RIBERA
La Junta estudia convertir el palacio de Avellaneda en hotel
Sería una opción si el informe encargado por la Consejería de Hacienda así lo avala
El alcalde de Peñaranda (izq) junto al procurador José Ignacio Delgado.-L. V.
Seis años después de su cierre, el futuro del palacio de Avellaneda podría pasar por convertirse en un hotel. Y así será si el estudio que ha encargado la Consejería de Hacienda de la Junta dentro del plan de valorización económica del patrimonio, lo aconseja. Pero desde la administración regional advierten: es un estudio profundo que al afectar a un monumento nacional, contempla numerosas vertientes como el plano arquitectónico o urbanístico. «El proceso será largo», explican mientras ponen como ejemplo el balneario de Burgo de Osma.Para el alcalde de Peñaranda, José Caballero, y para el procurador de Ciudadanos (C’s) por Burgos, José Ignacio Delgado, sería una solución a este importante legado histórico que se deteriora irremediablemente por la falta de uso.Y es que todo lo que no se utiliza, se pierde. «El palacio de los Condes de Miranda, construido a principios del siglo XVI, constituye uno de los centros arquitectónicos de referencia en la provincia de Burgos. La mezcla singular de rasgos góticos, mudéjares y renacentistas supone un importante reclamo turístico en el entorno», recuerda Delgado.Por ello, ayer mismo registró una nueva pregunta ante la comisión de Cultura y Turismo para que la Junta de a conocer sus planes. «No es normal que un centro de primer orden, que cuenta con 80 plazas remodeladas, este paralizado y solo abra con actuaciones puntuales como la jornada sobre villas romanas que tendrá lugar el lunes», insiste convencido de que reabrir ese edificio generaría empleo y riqueza; algo imprescindible en la lucha contra la despoblación rural. «Cuando el palacio estaba abierto había diez personas trabajando».Lo cierto es que este tiempo de impasse no ha sido estéril. «Gracias a que estaba vacío se pudo ubicar ahí a los niños cuando la escuela cerró por un problema de termitas», advierte el alcalde a sabiendas de que si no hubiesen ido al palacio, Peñaranda no tendría ahora colegio. «Hoy el Centro Rural Agrupado (CRA) ‘Diego Marín Aguilera’ de Peñaranda de Duero, es un centro de primera categoría», reconoce el edil ribereño.Esta mejora fue posible gracias a una inversión que acometió la Junta de Castilla y León por valor de 875.000 euros. «He de decir que la Junta siempre nos atiende bien», agradece.Con la salida de los menores, el palacio de Avellaneda comenzó un periodo de obras en el que con un presupuesto que superó los 200.000 euros, la administración regional retejó este monumento nacional y subsanó el problema de humedades que estaba degradando el artesanado en algunos puntos. Los trabajos continuarán este año con una inversión de 398.000 euros.Por el momento la parte noble es la única abierta al público. Un guía turístico ofrece desde hace dos años recorridos dos veces al día. Bajo esta perspectiva, la preocupación se centra en la parte nueva que construyó la Junta y que «se está deteriorando». «Para arreglar el jardín y reabrir la piscina harían falta unos 40.000 euros», calcula el primer edil consciente de la limitación de las arcas municipales.«Hay otras prioridades como arreglar las instalaciones de abastecimiento de agua», explica con la esperanza de que si sale el proyecto del hotel, se pueda firmar un nuevo convenio para que el pueblo pueda disfrutar de la piscina en verano. «Entiendo que todo es cuestión de hablarlo como se hizo en su día cuando suscribimos un convenio con la Junta antes de que se cerrase la piscina en 2013».Con 36 habitaciones dobles, el nuevo hotel incrementaría las plazas hoteleras de un municipio que cuanta ya con 150, incluidas casas rurales. Su reapertura implicaría además el regreso de los congresos y de actividades culturales.Según los datos de la Oficina de turismo, el año pasado el palacio recibió la visita de 11.400 personas. «Está abierto todo el año de martes a domingo», anima el alcalde.