El chacolí de Miranda triunfa en un certamen mundial y aspira a la IGP

Las heladas arrojan un 30% de pérdidas, pero la empresa confía en «sacar adelante» la campaña

Burgos

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Todavía restan algo más de tres meses para que Término de Miranda celebre su séptimo aniversario, pero muchas de sus botellas se han descorchado con antelación. Y no por la efeméride precisamente, sino por el reconocimiento de su vino blanco CH en la prestigiosa Catavinum World Wine & Spirits Competition. Una medalla de plata en su categoría que en realidad sabe a oro, pues muchas bodegas de primer orden envían muestras cada año para hacerse con este codiciado galardón.Para Koldo Madariaga, socio fundador de la empresa, se trata de un «reconocimiento muy importante para una bodega tan humilde como la nuestra». Subirse al podio en este concurso se convierte en la mejor «carta de presentación», ya que «te ayuda a salir al mercado con más solvencia». Por otra parte, es tal el prestigio que confiere esta medalla que la gran mayoría de bodegas ganadoras lo incluyen en sus etiquetas. Obviamente, Término de Miranda aprovechará el tirón y hará lo propio, «no en todas, pero sí en una partida de 3.000 o 4.000 botellas».Al margen de este premio, que evidentemente suma puntos en su breve trayectoria, Madariaga se muestra convencido de que «algo estamos haciendo bien». A la compañía se le resiste el reconocimiento legal de su chacolí como tal, pero lo cierto es que su currículum acumula más de un logro relevante.Quizá el más significativo hasta la fecha sea la declaración de los caldos mirandeses como Vino de la Tierra por parte de la Junta de Castilla y León. Con esta certificación, el Gobierno regional dio muestras de su apoyo al chacolí burgalés mientras abría la puerta a una futura Indicación Geográfica Protegida (IGP).He aquí precisamente el próximo objetivo de Término de Miranda. Los méritos acumulados en forma de premio y el reconocimiento de la Junta «dan pie a pensar en una IGP», confiesa Madariaga. Después, a más largo plazo, la compañía luchará por conseguir su Denominación de Origen (DO). Eso sí, tiene muy claro que estos «caminos» son «muy largos», aunque todo depende de lo acertados que sean «los pasos que uno va dando».Evolución naturalLa evolución de la empresa va pareja a la de sus viñas. Todavía son «jóvenes», pero «cada año producen más» y arrojan «mejor calidad». De menos a más. Es la tónica general de cada campaña. La última, por ejemplo, resultó «buena» en términos de producción al rondar los 70.000 kilos frente a los 55.000 de 2015.Por contra, las heladas de este año también han afectado a los viñedos de la zona norte de la provincia. Madariaga ha constatado «diferencias» en las cinco fincas que gestiona la compañía, aunque las pérdidas, en principio, podrían rondar el 30%.«Veremos en qué queda», apostilla el socio de Término de Miranda convencido de que aún «se puede sacar adelante la campaña». Se muestra cauteloso y a expensas de comprobar cómo se desarrollan los acontecimientos, aunque cree que los daños no resultarán tan graves en comparación con las grandes firmas porque «no tenemos producciones ambiciosas en volumen». Además, recuerda que «el hielo no afecta al ciclo natural del viñedo».

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