COMPROMETIDOS CON LA CULTURA Y LAS TRADICIONES DE BURGOS

Asociación Micológica Bureba

Afición a caballo entre ciencia y gastronomía

La asociación organiza numerosas exposiciones y muestras.-G. G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ
Burgos

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La tarea de la asociación briviescana de cara al público en general tiene como estandarte un lema que preside su ‘nicho micológico’ en los sótanos del polideportivo municipal de la ciudad. ‘Todas las setas se comen, algunas sólo una vez’ reza esta divisa, que alerta a los aficionados a la degustación de estos frutos de la tierra albergan riesgo que son imprescindibles conocer.Su presidente, Antonio Blanco, repasa las setas comestibles más habituales en la comarca: de cardo, carrerilla, mango azul, borracha, platera y pardilla..., in olvidar a los níscalos. Blanco insiste en que estos ejemplares comparten terrenos con «hasta 100 no comestibles», por lo que el conocimiento detallado de las características de cada seta es imprescindible para evitar disgustos.Este afán de evitar perjuicios, especialmente tras la popularización de la búsqueda de setas, es la cara más visible del colectivo, por lo que organizan jornadas micológicas en Briviesca y pueblos del entorno con gran frecuencia. Según el presidente del colectivo los montes de la zona se están empezando a masificarse porque cada vez más gente quiere disfrutar de lo que ofrece la naturaleza. Pide por esta razón, «sensibilidad con los espacios públicos», animando a mantenerlos limpios. Igualmente, hace recomendaciones claras: «antes de coger por coger, consulten a un experto».Especial hincapié hace en las distintas formas de sufrir un problema de salud a la hora de consumir setas, dado que los ejemplares pueden cambiar sus características de comestibles a tóxicas en determinadas circunstancias.Así, señala que algunos ejemplares de setas han de consumirse de una forma concreta o evitar su mezcla con bebidas alcohólicas que activan sus toxinas naturales.La estrecha relación entre el clima y la aparición de las setas también incorpora una faceta de ‘termómetro medioambiental’ a esta afición, ya que la localización de determinados ejemplares fija las condiciones meteorológicas reales más allá de las fijadas por el calendario.En ese sentido la parte más científica toma el relevo a la simple afición, deparando sorpresas a los micólogos con la aparición de ejemplares no catalogados en la comarca, además de insólitas apariciones fuera de sus temporadas habituales.Uno de los aspectos que más incentivan a los micólogos de la asociación, cada vez más volcados al estudio que a la gastronomía, es precisamente la aparición de setas desconocidas en la comarca.Para su identificación libros e incluso microscopios son los medios imprescindibles, herramientas que permiten identificas correctamente -en latín-el ejemplar recolectado en las salidas al campo.

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