RIBERA

El centro tecnológico Ctacyl urge una solución debido a su deterioro

Asemar advierte de que destinar el 100% del espacio a agroalimentación resulta inviable

El inmueble se encuentra abandonado a su suerte y ha sido objeto de actos vandálicos.-L.V.

Burgos

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Nació para revolucionar el sector agroalimentario de la Ribera y de la Comunidad. Iba a crear 93 puestos de trabajo y para ello la Junta de Castilla y León invirtió 1,7 millones de euros. Pero llegó la crisis, el proyecto se paralizó, y hoy -cuatro años después de su construcción- nadie sabe qué hacer con este edificio fantasma preso de pillajes y actos vandálicos.El Gobierno regional lleva años negociando con la Asociación de Empresarios de Aranda y la Ribera (Asemar) y con el Ayuntamiento, pero la solución no es sencilla. Tras descartar un nuevo centro tecnológico por entender que ya hay suficientes en la Comunidad, la Junta cuenta las horas para deshacerse del inmueble. Sin embargo, el Ayuntamiento -como receptor- no está dispuesto a tomar las riendas a no ser que se dé forma a un proyecto viable y duradero. ¿Pero qué alternativas hay?Al haber recibido ayudas de fondos europeos en los primeros cinco años, el fin debe estar relacionado con el sector de la agroalimentación. Una premisa que condena en principio cualquier opción si tenemos en cuenta que la única alternativa que podía encajar, la sede de la Indicación Geográfica Protegida del Lechazo de Castilla y León, hizo las maletas hace tiempo rumbo a tierras zamoranas. La solución podría estar en el porcentaje. Es lo que al menos plantea Asemar como gestora, consciente de que dedicar el 100% del espacio al sector agroalimentario sencillamente no es posible. Sin embargo, la alternativa sería factible si se diese cabida también a otras posibilidades, como por ejemplo la policía Local. Esa es la idea, pero la Junta, como propietaria, debe defender este planteamiento en Europa.En cuanto a la aportación de Asemar, Asebor y las bodegas; jugarían un papel fundamental en este proyecto, que también podría contar con el lechazo y otras marcas de calidad. Para ello, advierten que necesitarían mobiliario de oficinas.Y es que a pesar de que nadie parece dispuesto a hablar claro sobre las opciones, uno de los puntos clave en la negociación es el mobiliario. La Junta quiere traspasarlo tal cual, pero los empresarios y el Ayuntamiento coinciden en que sin muebles la puesta en marcha sería desorbitada.«Calculamos una inversión inicial de 80.000 euros», explican fuentes cercanas a Asemar.

También será preciso aclarar la entidad que deberá hacerse cargo del mantenimiento. Asemar considera que la responsabilidad debe caer en las administraciones. Y si el Ayuntamiento no puede, es preciso que se involucren la Diputación y el Ejecutivo autonómico.Por el momento, el edificio sobrevive como puede al paso del tiempo. Con la llegada de la vendimia y la supresión del programa de acogida de temporeros que en los últimos tres años organizaba el Ayuntamiento en el recinto ferial, muchos han visto en este edificio un buen cobijo para protegerse del frío de la noche.El proyecto de la construcción de lo que iba a ser un centro tecnológico de vanguardia se remonta a hace casi una década como compensación a la Escuela Regional de Enología que la Junta de Castilla y León iba a construir y que descartó al comprobar el buen funcionamiento del centro impulsado por la Ciudad de la Educación de San Gabriel. Fue la asociación empresarial Asemar la que presentó, en el año 2009, a Silvia Clemente -entonces consejera de Agricultura- el ambicioso proyecto que pensaba llevar el nombre de Tomás Pascual, en reconocimiento al fundador del Grupo Calidad Pascual. Hoy, el deterioro es evidente.

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