8 intoxicados tras el incendio de una casa en Arenillas de Riopisuerga

El cabeza de familia sufrió cortes y quemaduras mientras ponía a sus hijos a salvo

Burgos

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Los teléfonos comenzaron a sonar minutos antes de las 5 de la madrugada. El 112 y los bomberos del parque provincial de Castrojeriz recibían el aviso de un incendio en Arenillas de Riopisuerga, concretamente en una vivienda de la calle del Cid. En su interior, ocho miembros de una misma familia: cinco mujeres de 89, 34, 9, 8 y 6 años y tres varones de 55, 35 y 14.Cuando los bomberos llegaron al lugar de los hechos, el padre de los cuatro menores plantaba cara a las llamas con el fin de poner a su familia a salvo. Lo más complicado, según relataba a este periódico el responsable del parque de Castrojeriz, José Luis Muriel, fue «sacar a los niños». Afortunadamente, todos lograron salir, aunque resultaron intoxicados por inhalación de humo.Tal y como refleja el parte de heridos del 112, Muriel precisó que el cabeza de familia sufrió «heridas considerables» cuando trataba de salvar a los suyos. No solo quemaduras, sino también cortes que le llevaron a desfallecer por unos momentos porque había perdido «bastante sangre». En ese momento, fue atendido por los facultativos del Punto de Atención Continuada (PAC) de Villadiego, quienes también proporcionaron mascarillas de oxígeno a los heridos antes de su traslado al Hospital Universitario de Burgos (HUBU) en tres ambulancias de soporte vital básico y una UVI móvil en la que viajaban los dos adultos, ya que ambos presentaban quemaduras en brazos y manos.Durante la intervención, en la que también estuvo presente la Guardia Civil, los tres bomberos que se desplazaron a Arenillas contaron con la «colaboración» de los vecinos, quienes no dudaron en prestar su ayuda para combatir las llamas, cuya voracidad complicó la extinción del incendio, que se mantuvo activo hasta las 8.40 horas. El balance de daños podría calificarse de siniestro total, pues «solo han quedado las cuatro paredes». En cuanto la causa del siniestro, todo parece indicar que fue provocado por una mala combustión de la chimenea o de los braseros distribuidos en varias estancias de la casa para caldearla.Con la llegada del invierno, los casos de incendios e intoxicaciones por monóxido de carbono a causa de una mala combustión se cuelan en las páginas de sucesos. Muriel y sus compañeros lo saben de sobra. De hecho, ayer reconocía que ya han realizado seis salidas en los últimos dos meses. Y lo más probable es que les toque actuar en más ocasiones, por lo que nunca bajan la guardia cuando el mercurio desciende.El último siniestro acontecido en la zona tuvo lugar a principios de mes en Castrillo de Riopisuerga. Un octogenario falleció en el interior de su domicilio por una mala combustión. Al parecer, el anciano quemó papeles de periódico en una estufa, con tan mala suerte que las llamas se propagaron por toda la casa mientras se encontraba en su cama. Nada pudieron hacer los sanitarios por salvar su vida, aunque en este caso el inmueble no registró daños importantes.

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