Guardia Civil y seguridad privada refuerzan vínculos en el mundo rural

Tras 20 años del Plan Coopera, la comunicación es cada vez más constante y directa

La cabo Rosa María Ortega y el comandante José Manuel González Garrido.© TOMÁS ALONSO

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Burgos

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La relación de trabajo entre la Guardia Civil y la seguridad privada se ha ido consolidando y reforzando con los años, sobre todo desde que en el año 2006 se puso en marcha el programa Coopera, que estableció un marco de colaboración que permitía definir mejor las competencias y definir las vías de comunicación. 20 años después de su puesta en marcha. En estos 20 años de funcionamiento de Coopera «ha mejorado, ya que al principio era poco conocido».

«Nosotros estamos obligados a colaborar con ellos y ellos con nosotros», explica el comandante jefe de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil en Burgos, José Manuel González Garrido. Coopera lo que pretende «es la interrelación en los dos sentidos». Lo que hace que cuando hay fenómenos delincuenciales concretos, como robos en un polígono como los que hubo en Briviesca haya un intercambio constante de información.

En este sentido, la comunicación con los polígonos industriales ha ido en aumento, precisamente porque ha ido aumentando el número de polígonos industriales en la provincia. «Han crecido mucho los polígonos industriales en las zonas rurales, por lo que también se ha dado un incremento de las empresas de seguridad», señala el comandante Garrido. Cada vez, además, hay más empresas que por el tipo de actividad que desarrollan o por su tamaño cuentan con departamentos de seguridad, lo que también hace que el contacto se más directo.

En la provincia de Burgos hay instalaciones ‘críticas’, como las fábricas de explosivos del Páramo de Masa, la central nuclear de Garoña, aunque está inoperativa, así como presas o pantanos, o con Adif, con la que «si hay incidentes relacionados con las vías, con Adif tenemos una relación directa».

La ciberdelincuencia es una de las grandes amenazas a las que se enfrentan muchas empresas. Desde hace en torno a dos años se puso en marcha cibercomandancia, lo que ha hecho que «las empresas de seguridad y empresas proveedoras de servicios trasmitan muchas denuncias a través de la cibercomandancia». Denuncias que, si están relacionadas con Burgos, «después nos llegan a nosotros y las investigamos». Son numerosos los delitos a través de las nuevas tecnologías que afectan directamente a empresas, lo que hace que muchas tengan responsables de seguridad.

En toda esta relación la prevención es el principal objetivo, por lo que en cuestiones como la de los delitos cometidos a través de las nuevas tecnologías desde la Comandancia de la Guardia Civil se han impartido charlas en instituciones como el Consejo de Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Buena parte de esta relación con la seguridad privada se hace a través del servicio de Intervención de Armas, que controla y supervisa la utilización de armas por parte del personal de seguridad privada, tal y como explica la cabo Rosa María Ortega, coordinadora del plan Coopera. Aquellos que tienen la licencia de tipo C, para poder mantener «tienen unos ejercicios de tiro todos los años, dos semestralmente. hay un ejercicio que es de prácticas y otro en el que se les contabilizando los resultados».

En el caso de que sea una empresa que quiere que el vigilante de seguridad tenga licencia «nos presentan la solicitud y nosotros hacemos el examen, en dependencias de la Guardia Civil y en el campo de tiro». También se miran los antecedentes penales y policiales y «cuando está correcto se concede la licencia o se deniega, lo que proceda».

Unos de los colectivos de la seguridad privada con los que la Guardia Civil tiene una gran relación son los guardias rurales, a los que «también habilitamos después de haber realizado un cursillo para prepararse», apunta la cabo Ortega. Todos los años, además, celebran una jornada de formación con los guardias rurales. Una formación que abarca diferentes aspectos, desde delincuencia, leyes nuevas, alguna nueva ordenanza que haya salido. La unidad de la Comandancia con la que tienen más relación es la del Seprona.

 En la provincia operan en torno a 300 guardias rurales. Se trata de una figura no del todo conocida y que está vinculada, sobre todo, a los cotos de caza. Aunque la ley no obliga a tener guardia rural en los cotos, sí hay cotos que cuentan con guardas rurales. Son «vigilantes de seguridad en el medio rural». Y pueden llevar armas largas con calibre de arma corta. «Les habilitamos con una cartilla y ahí anotan los cotos para los que trabajan, los cursos que hacen, las menciones que se les da».

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Se trata de una muy interesante para la Guardia Civil, ya que trabajan en un determinado territorio y «proporcionan mucha información porque en los pueblos saben todo de ese pueblo». Están «muy integrados en la zona, ya que son vecinos de allí que los contratan para los cotos». También es una figura muy útil porque pueden avisar de incendios.