MICOLOGIA

El programa Micocyl gestiona 54.000 hectáreas en Burgos

46 municipios de 4 unidades de gestión forman parte de este programa regional que impulsa la Junta y que apoyan las diputaciones provinciales

La provincia burgalesa cuenta en sus bosques y montes con una gran variedad de especies, lo que hace que cada vez más gente se interese por su recogida.-ECB

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M. M
Burgos

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La micología se ha convertido en una apuesta ya no sólo de ocio sino también turística de cierta relavancia, a la que poco a poco se va sumando además la vertiente empresarial, «aunque aún sin despuntar de forma firme a pesar de las enormes posibilidades existentes». Quien así lo afirma es Carmen Alonso, técnico del proyecto Micocyl de gestión y regulación del sector que lleva a cabo la Junta con el apoyo de la mayoría de las diputaciones de Castilla y León.Iniciativa en la que, como concreta Alonso, «hay ya 46 municipios burgaleses implicados, repartidos en 4 Unidades de Gestión de las 12 existentes en el conjunto de Castilla y León». Cifras que confirman el incremento generalizado que ha experimentado el sector, tras recordar Alonso cómo Burgos comenzó años atrás con una única zona en Merindades, donde los cuatro municipios asociados a ella contaban entonces con apenas 30.000 hectáreas para uso micológico. «Hoy son ya cuatro áreas incluidas en esta iniciativa que ofrecen 54.000 hectáreas vinculadas a éstas, de las más de 450.000 existentes en el conjunto de la región», comenta, «con las que se alcanza una media de 17.000 toneladas de hongos recogidos anualmente que generan ingresos económicos de cerca de 65 millones de euros».Datos a los que sumó el hecho de que más del 64% de la población rural esté involucrada de una u otra forma en esta práctica, así como el 52% de los establecimientos de restauración, «los cuales ofrecen en sus cartas recetas y platos con ingredientes micológicos», añadió la técnico.Alonso detalla que las cuatro Unidades de Gestión de Micocyl en el territorio burgalés son Valle de Mena (con 6.200 hectáreas), Demanda-San Millán (29.700 hectáreas), Montes de Oca (12.500) y Regumiel- Canicosa (con 5.600 hecáreas). Junto a ellas, Engaña-Merindades Norte, una nueva área recientemente creada por los casi veinte municipios que, dejando sólo a Valle de Mena, se han desvinculado este año del programa regional desde el que sin embargo, se les está ofreciendo asesoramiento.Y es que si bien Alonso recordó que la base de Micocyl es la gestión y regulación del sector micológico, «también damos apoyo a las diferentes iniciativas con las que dar a conocer esta riqueza y su gestión», aseveró Alonso.Así, la colaboración de Micocyl con los municipios va desde la gestión de sus cotos micológicos a la simple labor de asesoramiento para una futura gestión municipal, «pues la recaudación por el cobro de permisos repercute por completo en los pueblos al ser ingresos que reciben sus arcas».«De hecho, son los municipios los que fijan los precios de los permisos que adjudican. En ellos separan aquéllos pedidos por particulares y vecinos de la zona, de los solicitados con fin comercial o investigador, siendo éstos últimos aún bastantes menos que los de particulares pero también en crecimiento», matizó Alonso.Canicosa insiste a la Junta que elabore un decreto que regule y controle la recogidaEl alcalde de Canicosa y diputado provincial, Ramiro Ibáñez, recordó que este año es el primero que han decidido pasar a formar parte del programa Micocyl -junto a Regumiel de la Sierra-, aunque unidos al área de Soria debido a la cercanía. Medida con la que el Ayuntamiento no sólo quiere hacer de la recogida micológica una actividad regulada -y buscar que el máximo beneficio de la misma repercuta en los vecinos-, sino proteger los montes y evitar los graves daños que los recolectores ilegales ocasionan en ellos cada temporada.Peligro ante el cual Ibáñez reiteró ayer su petición a la Junta de que cree un decreto con el que regular y controlar esta práctica. «Y con urgencia», insistió el responsable municipal serrano, quien ya denunció hace apenas dos semanas, la llegada a la localidad de un grupo de personas no vinculadas al pueblo, «quienes se han asentado allí a la espera de que los hongos hagan acto de presencia», comenta. «Y es que no se trata de que puedan recoger más o menos sino cómo lo hacen, ya que destrozan la zona causando que ya no vuelven a nacer ejemplares e incluso haciendo peligrar especies», se lamenta.Por ello agradece la vigilancia por parte de Seprona y Guardia Civil, «quienes a su vez, nos agradecen el paso que hemos dado, ya que habiendo cierta normativa regulando la recogida en las zonas controladas, ellos también disponen de armas legales para tomar medidas al respecto», añadió. «Ahora sólo falta el decreto, que completará dicha protección».

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