrato de alquiler. Se trasladó entonces al primero c.
Todos los meses ingresaba la comunidad en una cuenta bancaria. El último pago lo hizo el 7 de diciembre de 2010. Lo que aún está en duda es si estaba al corriente de las mensualidades del alquiler, ya que la arrendadora vive fuera de España. Los pagos que sí se mantuvieron al corriente fueron los que tenía domiciliados, como la luz, que permanecía encendida. El hombre cobraba una pensión y la cuenta no se quedó al descubierto.
«Siempre estaba sólo, nunca le vimos con nadie, ni recibió visitas», comentaron los vecinos. «Alguna vez nos cruzamos en el portal, pero poco más, no había relación», añadieron. «Al dejar de verle dimos por hecho que quizá estaba en una residencia», comentaron. Tampoco en los negocios de La Pilarica recuerdan al fallecido. Ni en bares, ni en el kiosco o la frutería de esa misma calle echaron en falta A.O.H.
El hallazgo de su cadáver fue providencial. «Desde hace meses tenemos ocupas en el edificio. Son ellos los que avisan a otros cuando una vivienda está vacía, así encontraron a éste hombre», explicó una vecina.
Tan sólo un día antes la Policía había estado en el bloque por un problema entre un vecino y su arrendador.-Más información en edición impresa-