«Trabajamos día a día para que la tasa de paro siga descendiendo»

La «generación de nuevo empleo» en Miranda ha propiciado la creación de «cerca de 600 empleos netos y más de 700 afiliaciones a la Seguridad Social»

Descarga de contenedores en la terminal ferroviaria de Miranda.-MIRANDA EMPRESAS

Burgos

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Desde su nacimiento, en abril de 2016, la principal obsesión de Miranda Empresas ha sido la generación de puestos de trabajo mediante la captación de inversiones. De momento, el asentamiento de nuevas empresas en la ciudad ha permitido revertir considerablemente los efectos de la crisis económica, lo cual no quita para que el ente municipal dé por hechos los deberes. Más bien todo lo contrario. «Trabajamos día a día para que la tasa de paro pueda seguir descendiendo», asegura el gerente de la Oficina de Desarrollo, Roberto Martínez, pese a ser consciente de que «en los últimos tres años la evolución del paro ha seguido una tendencia bastante descendente», hasta el punto de reducirse en «unas 800 personas» -el 28%- y arrojar el mejor dato desde 2007.Aún con todo, Martínez subraya que «la evolución demográfica sigue siendo negativa», ya que el censo ha caído un 10% durante los últimos años. No obstante, la pérdida de unos 400 vecinos no se debe única y exclusivamente a las migraciones, sino también al «crecimiento vegetativo negativo». Es decir, la «relación entre fallecimientos y nacimientos» que, en el caso de Miranda, supone una merma aproximada de «60 habitantes por año».La reducción del paro tiene una doble lectura. Por un lado, «el descenso poblacional en menos de una cuarta parte». Por otro, «la nueva generación de empleo», que ha propiciado la creación de «cerca de 600 empleos netos y más de 700 nuevas afiliaciones a la Seguridad Social». No ha sido fácil lograrlo, ya que Miranda Empresas se ha visto obligada a remar «contra corriente» tras los cierres de Gamesa y MAC o el Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) de Montefibre. En total, Martínez estima que dichos contratiempos han afectado a más de 300 personas.A la hora de analizar la «interrelación» entre censo y desempleo, el gerente de Miranda Empresas remarca la necesidad de «bajar más la tasa de paro para recuperar población». No en vano, está convencido de que «cuando entren en funcionamiento algunas de las grandes inversiones captadas que van a comenzar obras en breve podremos estar cerca del objetivo de alcanzar un punto de inflexión en nuestra evolución demográfica». Obviamente, crecer es factible pero al mismo tiempo un «reto complicado», máxime cuando el número de habitantes se ha reducido un 1,9% desde 2015, «exactamente el mismo porcentaje que la media provincial burgalesa», puntualiza.Otro de los grandes desafíos de Miranda Empresas es el asentamiento definitivo de aquellos trabajadores que se desplazan diariamente desde Burgos capital, Vitoria o distintas localidades de su área de influencia. Martínez no es ajeno a este fenómeno y por ello la Oficina trabaja codo con codo con compañías como beBee para garantizar la «atracción de talento en un radio de acción importante». Además, indica que «Miranda es una ciudad muy amable para vivir» porque «los tiempos de tránsito en las acciones cotidianas se minimizan al máximo» y se puede «disfrutar de una riqueza gastronómica extraordinaria que destaca por articular eventos festivos, musicales y culturales de reconocido prestigio a nivel nacional». En definitiva, se trata de una urbe en la que «siempre te sientes cerca de la gente con la que convives y también cerca de los núcleos del entorno más próximo».Razones para invertirMartínez asevera que Miranda aúna en la actualidad «una serie de factores de localización claves» que ofrecen «ventajas indudables e incluso estratégicas para favorecer la inversión empresarial». Por ejemplo, la posibilidad de adquirir terreno industrial por una media de 18 euros el metro cuadrado -gracias al plan temporal de adquisición de suelo público perteneciente a la Junta de Castilla y León- o comprar parcelas «en derecho de superficie», lo que supone la «práctica gratuidad en el acceso al suelo industrial por una media de unos 20 euros al mes por cada 1.000 metros cuadrados».En tal caso, precisa que es «una tarifa fija que no se aumentaría, que se prolongaría durante más de 50 años y se renovaría por quinquenios si la actividad continúa».Ya para «redondear», Martínez recuerda que los recursos de «formación específica» o «tecnológicos», junto con el Vivero de Empresas de la Cámara de Comercio, articulan una «oferta muy completa, diversificada, adaptable y realmente atractiva para la inversión.

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