DÉCIMO ANIVERSARIO DE ENODUERO / BALANCE Y ANÁLISIS DE LA PRESENTE CAMPAÑA
Los enólogos confían en salvar la cosecha
La asociación Enoduero cumple su décimo aniversario como estandarte técnico vitivinícola en la Ribera
os enólogos brindan por la Ribera del Duero.-L.V.
Desde su fundación hace 10 años, la Asociación Enológica de la Ribera del Duero (Enoduero) se ha convertido en un referente desde el punto de vista técnico. No en vano, suma la experiencia de 100 profesionales que a estas alturas de la vida han visto casi de todo. «Es cierto que la helada del pasado 27 de abril fue tremenda y afectó a buena parte de la cosecha, pero hay que mantener la esperanza porque no es la primera vez que pasa», advierte su presidente, José Nuño, con la mirada puesta en el año 95, cuando pese a los estragos de las bajas temperaturas la cosecha terminó declarándose ‘excelente’.36 días después, los enólogos y viticultores no pierden de vista ni las viñas ni el cielo. «Sabemos que la segunda brotación siempre tiene menor intensidad, y es cierto que está brotando de manera muy irregular, pero hay que dar tiempo al tiempo», precisa.El hecho de que mayo haya terminado con temperaturas más propias de julio no ayuda. Tampoco lo hace la previsión de tormentas. «La aportación de agua es fundamental, pero las tormentas pueden afectar de forma negativa, sobre todo si llegan acompañadas de granizo», explica con la esperanza de que las temperaturas suaves se impongan y cuando llegue el envero, en agosto o septiembre, el tiempo acompañe. «Si las temperaturas son muy altas y surgen tormentas podemos tener problemas como Mildiu», advierte.Los enólogos afrontan por tanto un año complicado. «Las cosas están difíciles, pero tenemos que ser optimistas y tener la confianza de salvar la cosecha».En una temporada complicada el conocimiento es un grado. «En Enoduero apostamos mucho por la formación y por ello nuestro programa se basa en catas, ponencias y jornadas técnicas». «Un enólogo tiene que abrir la mente para ampliar sus conocimientos y eso se logra a base de catar», advierte a sabiendas de que la formación es la mejor estrategia para ser competitivo y estar siempre a la vanguardia.Gracias al apoyo de empresas colaboradoras como European Coopers, los enólogos han podido investigar este año con un vino propio. «Ha sido un proyecto experimental con el que buscábamos comprobar las virtudes de las barricas de roble húngaro, muy poco utilizadas en la Ribera del Duero», detalla.A diferencia de los bosques franceses, donde la altitud es muy similar y el terreno parecido, en Hungría las dos sierras de montaña destacan por ser volcánicas, rocosas y de mucha altitud. En invierno, las temperaturas alcanzan los 20 grados bajo cero, provocando un impacto definitivo en la madera. «Este vino nos ha ayudado a conocer el funcionamiento de este tipo de barricas», explica José Nuño, agradecido a Guillermo Llorente (Bodegas Vitulia), quien se ha encargado de todo el proceso. En concreto, puntualiza que «hemos hecho 250 botellas».