RIBERA

Asaltan el edificio del Centro Tecnológico Agroalimentario

Los ladrones, que accedieron por el cuarto de calderas, robaron cable y rompieron cristales

Miembros de la Policía Nacional inspeccionaron ayer el edificio, que todavía no está amueblado.-L.V.

Burgos

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El inmueble que en su día se proyectó como el Centro Tecnológico Tomás Pascual, objeto de un tira y afloja entre el Ayuntamiento de Aranda y la Junta de Castilla y León para ver quién se queda con él y qué uso se le da, fue asaltado este fin de semana por unos ladrones aún por identificar que entraron por la fuerza.Una patrulla de la Policía Local que recorría la zona fue la que dio la alarma al comprobar en la mañana del domingo que la puerta de calderas había sido forzada y estaba rota. «No sabemos si había caldera o era una preinstalación. Por el momento podemos decir que sí hubo robo de cable y rotura de cristales», explicaba ayer el jefe de la Policía Local a la espera de que la Viceconsejería de Desarrollo Rural -Administración propietaria- confirme el inventario para evaluar los daños.Y aunque el robo se centró en el cuarto de calderas, la violencia se extendió a una de las puertas de cristal de acceso, «que rompieron con una piedra». «Estamos empezando la investigación y todavía es pronto para aventurar nada», señalaron desde la Policía Local, donde aconsejan a la Junta reforzar la seguridad porque un edificio cerrado como éste supone un reclamo para ladrones y vándalos. «Durante la vendimia hubo gente pernoctando en la parte exterior», advirtieron sorprendidos porque en la oficina que la Junta tiene en Aranda los funcionarios no sabían nada del edificio y tuvieron que llamar al delegado territorial, Baudilio Fernández Mardomingo.Tras conocer la noticia, el delegado se puso en contacto con la viceconsejera de Desarrollo Rural, Ana Asenjo. «Se han puesto en marcha y van a enviar a una persona para que haga una valoración y presente una denuncia”, explicó Fernández Mardomingo.Mientras tanto, desde la Consejería de Agricultura insistían en la necesidad de buscar una salida «cuanto antes» a un edificio que en su día se proyectó como un centro de referencia en el sector tecnológico agroalimentario y que, en su opinión, debería mantener este fin para dar espacio a este tipo de empresas.Pero la cuestión no parece fácil. La Junta de Castilla y León tiene prisa por desvincularse de este inmueble y el Ayuntamiento no lo tiene nada claro porque el traspaso llega con una condición: la finalidad debe guardar relación con el sector agroalimentario para responder a la subvención que en su día se recibió de fondos europeos. La premisa obliga así al Consistorio a descartar planteamientos como un posible traslado de las dependencias policiales. Tampoco tiene cabida ya la sede de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Lechazo de Castilla y León tras su traslado a tierras zamoranas hace año y medio. Eso sin hablar del mobiliario, cuyo coste iba a asumir en principio la Junta y ahora parece no estar definido.Para la alcaldesa, Raquel González, no importa tanto la prisa como el hecho de llegar a una solución definitiva y a largo plazo. Es decir, un proyecto viable que no suponga un gasto extra al ayuntamiento, pues la puesta en marcha supondría un gasto anual de 60.000 euros. «Si retomamos será para destinar el edificio a algo absolutamente necesario», afirmó sin saber aún cuando tendrá lugar la segunda reunión con el delegado territorial y con la Asociación de Empresarios de Aranda (Asemar).Cuando el edificio se gestó como un proyecto innovador dentro del sector agroalimentario y de la investigación bajo el nombre de Centro Tecnológico Agroalimentario Tomás Pascual (Ctacyl), la Junta invirtió 1,7 millones de euros. Sin embargo, con la llegada de la crisis, el proyecto se desvaneció ante la falta de inversiones en el campo de la investigación.

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