ECONOMÍA / UNA EMPRESA EN CONTINUA EXPANSIÓN

Pascual refuerza con 18 millones su negocio lácteo y de agua mineral

La compañía burgalesa invertirá este año en las embotelladoras de Bezoya, en Segovia, y en actualizar la línea de producción de Aranda

Pilar Gómez-Cuétara, en el centro, con sus cuatro hijos.-

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ALICIA CALVO
Burgos

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Doce millones de kilómetros recorridos. 600 camiones diarios cubren cada día la distancia entre los cinco centros de producción de Pascual y los puntos de venta para llevar lácteos, agua y hasta 200 referencias de productos distintas. La expansión y diversificación del grupo burgalés Calidad Pascual, fundado en Aranda de Duero en 1969, le ha llevado a hogares de medio mundo y ha contribuido a que cerrara el último año con una facturación de 714 millones de euros.

Para revalidar las cifras de negocio, mantener su posición en los distintos mercados en los que opera, continuar su expansión y fortalecer sus emblemas, la compañía invertirá este año 18 millones.

El grueso de la partida irá destinado a reforzar una de sus líneas de negocio más productivas, la del agua mineral natural, con inversiones en las dos embotelladoras de su marca Bezoya en Segovia (en Ortigosa del Monte y en Trescasas).

También reservará una parte significativa de ese montante a actualizar las líneas de producción de donde en 1969 empezó todo: en Aranda. Donde el ya fallecido Tomás Pascual Sanz, fundador de la compañía y padre del actual presidente, dejó de vender gaseosas y bocadillos en la estación para gestionar, después, una cantina y los colmados, fabricar piensos más tarde y, finalmente, hacerse cargo de una envasadora de leche que atravesaba problemas económicos.

Cuarenta y seis años después de aquella envasadora en apuros, Pascual, una empresa familiar que mantiene un capital cien por cien español, ha crecido tanto que cuenta con 2.166 empleados directos.

Aunque su principal fuente de recursos continúan siendo los lácteos –generaron el año pasado la mitad de todo lo facturado, 365 millones– la vertiente del agua mineral natural (comercializada bajo la marca Bezoya) cobra cada vez más fuerza. Supuso al cierre anual 106 millones, el 15% de sus ventas.

Y aunque puede parecer reciente, su aventura empresarial por estas lides se remonta a un proceso de diversificación iniciado a mediados de los años 80 con la adquisición de los manantiales Bezoya, Cardó y Zambra y, posteriormente, Los Barrancos, Ribagorza y Camporrobles. «Bezoya es la segunda marca del mercado», señala el director general ejecutivo de Calidad Pascual, Ignacio García-Cano.

Una de las principales apuestas dentro de la filosofía del grupo consiste en innovar, pero más allá del producto final. «La importancia estratégica de la innovación no sólo se basa en el lanzamiento de nuevos productos, sino en gestionar y organizarse de forma diferente», indica García-Cano, que defiende que son «pioneros», entre otros avances, en comercializar en formato brik la leche uperisada y lanzar la leche desnatada.

La internacionalización en la empresa, que se remonta a hace 25 años, se traduce en una implantación en más de 70 países y le reporta cifras positivas: 25 millones de euros sólo el año pasado. Aquí su ventaja competitiva llega sobre todo en los países «donde la refrigeración es una barrera para la entrada de productos por falta de equipos adecuados o de abastecimiento de energía». Es en ellos donde sus productos de «larga vida», que no necesitan frío para su conservación, como yogures y postres, mejor encajan.

En la actualidad, al centro productivo de Aranda –dedicado a zumos, lácteos, postres, huevo liquido...–, y las dos embotelladoras de Segovia suma otro en Pamplona, dedicado al café, y uno más en Barcelona, a lácteos.

Cuenta entre sus proveedores con 452 ganaderías, que han generado 395 millones de litros de leche, llega con sus distintos productos a 107.292 puntos de venta y cifra en 29,6 millones el número de consumidores finales.

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Pascual ha seguido la estrategia de aliarse con firmas nacionales e internacionales para introducirse en más segmentos del mercado (Unilever, Idilia Foods o Esteve) y también ha rubricado acuerdos de distribución. «Se ahorran costes, se generan empleos y se suprimen barreras geográficas».