“Pisó, cayó y desapareció”. Una adolescente se precipita seis metros en una bodega hundida de Fuentespina

La madre, concejala de la oposición, exige al Ayuntamiento que tome medidas

Tras la caída, la Guardia Civil colocó una valla en el agujeroL.V.

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Aranda

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Susto en el pueblo de Fuentespina. Una adolescente de 16 años cayó el pasado domingo en uno de los agujeros generados por el derrumbe prolongado de bodegas subterráneas. Seis metros de caída que le han provocado un parte de lesiones físicas y sobre todo miedo. “Está bastante tocada, camina con muletas porque le duele todo y luego no duerme bien, tiene pesadillas y no se quiere quedar sola”, asegura su madre, Pilar Álvaro Pérez que es además concejala de la oposición en el Ayuntamiento con el PP. “Hay que poner solución a este peligro ya”, exige.

Todo ocurrió a las 8.15 horas, cuando la joven caminaba junto a un grupo de amigos en las fiestas patronales. Según explica la madre, todo fue muy rápido. “Pisó, cayó y desapareció”, relata conmocionada. Afortunadamente, no iba sola y los amigos comenzaron a pedir ayuda. “Con los gritos, unos vecinos acudieron en su auxilio y, sin pensarlo dos veces, uno de ellos, Luis, cogió una escalera y logró sacarla”, agradece.

En el interior de este agujero, la menor estuvo alrededor de 15 minutos, en los que vivió momentos de mucha angustia. “Cuando cayó se le caía la tierra encima, llegó a pensar que iba a ser enterrada viva”, lamenta.

“Se podría haber evitado”

La madre no esconde su indignación ante un Ayuntamiento que, en su opinión, no ha estado a la altura ni ha protegido esta zona, que “ya lo hemos visto, se puede caer en cualquier momento”. “La alcaldesa ni siquiera me llamó ese día, sino el lunes”, reprocha a sabiendas de que si esta zona hubiese estado acordonada y señalizada “se podría haber evitado”. “Lo que le ha pasado a mi hija le puede pasar a cualquiera”, advierte al recordar que hasta ahora pasaban incluso coches.

Lo cierto es que no es un problema nuevo. Con un origen que se remonta, en muchos casos, a los siglos XVI y XVIII, el entramado de bodegas subterráneas es uno de los principales retos de Fuentespina y de muchos pueblos de la Ribera. El municipio liderado por María Josefa Mato ha vivido avisos importantes, como en noviembre de 2012, cuando la lluvia provocó el hundimiento de una bodega en la calle Carranda, ocasionando daños en cinco merenderos, de los cuales tres quedaron en un estado de ruina inminente. Según explicó entonces la alcaldesa, los merenderos desaparecieron y, en la bodega, se quitaron los escombros y se rellenaron los huecos para que no hubiera peligro.

Los últimos derrumbes se produjeron en 2025 como consecuencia, también, de un periodo de intensas lluvias. Con alrededor de 20 bodegas hundidas, desde la oposición lo han advertido en numerosas ocasiones. “La alcaldesa lleva en el cargo cinco legislaturas, pero no se ha hecho nada”, urgen con la mirada puesta también en la ordenanza reguladora que el Ayuntamiento lleva años tramitando.

La trampa de la multipropiedad

Tampoco es fácil. La multipropiedad de las bodegas históricas limita, en muchos casos, cualquier rehabilitación. Así lo confirma el experto Alfredo Sanz. Con estudios en Fuentespina, Castrillo, Vadocondes, Gumiel de Mercado y Sotillo de la Ribera, se ha convertido en uno de los grandes especialistas en bodegas subterráneas de la Ribera del Duero.

Según el estudio que llevó a cabo en el año 2015, el entramado de bodegas subterráneas de Fuentespina es una de las grandes joyas patrimoniales. Con cuatro niveles, destaca por tener la mayor densidad de excavación. “Hay zarceras que comunican hasta cuatro niveles; es una obra de ingeniería brutal”, subraya.

Siguiendo este estudio, el laberinto suma 130 bodegas. El estado es desigual, pero el 75% está en buen estado o son recuperables.

Decididos a poner en valor este patrimonio, en Fuentespina se ha creado la Asociación de Amigos de las Bodegas. Junto a la asociación cultural Jóvenes de Fuentespina, han puesto en marcha actividades de interés, como un festival de música entre bodegas y el plan 'Hacenderas', con el que algunos sábados aprovechan para arreglar bodegas antes de almorzar juntos.

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El experto lo tiene claro. “La mejor manera de mantener este legado es utilizarlo. Tener algo de vino, hacer meriendas... la clave está en que esté aireado”, recomienda, convencido de que “pocas cosas como las bodegas unen más a los pueblos”.