En la cuna con el mu de la vaca y el cucú de la rana
Teloncillo Teatro encandila a los bebés con la obra 'Muuu...'
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A.S.R. / Burgos
Lucía se va a comer a casa de sus abuelos feliz con su careta de vaca para colorear en la mano. Es el último regalo de Teloncillo Teatro, la última nota del espectáculo Muuu..., que convirtió ayer la sala de ensayos del Teatro Principal en una caja de música. Esta obra, dirigida a bebés de 6 meses a 3 años, combina canciones de siempre con otras de nueva creación que dejan a los más pequeños con la boca abierta.
La música solo es uno más de los distintos estímulos de los que la compañía vallisoletana echa mano para seducir a sus menudos espectadores, y a sus mamás (los papás fueron muchos menos y las abuelas, también).
«La respuesta es muy espontánea. Nuestra propuesta es lanzar estímulos diferentes cada dos o tres minutos a los que los niños responden con la curiosidad normal y les invitamos a que sigan el ritmo, a que participen... Nos gusta que nos acompañen en el recorrido que hacemos», dice Ángel Sánchez y es su compañera, Ana Gallego, la que explica las particularidades de este tipo de teatro, basado en una sencillez entre comillas, que se regodea en el mundo más cercano de los pequeños, en las texturas, en los colores, en el movimiento, en el juego con diferentes ritmos, del más veloz al más suave y, en este caso, en la música. Es la mayor protagonista. «Es un concierto, de hecho lo llamamos Concierto en mu menor», dice Gallego, quien pone la voz principal y encarna la parte más interpretativa.
Muuu... es el primer montaje para bebés creado por Teloncillo Teatro. Lo estrenaron en 2006 y aún sigue de gira. Dos años después llegó Otto, también programado en el Principal, y ahora andan ultimando su tercera propuesta. Presentarán Besos en mayo en Salamanca o Valladolid.
¿Hay un boom de este tipo de espectáculos? Gallego y Sánchez no dudan a la hora de dar una respuesta afirmativa. «Nosotros lo descubrimos en Europa en el año 2000 y cuatro años después llegó a España. Empezaron determinadas compañías, no muchas, y el éxito ha sido rápido», dice la actriz, quien considera que era una deficiencia del arte no dirigirse a la primera infancia: «Era necesario porque hay demanda, hay público. Estos papás quieren hacer cosas con sus bebés y nosotros hemos recogido el guante y nos sentimos muy cómodos en este campo, no por el éxito, sino por ver sus caras de satisfacción».