JESÚS JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ Ganador del Premio de Poesía Ciudad de Burgos

«La poesía es una manera de sintonizar el dial secreto de las cosas»

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Jesús Jiménez Domínguez (Zaragoza, 1970) no es un desconocido en el mundo de la poesía española actual. Su anterior poemario, Fundido en negro (DVD, 2007), se coló en la lista de los diez mejores libros de poesía del año elaborada por El Cultural de El Mundo y se hizo con el Premio de Poesía Hermanos Argensola. Antes había publicado Diario de la anemia / Fermentaciones (Olifante, Zaragoza, 2000) y su obra forma parte de varias antologías, amén de haber sido traducida al portugués. Colabora con periódicos de Aragón y distintas revistas culturales.

Pregunta- ¿Qué supone ganar el Poesía Ciudad de Burgos? ¿Qué prensa tiene fuera de casa?

Respuesta- Es una gran alegría, no tanto por el premio sino porque supone volver a publicar un libro. La verdad es que no es fácil hacerlo en editoriales con buena distribución y gracias a Dios este premio tiene un buen sello detrás. Además el Ciudad de Burgos tiene muchas ediciones detrás, es uno de los más antiguos, y cuenta con ganadores de mucha calidad como Diego Doncel, Marcos Canteli, Lorenzo Plana... Gente que yo valoro mucho.

P.- Dice que es difícil publicar. ¿Es culpa de la crisis o es cosa del género?

R.- Ya era difícil antes, pero ahora más. Con la crisis, las editoriales sacan menos títulos al año y la lista de espera es mucho mayor. En muchas te dicen que no o te dan para cinco o seis años. Y los concursos sirven, entre otras cosas, para saltársela.

P.- ¿Qué contiene Frecuencias? ¿De qué momento es fruto?

R.- Frecuencias es un libro con el que primero tuve problemas con el título, lo elegí porque en realidad la poesía es una manera de sintonizar realidades que no están a la simple vista, tienes que sondear mucho, mirar mucho, observar mucho, escuchar mucho... Frecuencias es una manera de sintonizar el dial secreto de las cosas. El libro tiene dos partes bastante diferenciadas, aunque conectan. La primera, La vida secreta de los átomos, refleja cómo las cosas nos quieren decir sus secretos, cómo el mundo quiere comunicarnos cosas y nosotros no estamos atentos, estamos en un estado de superficie, no profundizamos. Y la segunda parte, Intemperie, es cómo se relaciona eso con nuestras vidas, de paso del tiempo, de cómo este va borrando amigos, recuerdos... Aunque al final es un libro muy optimista, sobre todo el último poema (El mundo en cuarentena).

P.- ¿Entonces la poesía sigue siendo un arma cargada de futuro que dijo Gabriel Celaya?

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R.- Por lo menos de presente, sí. Para mí es importante en mi vida, es una manera de conocerme y conocer lo que me rodea. Es un arma de conocimiento, no sé si también de futuro. Está cargada de presente, que ya es importante.