El desván de cachivaches dulces y amargos

María Jesús Jabato publica 'Tan alto como la luna', un nuevo libro de poesía infantil sin paños calientes

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Clara es una niña pizpireta, aprende cosas fascinantes con su abuelo tan cano como la nieve que se posa en el invierno, se divierte con el duende Tom, su amigo del alma, que habita en el desván encantado, alienta la vida del pajarito Pío... La vida de Clara pinta en rosa hasta que le sorprende un brochazo negro en el que, finalmente, también descubrirá un tesoro escondido.

Clara es la protagonista de Tan alto como la luna, el último libro de María Jesús Jabato. La escritora burgalesa se sumerge de nuevo en el mundo de la poesía infantil y una vez más, como ya hizo en Domingo de pipiripingo, invita al lector, de 0 a 100 años, a subir a una montaña rusa que lo llevará a una aventura con momentos para la alegría y momentos para la tristeza.

«En la infancia de cualquier niño hay dos partes: una real, simbolizada en el libro por el abuelo, que es la referencia más sólida que tiene, y por un pajarito; y otra ideal, de sueños, de imaginación, que viene reflejada por la escalera a través de la cual sube a un desván, donde encuentra un mundo maravilloso, cosas que no ha visto nunca y que fomentan su imaginación, y el duende de cuento que vive allí y con el que juega», cuenta la autora, que ha sido infiel a Laura Esteban, habitual pintora de sus volúmenes, para dar una oportunidad a la menorquina Laura Benítez.

Y mientras la ilustradora se regodea en una paleta cromática de alegres, luminosos y derrochones colores empeñada en crear la cara de la vida, María Jesús Jabato no se resiste a garabatear la cruz: «A los niños los estamos envolviendo en algodones todo el día y se tienen que dar cuenta de que vivir tiene su cara y su cruz. Hay que hacerlos ver que la vida no es un valle de naranjas, deben asumir desde pequeños que esto tiene un fin y deben saber aprovechar todos los elementos felices, pero también reaccionar ante los momentos malos. Se está fomentando el lado amable y cuando la vida les dé un golpe no estarán preparados para soportarlo».

¡Al rico barquillo!, niña. / ¡Al barquillito crujiente! / De la mano de mi abuelo / soy la Princesa de Oriente.

A pesar de las duras palabras de Jabato, la alegría se desparrama en los versos de este libro editado en la Colección Caracol del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga. Y la autora sonríe pícara, bailan sus manos por las páginas coloreadas buscando versos alegres y tristes, ritmos y musicalidades distintas... «Un libro en verso es un juguete para los niños si está bien expresado y pintado. Los encanta porque hace fijar palabras, no como los cuentos, que ofrece historias», señala al tiempo que lamenta que haya poca poesía infantil y se enrabieta porque, además, mucha de la que se ofrece es muy ñoña: «Yo me enfado muchísimo porque creo que los niños no son tontos, al contrario».

Habla María Jesús Jabato con una seguridad pasmosa sobre este mundo infantil. Todas sus puertas se han abierto a su paso. Tiene truco: «¡Es que yo soy una niña! ¡Soy una niña! La gente se cree que soy mayor, pero es solo por fuera». Secreto revelado. ¿Dónde guardo este tesoro?

La historia de los dos libros que volarán del cajón

Rara es la vez que un escritor o escritora presenta un libro y no tiene ya una retahíla de ellos haciendo cola en el cajón esperando ser los elegidos. El caso de María Jesús Jabato no es distinto. Es más. Sus manos, cual varita mágica, ya han señalado a las dos siguientes historias que ocuparán los escaparates, que reptarán por la alfombra de juegos de los más pequeños y harán las delicias de abuelos y nietos una noche de nieve. Incluso ya tiene los títulos.

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Antes de que termine el año saldrá Yo mi me conmigo, en la Colección Ajonjoli de Hiperión, el mismo sello de Domingo de pipiripingo. En él hablará de los llamados niños llavero, aquellos a los que les dan la llave de su casa, donde pasan la mayor parte del día solos. La autora se pregunta qué les pasa cuando se enfrentan a algún problema o al miedo de una tormenta. Ya en 2011 aparecerá el segundo, Qué grande es ser pequeño. Ambos volverán a contar con las ilustraciones de la burgalesa Laura Esteban.