ARTES ESCÉNICAS

De cómo dos artistas de circo van haciendo realidad sus sueños

Los Kikolas celebran la próxima semana su décimo cumpleaños con un festival autogestionado con el que presentarán en sociedad a la niña de sus ojos: su carpa

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Prólogo a modo de telegrama. Los Kikolas celebran diez años soñando circo. Lo dicen ellos. Ilusiones son las que brindarán a familiares, amigos y público en general en su fiesta de cumpleaños, que llega en forma de festival autogestionado. La cita es del 3 al 6 de mayo en La Parrala y, a la vez, será la inauguración de su carpa, la que han convertido en la niña de sus ojos y con la que dan un paso adelante en esta fecha redonda.

Capítulo 1. De cómo se cruzaron las vidas de dos artistas con alma de payaso y corazón de circo.

Las vidas de Quique Méndez y Kike Sebastián se cruzaron hace más de diez años en una iglesia. Allí en vez de alzar su mirada al altísimo, altísimos malabares lanzaban al cielo. La Inmaculada los guiaba y una Gacela (Centro Social) los animaba. Pronto congeniaron, se divertían volando pelotas de colores y no se lo pensaron dos veces. Tras un invierno de entrenamiento diario y sin horizontes laborales definidos, cogieron una maleta, se plantaron en la estación de autobuses y hasta tierras andaluzas marcharon.

Se recorrieron los pueblos costeros del sur en busca de unas monedas mas los veraneantes poco se rascaron el bolsillo. Eran los gendarmes a los que más atraía la suave melodía del casete que llevaban casi como único atrezo. Casi antes de dar al play aparecían los policías y sacaban las ordenanzas que prohibían pasar la gorra en aquellos lares. El viaje fue una ruina total. Lo dicen ellos.

Un mes estuvieron al sol sin conseguir que sus bolsillos se pusieran morados. Abandonaron las cálidas tierras del sur por las más frías del norte y las monedas comenzaron a tintinear. Gijón, Bilbao, los pueblos burgaleses... «La calle es un aprendizaje muy importante. Ahí todo es real, tienes que enganchar al público, debes convencerlos para que se queden y luego exigirles tu sueldo». Los Kikolas habían llegado para quedarse.

Capítulo 2. Relato de cómo los dos malabaristas pasaron de la gorra a firmar su primer contrato.

El primer año de vida los quiques como Los Kikolas se pasó de actuación en actuación en la calle y tiro porque me toca. Las pocas monedas recogidas alimentaban su ilusión y su estómago y saltos de alegría dieron cuando les ofrecieron el primer contrato. Fue en el pueblo de un amigo cuyo nombre recordar quieren pero no pueden. Su primer bolo. El segundo año fueron dieciséis; el tercero, treinta y cinco; el cuarto, sesenta; y el quinto rondaron los cien. Hasta hoy.

Los dos artistas ascendían peldaño a peldaño en la escalera de las artes circenses. Animación artística, galas, pasacalles... Nació su primer espectáculo, Malabartistas de calle, que todavía hoy irradia atractivo y se mantiene en gira.

Capítulo 3. Historia de cómo el carromato de Dr. Ficante puso un punto y seguido en esta escalera al firmamento.

Un año, dos años, tres años... y al cuarto pusieron un punto y seguido en su trayectoria con el estreno de Dr. Ficante. «Fue genial». Este montaje de circo-teatro les abrió las puertas de un montón de festivales nacionales, les enseñó lo que cuesta un espectáculo de verdad, los desvelos que implica... Aprendieron la lección y de ella bebe Sin remite, su último espectáculo, con el que estuvieron, por ejemplo, en el Milano Clown Festival y en la Fetén de Gijón.

Capítulo 4. El día que la carpa se convirtió en una dulce realidad y la mejor fábrica de sueños.

Jamás hubieran soñado Los Kikolas que celebrarían su décimo aniversario bajo su propia carpa circense. Un día se liaron la manta a la cabeza y dieron luz verde al ingeniero y al arquitecto, al herrero y al lonero (el de la lona) y ¡Voilà! La carpa ya es una dulce realidad. 120 metros cuadrados para albergar a cien personas, una inversión de más de 13.000 euros y un mundo de posibilidades hasta el infinito y más allá.

Saben que se les viene encima una de campeonato. Cuando la carpa eche a rodar al cien por cien necesitarán un camión, dos caravanas, dos furgonetas... Pero valdrá la pena ver la cara de asombro de la gente de plaza en plaza. Quieren crear un espectáculo específico para ella. Plantarla ocho días en su ciudad en Navidad. ¡Tantas ideas! Tal vez lo hagan con una residencia en Francia, quizás empiecen en septiembre si los contratos no llegan.

De una u otra manera, nada achanta a los hombres de circo y responden a la crisis con sonrisas, ilusión, buen humor y una nariz roja. Se resisten a creer que es un mal momento para levantar esta estructura. «No sabemos interpretar el momento crisis con el tema carpa. Si va a ser mejor o peor. Estamos dando un valor añadido a nuestros trabajos. Hay pocas compañías que ofrezcan espectáculos bajo carpa, mucho menos en nuestro circuito. Nos puede abrir puertas. Estamos ilusionados, contentos y con muchas ganas». Lo dicen ellos.

Capítulo 5. Y así es cómo la incertidumbre y la pasión por el circo se disputan la batalla del futuro.

Los Kikolas viven enamorados de su carpa, la niña de sus ojos. Las mañanas se pasan estos días en La Parrala ultimando el escenario en el que brindar y soplar las diez velas. Reconocen que el año se presenta cuesta arriba. Los bolos no ruedan con la alegría de épocas pasadas, pero no quieren quejarse y no pueden. Otros están peor que ellos. Y no se les caerán los anillos si tienen que volver a pasar la gorra. Eso sí cuando ellos así lo deseen y sin el paraguas de una organización que pague el alojamiento, les deje como caché las monedas caídas en el sombrero y azuce a los grupos para competir por un premio. Así no lo quieren. Hacer la calle debe ser algo más natural y espontáneo.

Y, sea lo que fuere, siempre les quedará La Parrala, una manzana y un café y un lápiz con el que abocetar nuevos sueños que alcanzar y compartir.Festival de estreno

Jueves 3 de mayo. La carpa de los sueños de Los Kikolas abre sus puertas a las 19 horas con una fiesta de bienvenida y un concierto de Fetén Fetén. Entrada libre.

Viernes 4. La compañía anfitriona escenifica Dr. Ficante (19 horas, 5 euros) y Xin-norris Selekta y Chiguito Escudero actúan a las 20.30 horas (5 euros).

Sábado 5. Taller infantil de circo (11.30 horas, entrada libre), Cia. De bote en bote representa Vademécum (13 horas, 5 euros) y una gala de circo cierra el día (20.30 horas, 7 euros).

Domingo 6. Taller infantil de circo (11.30 horas, libre) y Qué raro... ¿verdad?, de los Hermanos Inconfundibles (13 horas, 5 euros).

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¡Lápiz y papel! La carpa se instala en La Parrala. Entradas en 649 501 316 y 600 228 380 y contacto@loskikolas.com.