LA ESPUELA. PROMOTOR DEL FESTIVAL SONORAMA
«Sonorama solo puede existir en Aranda porque ha nacido aquí. Esa es su magia»
JAVIER AJENJO
-ECB
Pregunta- Amante de la música (promotor del festival Sonorama), cantante y compositor (en el grupo Yani Como) o bodeguero (bodegas Neo), ¿cómo se definiría?Respuesta- Como un hombre que vende vino para poder hacer lo que quiera con la música.P.- ¿Qué es antes, la música o el vino?R.- Están a mitad de camino.P.- ¿Qué quería ser de mayor cuando era pequeño?R.- La verdad que nunca me dio por ser bombero. He tendido más a mercader, como dice uno de mis socios. Siempre se me dio bien desde pequeño. Recuerdo que mi abuelo me llevaba a misa dos veces al día para que, al menos, estuviera esos ratos calladito, y al final me aprendí las canciones y vi que si las cantaba cuando iba por el puente, las señoras me daban la propina. Ése fue mi primer negocio. A partir de ahí llegó la venta de collares de macarrones, libros de casa, montaba tenderetes a la mínima, con siete u ocho años. ¡Imagínate mi madre!P.- Si pudiera enviar un tuit a su yo de cuando tenía 15 años, ¿qué le diría?R.- No seas tan gilipollas.P.- ¿Se arrepiente de algo?R.- De nada, nunca miro atrás. Las cosas pueden salir o no, pero siempre hay que intentarlo.R.- ¿Cómo surgió Sonorama?P.- Surgió de su madre, Susana (Vicario) y de mí. Cumplimos el sueño de tener una tienda de discos, pero la abrimos en una época en la que no se vendían (ríe), y entonces se nos ocurrió montar un festival. Nos arruinamos y tuvimos que estar diez años pagando un préstamo, aunque al final recibimos el mejor premio: Sonorama.P.- Hoy se ha convertido en un referente nacional e internacional...R.- No nos queremos dar mucha cuenta para no perder la perspectiva.P.- Siempre alardean de que es un festival de Aranda y de los arandinos, ¿imagina Sonorama en otra ciudad?R.- Alguna vez lo hemos planteado en alguna negociación, para dar un susto, pero se nos da fatal. Sonorama sólo puede existir en Aranda porque ha nacido aquí. Esa es su magia. Es un festival absolutamente diferente.P.- ¿Cree que los apoyos de la administración están a la altura de este festival, que se ha convertido en el mejor escaparate de Aranda y de Castilla y León?R.- Nunca hemos sido partidarios de grandes ayudas por parte de la administración porque degenera la cultura y los baremos que juzgan los proyectos. Pero hay que ponerlo en valor. Considero que por todo lo que revertimos, la ayuda debería pasar del 5% actual a un 20%.P.- ¿Tienen cuantificado los beneficios que aporta el Sonorama a la ciudad?R.- Es una cosa que aprendimos con el tiempo. Como no nos creían realizamos dos valoraciones por dos distintas vías: una por el estudio general de medios, que apunta a una difusión valorada en 3 millones de euros; y otra a través de una encuesta que realizamos cada año, y que supera las 1.000 personas y que da 3 millones en recuperación directa. Pero lo más importante es que Aranda se mete en las cabezas de las personas no sólo en agosto, sino también en noviembre, abril…P.- ¿Qué le falta?R.- Nos queda aprender mucho todavía.P.- ¿Cuál ha sido la negociación que más ha costado?R.- Los planetas nos costó mucho, tuvimos que abrir festival, hacer varios viajes y unos cuantos cuartos de lechazo y de cajas de vino, pero mereció la pena.P.- ¿Qué ha llegado a hacer para convencer a un grupo?R.- Absolutamente de todo (ríe). Pero sobre todo le ponemos mucho corazón y mucha pasión abriendo una nueva vía a la música que va más allá del dinero. Todas las bandas grandes se mueren por venir y por tocar en la plaza del Trigo.P.- ¿Son muy exigentes?R.- Los nacionales saben que se les trata bien y no exigen gran cosa, pero los internacionales suelen ser más quisquillosos.P.- ¿Qué han llegado a pedir?R.- De todo, desde masajistas a bebidas que no hay en España, pero luego vienen y quedan encantados por el ambiente, el trato..., aunque se coman unos filetes de lomo.P.- ¿Quién ha sido el artista que más le ha sorprendido?R.- Raphael. Es increíble que con 70 años tenga todavía esa capacidad de trabajo y esa facilidad de transmitir. Fue emocionante y estoy seguro de que volverá porque para él, Sonorama fue un antes y un después, y para nosotros también.P.- Después de Raphael, ¿aún queda capacidad de sorprender?R.- Estamos trabajando y es complicado, pero pronto daremos cuenta.P.- ¿A qué miedos se enfrenta cuando organiza una edición?R.- Siempre es el mismo: no vender entradas. Porque hay que tener los pies en el suelo, y ser conscientes de lo difícil que es eso. Luego también tengo pesadillas con que estoy solo en el escenario principal. La verdad es que se sueña mucho, sobre todo los días del festival, mucha adrenalina que es difícil canalizar.P.- Siempre habla en plural.R.- Por supuesto, porque somos un equipo formado por 120 socios (Asociación Art de Troya) y unos 400 voluntarios, jóvenes que se cogen vacaciones para trabajar en Sonorama y que presumen de su festival. Que de 30.000 habitantes haya 400 voluntarios dice mucho de una ciudad viva y activa.P.- Y aquí, su principal reclamación: un auditorio.R.- En Aranda hay muchos colectivos con ganas de hacer cosas y con proyectos que requieren capacidad, pero aquí la plaza de toros se queda grande y nos falta el auditorio. Defendemos el teatro cine Aranda y en ello estamos. Por suerte tenemos La Colmena, que permite conciertos de otra manera, pero Aranda merece dar ese salto.P.- ¿Con qué música acompañaría a un ribera? Pongamos un Joven, un Crianza y un vino de autor.R.- Para el Joven, una canción del grupo arandino The Girondines; para el crianza una de Xoel López -que aúna experiencia, elegancia y futuro-, y para el vino de autor, el Ziggy Stardust del gran David Bowie.