LA BUREBA / TRADICIONES
El baile del Escarrete cumplió ayer 30 años como fiesta regional
Poza volvió a celebrar este popular festejo junto al numeroso público que se acercó a la villa a bailar
Los protagonistas del festejo, que ayer cumplió 30 años como fiesta de interés.-ECB
La popular fiesta del Escarrete, peculiar danza de la zona de Poza de la Sal, cumplió ayer 30 años como fiesta de interés regional tras recibir dicho reconocimiento en 1998. Cita en la que de nuevo no faltó numeroso público que, sin temor a las bajas temperaturas que rodearon la cita, participó y aplaudió los bailes que las parejas de la villa recién casadas realizaron en la Plaza Nueva. Escenario en el que los danzantes bailaron en torno a un conejo y una gallina -animales domésticos representantes de la prosperidad que con ellos habrá en el hogar que las parejas comienzan a crear-. Los cuales llegaron a la plazas -como ya sucedió en 2018-, protegidos en cajas para evitar el posible estrés que generó las quejas de varias asociaciones.A la popular danza de la tarde dominical le precedieron algunos otros actos en la mañana, como fue el paseo de acompañamiento del mayordomo, a quien este año dio vida el concejal Julián Valentín Díaz, miembro a su vez de la cofradía de San Blas, a la que el Consistorio pozano agradece la organización de los actos, y sobre todo la recuperación de este festejo hace décadas, «en el que han logrado involucrar a todos y convertirlo además, en una cita turística y cultural muy popular».Actos a los que precedieron algunos más el sábado con los que cada año se festeja también en la villa pozana y de forma previa al Escarrete, el día de Santa Agueda, destacando el pasacalles de los negros, en los que los jóvenes de la villa la recorren con la cara pintada de negro pidiendo la propina y tiznando a su vez, a cuantos se encuentran a su paso.Actos que, en su conjunto, completan un programa festivo que se ha convertido ya en una cita en la zona, «principalmente el baile, que se ha convertido, después de tres décadas de celebración, en una seña de identidad no sólo de la localidad sino de la comarca».