TROTABURGOS- ORBANEJA RIOPICO

Rincón de encanto rural a las puertas de la acelerada capital

La localidad y su pedanía, Quintanilla Riopico, disfrutan de la tranquilidad del mundo rural

La iglesia de Orbaneja y el puente romano que salva el viejo tramo del tren.-M. M.

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M. M.
Burgos

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Miembro junto a su pedanía Quintanilla Riopico de la mancomunidad Encuentro de Caminos -que engloba a un puñado de pequeños pueblos en los que la belleza y encanto del mundo rural pervive a pesar de la cercana vida urbana de la capital-, Orbaneja Riopico luce en su entorno elementos conservados de un pasado eminentemente rural, pero también de eficiente vigilante a las puertas de Burgos.Posición de altura de la que hace gala especialmente su iglesia que, dedicada a San Millán Abad, se convierte desde siglos atrás en vigía pétreo del pasado. Así lo atestiguan su estructura y su alzada posición al final de un camino que sobre el puente romano, salvaba el trazado del ferrocarril, hoy recuperado como senda natural de agradable recorrido.Pero también como referente del presente al ser el eje de los festejos que en honor al santo se celebran cada mes de mayo, y de observación del paso de los muchos peregrinos que atraviesan la villa camino del cercano enclave de San Juan de Ortega. Los lugareños dan a todos la bienvenida con un espacio que a la entrada de la villa ofrece el refresco de su fuente, a la que se suma el albergue para completar así una agradable acogida.Junto a éste se alza discreta la ermita de la Inmaculada, la cual fue objeto de expolio años atrás aunque la historia tuvo final feliz, al hallarse poco después las figuras robadas, elementos muy queridos por los lugareños que vieron así recuperado un pedacito de su historia pasada. Como lo son también algunas de sus casas, que muestran la arquitectura popular de la zona, construcciones recias en piedra caliza y entramados de madera, a las que se unen también casonas solariegas que muestran blasones en sus fachadas, ejemplos de un pasado glorioso.Junto a la villa, su vecina Quintanilla, con la que comparte apellido ‘Riopico’ al estar ambas junto a esta modesta línea de agua que, sin embargo, pasito a pasito llega hasta la entrada de la capital burgalesa, que le olvida al quedar apenas un cartel que lo señala.Sin embargo, la pequeña pedanía de Orbaneja sí puede presumir de hermoso e imponente templo que desde la subida al pueblo recuerda a todos su recia presencia. La iglesia parroquial de San Pedro Cátedra, la cual conserva en su interior una original talla de Santa Ana con la Virgen y el Niño, y en la que cada 13 de diciembre los lugareños celebran la festividad de Santa Lucía.La pequeña villa está, a su vez, plagada de pequeños rincones donde no faltan fuentes y mesas de piedra, jardines con pozos recuperados o bancos como los ubicados a la sombra del religioso edificio. Pero también caminos que comienzan en sus calles para alejarse hacia los campos en que viejos carros son hoy testigos mudos del pasado rural del entorno.Además de ofrecer al visitante relajantes vistas de sus parajes embarcando en la vista a los pueblos cercanos con los que comparte pasado y mancomunidad, entre otras muchas cosas. De hecho, por aquí pasa el sendero de los Bodones procedente del Alto del Roble que con dirección a Cardeñuela Riopico y un trazado de unos 7 kilómetros de recorrido y escasa dificultad, atraviesa en su trazado bosques de robles rebollos y un tramo del antiguo ferrocarril minero.

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