El Congreso, salvo el PP, exige el «cierre definitivo» de Garoña
La diputada socialista Esther Peña espera que no se vuelva a hablar más de la central
Imagen exterior de la central nuclear de Santa María de Garoña.-ISRAEL L. MURILLO
La Proposición No de Ley (PNL) promovida por Podemos-Equo en la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados salió ayer adelante gracias al apoyo de PSOE, Ciudadanos, Democracia y Libertad (DL), PNV y EH Bildu. De nada sirvió el voto en contra del Partido Popular, aunque tal y como subrayó su diputado Juan Bravo, «no hay ningún problema».Según recoge Europa Press, el impulsor de la propuesta, Juantxo López de Urdalde, afirmó que lo que se busca es un pacto entre todas las fuerzas políticas para garantizar un nuevo modelo basado en las energías renovables. Además, la PNL de la coalición de izquierdas aboga por la puesta en marcha de un «plan de reactivación económica en la zona, así como una comisión de seguimiento de su desmantelamiento».A la hora de justificar sus argumentos, López de Uralde puso de manifiesto que la paralización de la actividad en la central no ha supuesto «un problema de abastecimiento energético» al ser «prescindible». Por lo tanto, dejó entrever que quizá «todo lo que hay detrás de este proceso es reclamar un lucro cesante». Asimismo, recordó que la energía atómica, aparte de ser «peligrosa», «está recalentando el Ebro», amén de advertir que su reactor es prácticamente similar al de la central nuclear de Fukushima.Desde el PSOE, la diputada por Burgos, Esther Peña, expresó su deseo de que ésta sea la última vez que se hable de Garoña. Además, insistió en la necesidad de sustituir paulatinamente este modelo por la consolidación de energías sostenibles.Durante la Comisión, casi todos los diputados se hicieron eco de la versión -posteriormente desmentida- del sindicato vasco ELAsobre el cierre definitivo de la planta en palabras del presidente de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán. Precisamente, el diputado de Ciudadanos Enrique Bueno aludió a las palabras de Sánchez Galán cuando explicó que las centrales nucleares «se cerraban por motivos económicos y no políticos».Por su parte, Pedro Azpiazu, del PNV, aseveró que «su cierre, aparte de mejorar la seguridad y preservar el medio ambiente, evitaría peligros innecesarios». A continuación, recalcó que el PP del País Vasco también defiende el cierre de la planta a pesar de la negativa del Gobierno.
«Mientras una nuclear cumpla con los criterios de seguridad que les sean impuestos por el CSN -Consejo de Seguridad Nuclear-, (...) no se puede ni se debe prescindir de ninguna fuente energética. Y la nuclear debe continuar con la optimización de los costes energéticos y favorecer en la emisión cero de gases de efecto invernadero», esgrimió el diputado popular a sabiendas de que la batalla estaba perdida de antemano. No obstante, preguntó a los diputados del resto de formaciones cómo se va a compensar la pérdida de producción en Garoña tras su cierre.