Las campanas lanzan al viento el lenguaje universal del mundo rural
El territorio del Geoparque de Las Loras acogió ayer en Sedano un acto para conseguir que el toque manual sea reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
A las campanas de Sedano se sumaron las que pudieron oírse desde otras localidades, y desde la campa de entrada al templo, traídas para la ocasión por campaneros valencianos y palentinos.-FOTOS: I. L. M.
El lenguaje universal de las campanas unió ayer a varios cientos de personas en uno de los rincones más bellos de la provincia, el Valle de Sedano, donde compartieron una jornada de disfrute a la par que reivindicativa, en la que se abogó por la conservación de la rica cultura que se esconde en el mundo rural, y que revive tras los reconocibles -a la vez que a veces olvidados- ancestrales sonidos de estos emblemáticos instrumentos.Y todo ello desde el rincón del Geoparque Europeo de Las Loras en el que se alza majestuosa la iglesia de Santa María de Sedano, que ayer se convirtió en epicentro del repique colectivo de campanas con el que todos quisieron apoyar la reivindicación, que busca proteger el toque manual de campanas mediante su catalogación por la Unesco como elemento Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.Cita en la que junto a las burgalesas de Sedano desde lo alto, se oyó al mediodía también sonar campanas de otras localidades cercanas, acompañando todas ellas los tañidos emitidos por las que desde la campa de entrada al templo de Sedano, se trajeron consigo los campaneros valencianos de la agrupación Campaners d’Albaida, y los de la palentina localidad de Villota del Páramo.Idéntica pasión por conservar esta práctica que en abril de 2018 llevó a los responsables de los Campaners d’Albaida, la asociación Hispania Nostra y del Museo Internacional del Toque Manual de Campanas (MitMac) a promover un toque de campanas al unísono con motivo del Año Europeo del Patrimonio Cultural.«En peligro de extinción»Una cita en la que se quiso dar visibilidad a una práctica «que hoy está en peligro de extinción, y para la que queremos lograr toda la protección posible», explicaba ayer el coordinador de la agrupación valenciana, Antonio Berdeguer. «Y debemos hacerlo desde todos los frentes», añadió.Por ello, no han dudado en implicar a todas las instituciones posibles en esta batalla, en la que de forma paralela a las reuniones con las administraciones, se van sumando propuestas como la celebrada ayer en Sedano, con el fin de aunar esfuerzos y apoyos entre vecinos y pueblos, mientras las peticiones institucionales siguen su tramitación.Muestra de dicha labor conjunta fue la cita de ayer, donde estuvieron representadas algunas de las administraciones ‘más lejanas’ -como el Ministerio de Cultura a través de su subsecretario de Cultura y gran impulsor de la iniciativa que se presentará a la Unesco, Javier García; o los dos subdelegados de Gobierno de Burgos y Palencia -Pedro de la Fuente y Ángel Miguel Gutiérrez respectivamente. Y también otras más cercanas como las diputaciones -con Ángel Carretón y María José Ortega, diputados provinciales burgalés y palentina respectivamente-; o ayuntamientos como el anfitrión de Sedano, cuyo alcalde Germán de Diego dio la bienvenida a las más de 200 personas que se acercaron a disfrutar del día.Pero sobre todo las administraciones más cercanas, como son los pequeños ayuntamientos, «que son quienes, en palabras de Ortega, «salvaguardan esta riqueza de la que a veces nosotros, algo más grandes, nos olvidamos».Fue el caso de Matalvaniega, pedanía de Aguilar de Campó y ubicada en la parte palentina del Geoparque de Las Loras, desde donde acudieron María Ángeles y José Vicente, cuyo apoyo no sólo deriva de su labor de custodios de la iglesia de su pequeña localidad, sino por su convencimiento de que propuestas como la de ayer, son vitales para conservar parte de esta historia que es común al mundo rural. «Porque aunque queramos, hay cosas que solos no podemos hacer, como es en nuestro caso por ejemplo, costear el mantenimiento de los yugos de madera que desde hace 200 años sustentan las campanas, que hoy siguen usándose en gran número de ocasiones», confiesan. «Y ahí es donde las grandes tienen que estar».Labor conjunta de la que se hicieron eco desde el primer momento los responsables del Geoparque Europeo de las Loras, la asociación Argeol que la gestiona, quienes hicieron extensiva la invitación al toque conjunto, a todos los municipios pertenecientes al geoparque que comparten las provincias de Burgos y Palencia.«Porque entendemos que el toque de campana es un elemento intrínseco en la vida rural y un nexo muy estrecho entre los vecinos y pueblos con sus tradiciones, y creemos básico que se mantenga y se proteja», defendió el gestor del geoparque, José Ángel Sánchez.Los responsables de la iniciativa que prevé llevarse posteriormente ante la Unesco explican que la labor ha sido así paralela, buscando por un lado la implicación institucional a la vez que, por otro, se buscó el apoyo de la sociedad.Web abierta a todosComo parte de esta segunda vertiente, se destacó la creación de la página web www.toquemanualdecampanas.es, la cual fue presentada ayer en el interior del templo burgalés, en la que como explicaba la presidenta de Hispania Nostra, Araceli Pereda, se colgaron los vídeos e imágenes «que nos enviaron de las actuaciones de quienes aquel 21 de abril de 2018 se sumaron a nuestra iniciativa de ‘Echamos las campanas al vuelo’, consistente en el toque de campanas al unísono», explicó.«En total, hay unos 312 de los que 195 llegaron de España y entre ellos 110 de Castilla y León», detalló su compañera en Hispania Nostra, Paz Cabello, durante la posterior presentación, pasando todos ellos así a formar parte del Inventario de Campaneros que Hispania Nostra comenzó a reunir, y que engrosarán la documentación que posteriormente se enviará a Unesco, «y al que invitamos a sumarse a quien lo desee».Hecho que dejó patente la universalidad de este peculiar lenguaje, «y que debemos proteger, pues se ha mantenido en el tiempo y en las partes del mundo de manera muy desigual, incluso en las diferentes regiones», lamenta Berdeguer, quien se muestra sin embargo contento tras haber logrado dar ya un primer y muy importante paso. Y que fue este abril, el apoyo oficial del Ministerio de Cultura, quien consideró al toque manual de campana como ‘Manifestacion Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial’, lo que a modo de BIC nacional e inmaterial, supone una primera gran protección».El ‘whassap rural’Paso al que seguirá la pelea por lograr una normativa que regule las intervenciones a realizar en el mantenimiento de campanas y sus estructuras -«para evitar los destrozos que se realizan a menudo ya sea con mala o buena fe pero sí por total desconocimiento-, así como la creación de un Plan Nacional de Toque de Campanas», avanza.Protección de esta práctica ancestral que si bien detalla que en primer lugar se está impulsando desde España, «su carácter universal deja la puerta abierta a una posible alianza de países americanos y europeos, que dé forma a una posterior candidatura internacional, y con ello a un reconocimiento también internacional de esta práctica, que cuenta en todo el mundo con defensores de toda edad.Y es que en contra de lo que se se pueda pensar, no fue la falta de relevo generacional el motivo del declive de los campaneros en los años 70-80 del pasado siglo, sino la masiva electrificación de las campanas, «que simplificaron los toques perdiéndose su enorme variedad como transmisor de sucesos de carácter religioso, civil, de alarma o de fiesta que acontecían en los pueblos, eran ‘el whassap’ del mundo rural», defendió Berenguer, quien asegura que «cuántos campaneros, campanarios y campanas perviven en España son así algunas de las incógnitas a las que buscamos intentar responder con ayuda de todo el mundo».